Sospechosos de cometer un robo en un Mercadona. Con eso vale para que varios empleados de Mercadona hayan cometido la imprudencia de vulnerar presuntamente varios derechos fundamentales. Se dedican a mover en grupos de WhatsApp de trabajadores las fotos de ladrones o sospechosos de pequeños hurtos en las tiendas. Las imágenes han sido tomadas de las cámaras de seguridad y se utilizan contraviniendo todas las normas de la Ley de Protección de Datos, incluso de Seguridad Privada. Una práctica que un extrabajador de Juan Roig ha denunciado a MERCA2 y cuyo efecto podría traer graves consecuencias a la empresa con la mayor cuota de mercado de España (casi un 25%), responsable en última instancia de estos hechos.

Al parecer, “cuando existe la sospecha por parte de Mercadona de que alguien está robando o ha cometido un hurto, la compañía pide las imágenes a la empresa de seguridad privada”, denuncia de forma anónima un antiguo trabajador de la compañía. Una vez en poder del jefe de tienda de la cadena, estas se difunden en el grupo de WhatsApp de los trabajadores. Una práctica que rompe la cadena de custodia de cualquier operativo de seguridad privada.

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Imágenes de sospechosos de robo difundidas entre los empleados de Mercadona por WhatsApp.

La gran mayoría de estas imágenes muestran los rostros de las personas sospechosas entrando en el supermercado, mientras que otras reflejan a estos clientes en las cajas de cobro. No existe una frecuencia de circulación de imágenes, según el extrabajador, que revela que la última de las fotografías se pasó por el grupo el 8 de julio. A lo largo del año han sido muchas las que se compartían a través del grupo del servicio de mensajería privada. “A veces eran sospechosos y otras eran personas a las que se les había pillado cometiendo un delito”, denuncia.

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Imagen difundida por los empleados de una clienta sospechosa de robo entrando en Mercadona.

El jefe de tienda es el que difunde las imágenes, pero la cuestión es si esta práctica se realiza bajo la orden de la propia compañía. El denunciante asegura que “es una práctica habitual” no solo en el supermercado donde trabajaba, sino también en el resto de centros de trabajo.

Sin embargo, Mercadona no se considera responsable de este problema que achacan a un error del responsable de tienda. Reconocen a MERCA2 que el encargado ha podido realizar una foto a la grabación de videovigilancia en el ordenador con su móvil y compartirla al resto de trabajadores; y sin el consentimiento de la empresa. Pero la negligencia del encargado de la tienda también es responsabilidad de Mercadona.

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“Todos estamos informados de que no se puede difundir, reproducir o ceder ni hacer un uso personal de las imágenes, fuera de su finalidad que es la seguridad y prevención de los delitos, y que su uso fuera del ámbito de Mercadona está totalmente prohibido”, explican fuentes de Mercadona, que aseguran que esta prohibición está recogida en Convenio Colectivo “como falta muy grave”.

¿MÁS GRUPOS DE WHATSAPP?

El problema es mucho mayor de lo que parece. Mercadona cuenta con 85.000 empleados repartidos en cerca de 1.600 centros a lo largo y ancho del territorio nacional, por lo que podrían existir miles de grupos de WhatsApp donde circulan imágenes de ciudadanos que han cometido algún robo en un centro de la empresa o simplemente han sido calificados de “sospechosos de cometer un delito”.

Eso quiere decir, además, que estas imágenes se quedan guardadas en los teléfonos privados de los empleados de la cadena de supermercados formando parte de sus álbumes digitales. Por lo que miles de trabajadores guardarían –voluntaria o involuntariamente– los rostros de desconocidos en sus terminales. Fotografías que pueden ser vistas por amigos o familiares de los empleados, incluso. Un acto que choca de lleno con el derecho al honor y a la imagen de los clientes, alerta el experto en derecho digital, Borja Adsuara. Además, vulnera la Ley de Protección de Datos y podría enfrentarse a sanciones administrativas.

REPONEDORES Y EMPLEADOS DE SEGURIDAD A LA VEZ

El objetivo de esta práctica no es otro que tratar de impedir robos en el supermercado poniendo en preaviso a los trabajadores. En estos grupos de WhatsApp el jefe de tienda pasa una fotografía de los “sospechosos” acompañado de un texto como el que muestra la conversación: “roban bodega”. Además, el encargado pide a los reponedores y cajeros que persigan a estos sujetos cuando entren en el centro o que avisen al jefe de tienda para que esté alerta.

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Conversaciones de WhatsApp del grupo de empleados de Mercadona en las que el jefe de tienda difunde la imagen del sospechoso de hurto.

Ante este curioso plan para detectar ladrones cabe preguntarse hasta qué punto es legal que Mercadona convierta a sus trabajadores en guardias de seguridad. Y la respuesta por parte de los expertos es clara: no es legal. Principalmente porque la compañía de Juan Roig ya tiene contratada una empresa de seguridad privada que ejerce esas funciones.

“Si hay delito o indicio de delito se tiene que comunicar a la Policía”, avisa el experto, quien recuerda que solo pueden tener acceso a las imágenes o vídeos se seguridad “exclusivamente las personas con responsabilidades en seguridad y que han sido autorizadas para ello”. Es decir, los trabajadores de la propia compañía de seguridad de Mercadona y, en su defecto, el encargado de tienda. Pero no toda la plantilla del centro. ¿Por qué? “Porque se considera una cesión a terceros sin autorización”, apunta.

Tal y como recuerda de forma general la Agencia de Protección de Datos (AEPD) solo “el responsable del tratamiento realizado mediante cámaras, o bien el personal debidamente designado por este, pueden tener acceso a las imágenes captadas y/o grabadas”.

¿CÓMO FUNCIONA LA SEGURIDAD EN MERCADONA?

Las operaciones de la seguridad privada de Mercadona están centralizadas en Valencia, donde está su sede. El modus operandi es el siguiente: cuando se produce un robo en un establecimiento de cualquier punto de España se envía desde Valencia la grabación con un código de seguridad al responsable de tienda, según explican fuentes de la firma de Juan Roig en Valencia. A partir de aquí, Mercadona responsabiliza de la ruptura de la cadena de custodia de las imágenes al responsable de tienda, que es quien las difunde por WhatsApp.

Tal y como dicta la normativa, la compañía informa en sus supermercados de la existencia de videocámaras fijas. Por ello, reiteran que “cumplimos con la ley de protección de datos”.

Para la cadena de supermercados, la seguridad es importante. Recientemente presentó en un establecimiento de Toledo un nuevo sistema de seguridad, que incluye mejoras tecnológicas con cámaras que mejoran la calidad de la imagen y con reconocimiento facial para facilitar el trabajo a la Guardia Civil y la Policía si necesitase las grabaciones. Sin embargo, sus trabajadores no parecen emplear las mismas reglas.

Pero curiosamente no todos sus supermercados cuentan con empleados de seguridad dentro de los establecimientos. Su presencia depende de los problemas que se puedan ocasionar en una tienda o como consecuencia de hurtos.

IMPOSIBLE ELIMINAR TODAS LAS IMÁGENES

Como evidenció el caso del robo en un Eroski de Cristina Cifuentes, las imágenes o grabaciones de una cámara de seguridad no se pueden guardar. Deben ser destruidas transcurrido un tiempo legal. “Las grabaciones serán destruidas en el plazo máximo de un mes desde su captación, salvo que estén relacionadas con infracciones penales o administrativas graves o muy graves en materia de seguridad pública, con una investigación policial en curso o con un procedimiento judicial o administrativo abierto”, reza el artículo 8 de la Ley Orgánica 4/1997, de 4 de agosto, por la que se regula la utilización de videocámaras por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en lugares públicos dicta. También “prohíbe la cesión o copia de las imágenes y sonidos obtenidos de conformidad con esta Ley”.

A veces, este tiempo incluso es menor, pues se suele grabar encima de la cinta. Sin embargo, aunque las grabaciones sean borradas por la empresa de seguridad nadie puede certificar que esas mismas imágenes que los trabajadores de Mercadona tienen guardadas en sus teléfonos móviles hayan sido eliminadas.

En este caso, el grupo de WhatsApp actúa como el efecto dominó. Supone una reacción en cadena que amplía el número de personas y móviles que acumulan y distribuyen estas imágenes en sus móviles. Y el problema es que una vez que se ha difundido, es muy complicado borrar hasta la última imagen.