Carlos Sainz McLaren

La Fórmula 1 se ha convertido en un deporte cada vez más predecible. El coronavirus ha detenido la actividad del ‘gran circo’, pero no hace falta ver cómo ruedan los monoplazas para vaticinar que la quiniela de posibles ganadores está reservada a Mercedes, Ferrari y Red Bull, por ese orden. Eso es algo que saben y reconocen otras escuderías. Incluso McLaren, que parece haber fiado su economía al ‘fiasco’ deportivo. Solo de esta manera se pueden entender las cláusulas que están detrás del contrato de Daniel Ricciardo.

El australiano ha ocupado el asiento vacante que ha dejado Carlos Sainz. Y su experiencia en el pasado en Red Bull le ha servido para afrontar esta ambición deportiva sin echar en falta los millones con los que un año atrás le tentó Renault. Con el equipo galo percibía alrededor de 20 millones de euros por temporada. Ahora la cuantía tendrá que calcularla cada fin de semana. Porque seguro, en su bolsillo, sólo entrará en torno a la mitad: 10 millones de euros por año.

Así lo ha destapado el periodista francés Marc Limacher. Lo curioso son los incentivos que están detrás, que podrían suponerle 93 millones de euros a McLaren en sólo dos temporadas. El australiano percibiría un extra de 400.000 euros por podio y un millón de euros por cada victoria. En el mejor de los casos para él y su futuro económico podría ganar casi 100 millones de euros. Aunque claro está, es solo una utopía. Pero asusta que McLaren ponga en riesgo más de 70 M€ cuando recientemente sus pilotos han aceptado una rebaja salarial por el daño económico propiciado por el coronavirus.

MCLAREN TIENE POCAS ESPERANZAS

El contrato con Ricciardo refleja que McLaren no contempla una mejora a corto plazo en su monoplaza para inmiscuirse entre los mejores. Y si lo hace, y el australiano suma un podio tras otro, el dinero del bonus difícilmente sería recompensable a través de las ganancias por el Mundial de Constructores, donde nunca podrán mejorar su posición (4º lugar en 2019). El baile de pilotos ha sido todo un fiasco para McLaren, que con el madrileño se había asegurado la presencia de un piloto competitivo (con un nivel similar a su sustituto) a precio de ganga (cobraba cuatro millones de euros en 2019).

La economía de McLaren había resucitado tras tocar fondo en la etapa de Fernando Alonso. Sin Honda, su gran aliado en las cuentas, y con unos resultados paupérrimos, perdieron dinero en premios y el apoyo de marcas importantes. Sin embargo, la nueva estrategia de patrocinios, a gran escala y con cuantías inferiores, y la mejora del monoplaza con Carlos Sainz al volante, habían catapultado sus cuentas. En concreto, McLaren afrontaba ya este año con un margen de 40 millones de euros, como contamos hace unos meses en MERCA2.

Ganancias que se van a dilapidar en el salario de Ricciardo en lugar de mejorar un coche que necesita algo más. La única esperanza que tenía McLaren es que realmente el motor Mercedes les diese el impulso necesario para pelear asiduamente por el triunfo. Sin embargo, el dinero ‘prometido’ con unas cuentas más que discutidas deja entrever que ni para 2021 o 2022 tienen expectativas de ganar. Un problema para una escudería histórica que tras tocar fondo recientemente está muy lejos de recuperar su posición.

McLaren está siguiendo el mal ejemplo de Ferrari, que desde que ganó su último Mundial en 2007 ha gastado más para ganar menos. Más de una década después, mantienen su fuerte inversión, pero ahora aplican la tijera: la llegada de Sainz y la marcha de Vettel les va a suponer un ahorro de casi 25 millones de euros. Ahora el sinsentido lo aplican en McLaren, en un grado incluso mayor. No puede ganar y promete un dinero que en caso de poder hacerlo le supondría la ruina. Los billetes que les va a costar Ricciardo no pueden tapar las carencias de un equipo que no rinde en la pista, ni parece querer hacerlo fuera de ella.

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