Metro de Barcelona

Trenes con 100 años de antigüedad, tranvías, trolebuses y autobuses guardados en una cochera apodada como “catacumba”, grafiteados y abandonados a merced de cualquiera que se cuele en estas dependencias bajo la vigilancia de aquellos que no son capaces de frenar los actos, a veces violentos, de vandalismo. Este es estado en el que se encuentra el patrimonio de la segunda infraestructura de suburbano de España: el metro de Barcelona. Una amenaza que cuesta conservar demasiados millones de euros y siembra la duda sobre la actuación de la gestores de la red, Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB).

El pasado 30 de enero se coló un grupo de grafiteros y pintó un tren histórico que circula una vez al año de forma nocturna: el convoy M1-M6-M8. Forma parte del patrimonio del transporte público de Barcelona, constituido por más de 50 piezas entre autobuses, tranvías, metros y vehículos auxiliares. También se ha convertido –por desgracia– en la última víctima de los vándalos. Su valor histórico industrial y sentimental es incalculable para la Ciudad Condal.

Metro de Barcelona
Grupo de grafiteros pintan el tren histórico del metro de Barcelona.

Pero, ¿solo es vandalismo? Las voces más críticas y expertas en la red suburbana denuncian que tras estos actos de vandalismo también se esconde dejadez por parte de TMB. “El problema de esta empresa es que no tiene sensibilidad alguna sobre conservación del patrimonio histórico. Hay cargos directivos que cobran un dineral solo por asistir a los consejos. Se mueven millones de euros en compras; pero ni un solo euro en preservar aquel patrimonio”, explican fuentes conocedoras de la situación.

Para el experto en transporte ferroviario, Ferran Armengol, el mantenimiento es “mejorable”. De hecho, reclama a TMB que resuelva el problema del patrimonio industrial de la misma forma que lo hizo con el patrimonio documental: a través de un acuerdo con el Ayuntamiento.

TMB se defiende y alega que, a través de su Fundación, invierte cada año unos 100.000 euros en la conservación y difusión del patrimonio. De hecho, el próximo lunes hay una reunión convocado por el Consejo de Patrimonio de la que no se espera que se produzcan muchos cambios.

Para la empresa gestora es simplemente un problema de vandalismo; por ello desde TMB se “está reforzando sus medidas de seguridad y propiciando una adecuada respuesta judicial y policial contra el vandalismo ferroviario”. No obstante, fuentes conocedoras de la situación de metro aseguran que la seguridad es escasa y a los daños ocasionados se remiten. Además, ponen en duda la seguridad que en pleno escenario 4 antiterrorista.

ENTRE 5 Y 6 MILLONES, EL PRECIO DEL VANDALISMO

En el metro de Barcelona los vándalos actúan sobre trenes una o dos veces cada día de media. En 2018 el número de intrusiones con afectación a trenes fue de 556, por lo que fue necesario limpiar 1.273 vagones, con un coste de 1,3 millones de euros. Cifra que se eleva a tres millones de euros si se tiene en cuenta la vigilancia específica de los trenes aparcados.

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“Y aún habría que sumar costes de más difícil cuantificación como la reparación de daños en instalaciones y equipos, el desgaste en la pintura exterior de los trenes, los efectos ambientales de la limpieza de la pintura, la pérdida de ingresos por falta de disponibilidad de trenes para el servicio y las actuaciones judiciales. Fácilmente se doblaría la cifra”, explican fuentes de TMB, que engloba las empresas públicas Ferrocarril Metropolitano de Barcelona y Transportes de Barcelona. Las cifras totales suponen entre cinco y seis millones de euros. Un problema millonario.

LA COMPARACIÓN CON EL CENTENARIO DE MADRID

Las comparaciones entre Madrid y Barcelona, aunque no sean sobre fútbol, siempre son odiosas. En 2024, el metro de Barcelona cumplirá la nada despreciable cifra de 100 años; la misma edad que este año celebra el suburbano de Madrid. Durante este año hay una amplia programación de actividades en la capital que conmemoran el aniversario, como exposiciones o la carrera del centenario. Además, la estación de Chamberí se restauró en 2008 y hoy es un museo, conocido como la ‘Estación Fantasma’, porque por ella pasan los trenes, pero no paran.

“Dentro de cinco años, se celebrará el centenario del Metro de Barcelona. Difícilmente se podrán hacer actividades similares a las de Metro de Madrid ya que actualmente TMB tiene abandonado el poco patrimonio que le queda”, denuncian fuentes cercanas a la empresa.

Metro de Barcelona
Imagen de Ellop.

Hace más de 35 años que se proyectó crear un Museo del Transporte, del que actualmente no hay noticia. Desde TMB argumentan que son las administraciones públicas las que tienen esta responsabilidad ya que “una empresa sola no puede llevar a cabo estas obras”. Ya han solicitado la financiación correspondiente a las administraciones públicas.

Pero la realidad es que no se ha dado un paso adelante en este sentido. De momento, los convoyes históricos se almacenan en una cochera apodada por los trabajadores como “catacumbas”, término cuya definición refleja perfectamente el lugar donde duermen estos trenes: galerías subterráneas utilizadas como lugar de enterramiento.

Se calcula que hay vagones de metro, autobuses, tranvías, troles, coches de bomberos y antiguos forjados de bocas de metro. “Todo material para exponer que lleva décadas esperando un museo. Algunas piezas se restauraron hace años en una escuela de Formación Profesional y se depositaron de nuevo allí para pudrirse”, denuncian.

Imagen de Ellop.

Armengol recuerda que hasta los años 80 se conservó gran parte del patrimonio, pero después se empezó a echar a perder habiendo casos tan curiosos como incongruentes. Uno de ellos es el coche histórico que se restauró y se almacena “en una base militar en Zaragoza rodeado de tanques”.

DESTROZOS EN UN TREN HISTÓRICO

La salida nocturna del histórico tren M1-M6-M8 (también llamado ‘300’) era una de las actividades de TMB para promocionar su patrimonio. El mismo que sufrió daños por las pintadas de los grafiteros. Se trata de tres coches de la serie 300 que los amantes de la historia del Metro de esta ciudad consideran como únicos. Según los expertos, es similar al que se conserva en Madrid, inaugurado por el rey Alfonso XIII en 1919.

El tren M1-M6-M8 ya fue restaurado en 1999. TMB tiene previsto someterlo a operaciones de mantenimiento, desamiantado y limpieza exterior para retomar el calendario de salidas con pasajeros.

El ataque sufrido por este tren es el reflejo del deterioro de un trozo de la historia de Barcelona. A cinco años de cumplir 100 años, el estado del patrimonio del metro de Barcelona es cuestionable y, desde luego, está lejos de aproximarse al estado de conservación del suburbano madrileño. El vandalismo y la falta de fondos destinados a su mantenimiento tiene parte de culpa en ello y amenazan con acabar con una parte del legado de los catalanes si nada lo impide.