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Foto de la usuaria de Twitter @Melohe666

Desde el 1 de enero de este año, muchas estaciones de Metro de Madrid sufren colapsos puntuales por la aglomeración de pasajeros. Cuestión que el suburbano pretende atajar dejando los tornos abiertos en algunas estaciones para probar la fluidez de los viajeros, una torpe solución que pasa de largo el verdadero problema de origen: la tarjeta Multi.

Así, Metro de Madrid ha decidido extender la prueba piloto de puertas abiertas, en marcha desde el pasado 12 de febrero en la estación de Alsacia (Línea 2), a otras estaciones de la red del suburbano con diferente demanda de viajeros. Estas son Pacífico, Lavapiés y Feria de Madrid.

Según la Comunidad de Madrid, el objetivo es “comprobar la mejora de la fluidez de los viajeros en las estaciones, ya que pueden pasar sin tener que esperar a que se abran las puertas, lo cual supondrá un ahorro en la espera y el paso más rápido de viajeros, sobre todo en momentos de gran afluencia”.

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Lejos de mejorar o no la fluidez, la cuestión es que Metro de Madrid solo parchea un problema que no ocasionan los tornos, sino la Tarjeta Multi que se puso en marcha a principios de años. Para poder acceder a la red del suburbano ya no se pueden comprar billetes de papel, sino que hay que cargarlos en una tarjeta magnética que, para empezar, no todo el mundo tiene.

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Por ello, el colapso en las estaciones se produce cuando muchos pasajeros tienen que comprar a la vez una en las máquinas instaladas en el hall de las estaciones y no saben hacerlo. O simplemente tienen que cargarla y no entienden los pasos a seguir por el sistema, por lo que precisan la ayuda del único empleado de Metro que hay en cada salida de metro.

De esta forma, nuevos usuarios, turistas de paso o viajeros más despistados se aglomeran en las máquinas ocasionando grandes esperas. Paradas como las dos del aeropuerto de Madrid –por su afluencia masiva de turistas–; las de Santiago Bernabéu y Estadio Metrolitano –en los días de partido–; Príncipe Pio y Atocha –por su conexión con Renfe– o Sol y Gran Vía –por su ubicación céntrica– sufren grandes avalanchas de usuarios que causan grandes esperas en los halls de las estaciones. Y en estas es, precisamente, donde más usuarios se han quejado.

¿Será el fin de las colas?

“Debido a los resultados satisfactorios obtenidos en esta primera prueba piloto, la experiencia se extiende a otras tres estaciones de distintas características”, indica la empresa. Es curioso que esta primera prueba piloto se pusiera en marcha en la estación de Alsacia. Se trata de una parada con una afluencia de viajeros muy baja, y que no sufre ningún tipo de colapsos. Por ello, parece lógico que los resultados sean positivos si en dicha parada no se forman colas.

Pero, ¿qué ocurrirá cuando se ponga en marcha en otras estaciones con mayor afluencia de usuarios? Probablemente se seguirán produciendo las mismas colas y esperas de los usuarios mientras el sistema no permita adquirir de forma más rápida y sencilla la tarjeta Multi, cuyo precio es de 2,5 euros más el importe de los billetes a cargar.

Basta con poner el ejemplo de una de las estaciones que contarán con este nuevo sistema: Feria de Madrid. En plena celebración de ferias como Fitur o Arco los tornos de metro abierto no servirán para minimizar la avalancha de usuarios.

Además, esta medida no exime de pasar la tarjeta por el torno ni da vía libre a aquellos que se cuelan en el metro. Los viajeros tendrán que validar su título de transporte porque si no lo hacen las puertas se cerrarán impidiendo su entrada. En definitiva, deberán realizar el mismo proceso de siempre.

Y, por último, la Comunidad de Madrid, dirigida por Cristina Cifuentes, alega que supondría un ahorro en el mantenimiento. Han calculado que la actividad de las puertas se reduciría en un 75 %. “Un sistema que además repercutiría en el consumo energético”, indican. Un ahorro energético que no se traducirá en un ahorro real de tiempo de espera para los usuarios de la red de Metro.