Mercadona

El pasado año, Mercadona se vio envuelta en una grave polémica. Un extrabajador de Juan Roig denunció que empleados de la compañía se dedicaban a mover en grupos de WhatsApp internos las fotos de ladrones o sospechosos de pequeños hurtos en las tiendas. Las imágenes fueron tomadas de las cámaras de seguridad y se utilizaron contraviniendo todas las normas de la Ley de Protección de Datos, incluso de Seguridad Privada. Ante este hecho, que MERCA2 sacó a la luz, meses después la compañía parece reconocer errores y ha tomado cartas en el asunto.

Así, Mercadona ha creado un canal interno de comunicación y denuncia para que clientes, empleados, directivos, proveedores o terceros implicados puedan comunicar conductas o hechos de los que tengan conocimiento y estén relacionados con una actuación u omisión presuntamente delictiva o generadora de un riesgo de imputación penal, según se desprende de la memoria anual de su matriz, la patrimonial Inmo Alameda, que recoge ‘Valencia Plaza’.

Asimismo, la compañía líder del mercado con una cuota del 24,9% en España, ha puesto en marcha un Comité de Cumplimiento Normativo (CCN). Este tiene entre sus funciones la de recibir el formulario de consulta o denuncia que realicen los clientes o trabajadores que detecten alguna conducta presuntamente delictiva. También vela por el buen funcionamiento del nuevo Modelo de Organización y Gestión para la Prevención de Riesgos Penales.

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Por último, Mercadona ha montado un Programa de Prevención de Delitos para prevenir la comisión por parte de los empleados y directivos cuando, en el desempeño de sus actividades laborales, actúan en nombre de las sociedades que integran el grupo.

DIVULGAR IMÁGENES: PRÁCTICA HABITUAL EN MERCADONA

Pero estas medidas llegan tarde para evitar las prácticas de sus empleados el pasado año. Al parecer, “cuando existe la sospecha por parte de Mercadona de que alguien está robando o ha cometido un hurto, la compañía pide las imágenes a la empresa de seguridad privada”, denunció este verano de forma anónima un antiguo trabajador de la compañía a MERCA2. Una vez en poder del jefe de tienda de la cadena, estas se difunden en el grupo de WhatsApp de los trabajadores.

El denunciante aseguró que “es una práctica habitual” no solo en el supermercado donde trabajaba, sino también en el resto de centros de trabajo. El problema es mucho mayor de lo que parecía. Mercadona cuenta con 85.800 empleados repartidos en más de 1.600 centros a lo largo y ancho del territorio nacional, por lo que podrían existir miles de grupos de WhatsApp donde circulan imágenes de ciudadanos.

Una de las cuestiones más alarmantes fue que el encargado pedía a los reponedores y cajeros que persiguiesen a estos sujetos cuando entrasen en el centro, como si de guardias de seguridad se tratasen. Algo ilógico porque la empresa de supermercados ya tenía su propia seguridad privada y, además, “si hay delito o indicio de delito se tiene que comunicar a la Policía”, tal y como explican los expertos.

No obstante, la compañía se defendió alegando que no se considera responsable de este problema, que achacan a un error del responsable de tienda. Independientemente de ello, quedó constatado que existía un agujero de seguridad cuya magnitud –desconocida– podría ser elevada teniendo en cuenta el volumen de establecimientos de la empresa valenciana.