Mikhail Fridman

El pasado viernes, Mikhail Fridman a través de su grupo Letterone Investment alcanzó el 29% del capital del grupo de supermercados DIA. Si supera el 30% del capital, como se espera que haga, estará obligado a lanzar una opa. A pesar de llevar tan solo un año en el accionariado de la española, el nuevo dueño de DIA no es un desconocido en España. Tampoco lo es en Rusia o EEUU. Cuenta con un pasado oscuro que vincula sus negocios con Vladímir Putin, con la victoria electoral de Donald Trump y hasta con el desastre del Prestige; además, ha sido investigado en numerosas ocasiones por el FBI.

Fridman es uno de los grandes y poderosos hombres del mundo. Su fortuna alcanza los 11.724 millones de euros, según datos actualizados de Bloomberg. Algo que le hace posicionarse en el puesto número 98 del ranking global de ricos, en el undécimo si nos referimos solo a Rusia o en el puesto 15 del sector del retail.

La empresa privada estadounidense especializada en servicios de inteligencia y espionaje Strategic Forecasting llegó a calificar a Fridman en un informe recogido por Wikeleaks como uno de los oligarcas rusos más importantes, mientras que describe sus tratos comerciales como “profesionales, exigentes, corruptos y viles”.

Así, es conocido porque su nombre apareció en el informe Trump, el documento que hablaba de injerencias rusas en elecciones estadounidenses de 2016 a través de un supuesto hackeo de los servidores del Partido Demócrata de Clinton. Su principal empresa, Alfa Group, aparecía en dichos documentos. Esta injerencia fue desvelada en un informe del espionaje británico enviado a la CIA y el FBI.

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De hecho, en junio del año pasado fue detenido en Madrid Peter Wakkie, la mano derecha de Fridman, por estar presuntamente relacionado con sobornos millonarios que desvelaron estos informes a las familias de ministros rusos. Estos pagos se habrían realizado a través de la sociedad Zed Worldwide, empresa española con la que se asoció Friedman en 2008.

Su incursión en esta no salió nada bien. Los hermanos propietarios Pérez Dolset descubrieron que desviaba fondos a un político ruso. Hasta el FBI abrió una investigación. Finalmente, Fridman cortó su relación comercial con esta empresa, de la que algunos expertos aseguran que quería apropiarse tras asfixiarla económicamente.

En EEUU es posiblemente donde más huella haya dejado. El magnate tuvo que pagar una multa de 835 millones de dólares a la Comisión de Bolsa y Valores​​ de Estados Unidos (conocida como SEC) por sobornar a la familia del presidente de Uzbekistán.

DEL DESASTRE DEL PRESTIGE AL NEGOCIO PETROLERO

En noviembre de 2002, el Prestige, un buque cisterna cargado de fuelóleo ruso se dividió en dos y se hundió en el Océano Atlántico. El derrame creó un desastre ecológico sin precedentes en la costa gallega y fue uno de los accidentes más costosos en términos económicos en cuanto labores de limpieza y sellado del buque.

El petróleo del Prestige pertenecía a una sociedad de comercio llamada Crown Resources. Esta sociedad era propiedad de Alfa Group en el momento del desastre, cuyo cofundador también ejercía de presidente del Consejo de Vigilancia: Mikhail Fridman. Tras el desastre, el consorcio ruso Alfa Group vendió todas las acciones de Crown Resources por el daño causado a su imagen corporativa. La petrolera fue rebautizada como Energy, Resources and Commodities Trading Company (ERC).

Crown, fundada en 1992, constituyó durante un tiempo el principal negocio de Alfa. Por lo que fue una importante pérdida. No obstante, Fridman no se quedo fuera del negocio del petróleo gracias a la participación en TNK, una antigua compañía petrolera estatal con intereses en varios campos petrolíferos de Siberia Occidental. Esta incursión en el mundo petrolífero supuso varios desencuentros con BP. Finalmente, vendió junto a sus socios la mitad de la empresa a la compañía petrolera estatal rusa Rosneft, por 27.700 millones en marzo de 2013.

Pero los problemas ya se le acumulaban años anteriores. En 2005, una investigación independiente de EEUU descubrió que los políticos y las empresas rusas estaban muy involucrados en los abusos del ‘Programa de petróleo por alimentos’ de la ONU en Iraq. El informe final de la comisión descubrió que entre las compañías que realizaban sobornos figuraba Alfa Eco, una filial del Alfa Bank. Estas comisiones ascendían a 2,3 millones de dólares.

EL MÚSICO UCRANIANO QUE LEVANTÓ UN IMPERIO

Mikhail Fridman nació en Lviv (Ucrania) en el seno de una familia judía de ingenieros en 1964. Tiene nacionalidad rusa también. El primer acercamiento de Fridman al mundo de los negocios estuvo relacionado con la música. El multimillonario, que actuaba con una banda mientras estaba en la escuela secundaria, dirigía un club nocturno llamado Strawberry Fields cuando estaba en la universidad, y también ganaba dinero vendiendo entradas de los teatros de Moscú.

Pero su primer gran negocio fue el de la limpieza de ventanas a finales de 1980. Después, se asoció con un par de sus compañeros de la universidad, German Khan y Alexey Kuzmichev, para vender alfombras y computadoras. Tras la caída de la URSS, Fridman estableció un banco comercial, Alfa Bank, del que posee el 32,9%. Se trata del séptimo banco más grande de Rusia por activos, según el ranking Banki.ru en octubre de 2017.

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La mayoría de la fortuna de Fridman proviene de Alfa Group, que tiene intereses en la banca y el comercio minorista a través de una red de empresas con sede en Gibraltar, las Islas Vírgenes Británicas y Luxemburgo, según Bloomberg.

También tiene participaciones en tres empresas que cotizan en bolsa, incluido el 22% de X5, un minorista de alimentos al que se le apoda como el ‘Mercadona ruso’. Asimismo, posee un 21% de Veon y el 5% de Turkcell, ambas compañías de telefonía móvil. Junto a ellas, tiene inversiones en la cadena minorista de alimentos saludables Holland & Barrett, el servicio de reserva de automóviles Uber y FreedomPop, un proveedor de servicios móviles de Internet móvil.

VINCULADO A PUTIN

Al parecer, según Wikileaks es un obseso de la seguridad. Tiene su propia seguridad privada y no permite que sus familiares trabajen en sus negocios. Consigna que no mantiene con familiares de Putin: su hija mayor trabaja en Alfa-Endo, fundación es financiado por Alfa Bank.

Desde los 90 se vincula al KremlinEl documento de Strategic Forecasting relaciona a Friedman y sus empresas con Putin a través de su socio comercial es Pyotr Aven; así como se le acusa de estar estrechamente vinculado a la Organización Moscovita Solntsevo (Solsnetskaya), una de las asociaciones de crimen organizado, lavado de dinero y soborno. La organización está dirigida por Sergei Mikhailov, cercano al magnate ruso.

SU LLEGADA A DIA HACE UN AÑO

En julio de 2017, Mikhail Fridman se hacía con un 10% de DIA por un total de 323 millones de euros. Una apuesta que se incrementó en enero al aumentar su participación a 93,4 millones de acciones ordinarias. Lo que le ha permitido alcanzar el 15%, llegando a un acuerdo para la compra a plazo de 62,2 millones de acciones adicionales, equivalentes a un 10% adicional del capital. En total, un 25% que el viernes pasado se amplió al 29%.

DIA

Con su llegada a DIA, Fridman dio entrada en el Consejo de Administración a Stephan DuCharme, máximo responsable del grupo de distribución ruso X5 Retail Group, y a Karl-Heinz Holland, exconsejero delegado de Lidl. A finales de agosto, la cadena anunció el nombramiento de su nuevo consejero delegado, Antonio Coto, en sustitución de Ricardo Currás.

La situación de DIA en la actualidad no es muy positiva. La compañía logró un beneficio neto atribuido de 6 millones de euros durante el primer semestre, lo que supone una reducción del 88,8% respecto al mismo periodo del año anterior. DIA sufre en su estructura. Su modelo de negocio es tradicional, tiene demasiada superficie y la dura competencia está haciendo mella en la compañía. Todos estos hechos se reflejan en sus constantes caídas en Bolsa. En otoño está previsto que se presente su nueva estrategia, quizás tras la opa de Fridman.

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