Mercedes Liberty Media Hamilton

Nadie se cansa de ganar. Y Mercedes tampoco. La escudería alemana quiere ampliar su hegemonía más allá de los seis Mundiales consecutivos que ha cosechado, pero no a cualquier precio. Desde su posición dominante, Toto Wolff ha arrancado un chantaje a Liberty Media. Quiere parte del pastel que la propietaria pretende conceder a Ferrari, para aumentar unas ganancias que el último año fueron muy discretas pese a sus éxitos. De no ser así, el equipo germano ha amenazado con abandonar la F1.

Motivos le sobran a la escudería para abordar esa decisión. Mercedes ha dejado su huella, está inmersa en la Fórmula E y suministrará motores a cuatro equipos a partir de 2021. Sin embargo, el aspecto económico no es el razonamiento más sensato para jugar con su adiós. Es una cuestión de números y de ‘status’. Salir de la F1 le costaría dinero a corto plazo a Mercedes, que además haría un desplante histórico a ciertas escuderías que dependen de su desarrollo. Un movimiento impropio de una marca que presume de ser la novena más valiosa del mundo.

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El tema apunta más hacia la envidia o la injusticia. El nuevo pacto de la concordia será prorrogado a partir de 2021, con la entrada del nuevo reglamento. Mientras los equipos negocian con Liberty Media, Ferrari ya se ha asegurado un 38% de ese montante. Una cantidad desproporcionada con la que el propietario de la F1 busca premiar y asegurar la longeva presencia de la marca italiana en el gran circo. Ese es el dato que ha suscitado el enfado de Toto Wolff, consciente de que su cuantía será bastante inferior. “Para nosotros hay una visión diferente de los Grandes Premios. Estamos de vuelta y hemos ganado todo, no tenemos nada más que demostrar”, indicó.

LAS CUENTAS DE MERCEDES, AL LÍMITE

Una amenaza de fuga algo desconsiderada, cuando Mercedes saca tajada de casi todos los repartos de Liberty Media. La escudería alemana es, junto a Red Bull, la que más recibe del pacto de caballeros (31 millones de euros). Sin embargo, las reticencias con Ferrari continúan: los italianos perciben más de 30 millones de euros por ser el equipo histórico de la competición. Mercedes entiende que a final de año las diferencias son importantes y no quiere que esa brecha se incremente a partir de 2021.

O lo que es lo mismo, Mercedes busca una mayor retribución para ampliar beneficios. Aunque resulte difícil de entender, la mayor inversión en desarrollo y personal del equipo alemán propicio que sus beneficios en 2018 fueran de tan sólo 16 millones de euros pese a resultar campeones. Por decirlo de alguna manera, si no hubiesen ganado apenas se habrían embolsado dinero. Ese chantaje a Liberty Media busca compensar la rentabilidad de su sección deportiva, para no despedirse a medio plazo de la competición.

Ese margen de dieciséis millones corre el riesgo de dilapidarse a partir de 2021. Si Ferrari les arrebata la primera plaza del Mundial de Constructores, el equipo germano se embolsaría nueve millones de euros menos. Una cifra a la que habría que sumar el coste de renovar a sus dos pilotos, siempre con contratos al alza. Ni siquiera el vínculo con McLaren apaciguaría por completo unas cuentas, ante la fuerte inversión a realizar en la nueva etapa de la F1, para la que Ferrari ya ha anunciado un despliegue descomunal de dinero.

UN ADIÓS INABORDABLE

El adiós con el que juega Mercedes sería una locura. La salida total del gran circo es utópica, pues Mercedes ha sellado contratos con importantes escuderías (McLaren, Racing Point y Williams) a las que no puede abandonar así como así. Su despedida no sería tan sencilla como la de Red Bull (también ha coqueteado con esta decisión). Los austriacos podrían dejar de sponsorizar un equipo y mantenerse en los Grandes Premios, como hacen otras competidoras como Monster en Moto GP. Ese desplante, sobre todo a McLaren, le saldría caro a Mercedes. A nivel económico y también institucional.

El pulso de Mercedes se entiende, pero es difícil de creer. Lo tiene complicado hasta para coquetear con la decisión. El equipo germano se ha guardado las espaldas y tanto Lewis Hamilton como Valtteri Borras concluyen contrato a final de 2020. Si la decisión de abandonar la F1 se adoptase a principios del próximo curso se ahorrarían la compensación a sus pilotos por rescindir el contrato. Pero lanzar al hexacampeón del Mundo a los brazos de Ferrari resulta una jugada demasiado arriesgada.

Por el contrario, si optan por asegurarse la permanencia del británico y posteriormente las negociaciones con Liberty Media no prosperan, las pérdidas pueden ser enormes. Diversos medios apuntan a que el próximo contrato del que aspira a ser el mejor piloto de F1 de la historia rondaría los 50 millones de euros. Aunque firmara por sólo una temporada, rescindir el contrato supondría una vacío absurdo en las cuentas.

Mercedes se encuentra en una tesitura complicada. La escudería alemana no se encuentra en disposición de abandonar por completo la F1, pero es la única amenaza que considera factible para poner en jaque a Liberty Media. En juego, su ‘status’ contra Ferrari y un puñado de millones necesario para elevar unos beneficios ridículos para una escudería de su magnitud y cuyos resultados han marcado época.