Existen mucha formas diferentes de gestionar un negocio, algunas son mejores que otras, pero es que además hay algunas modalidades que pueden ser la razón del fracaso. Entre ellas vamos a destacar la microgestión, que llevada al extremo puede tener importantes consecuencias sobre tu negocio e incluso tu salud, contribuyendo a elevar por encima de lo recomendable tus niveles de estrés.

Es posible que como emprendedor seas una persona multitarea, lo mismo prestas servicio a tus clientes que haces las facturas o pones en marcha una campaña de marketing en Facebook. Y, aunque esto puede ayudarte a salir adelante al principio, si lo conviertes en la forma habitual de gestionar tu negocio puede acabar con él.

La microgestión se puede evitar

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Es cierto que todo lo que hemos dicho hasta ahora es bastante preocupante, pero no creas que no hay remedio, siempre hay alternativas para no caer en la microgestión o para reducirla si te has dado cuenta de que ya la estás llevando a cabo. Lo importante es que seas consciente del problema y quieras hacer el cambio.

Para empezar tienes que empezar a valorar las capacidades de los demás y ver que no tienes que hacerlo tú todo. Por ejemplo, puedes contratar a alguien que lleve tu contabilidad o dejarla en manos de un gestor externo.  A fin de no saturarte con cientos de tareas tienes que aprender necesariamente a delegar. Es posible que esto te pueda generar un poco de ansiedad al principio, pero debes superarla para poder descubrir lo beneficioso que puede llegar a ser dejar tareas en manos de otros.

Una vez que te hayas liberado a ti mismo, a tu equipo de trabajo y a tu negocio de la microgestión, notarás que las cosas empiezan a ir mucho mejor. El ambienta laboral mejorará y el nivel de estrés descenderá drásticamente, dando lugar a nuevas oportunidades de crecimiento que ahora sí estarás en disposición de saber aprovechar bien.