Este martes terminó la octava temporada de Masterchef, y lo hizo envuelta en acusaciones, misterio y conspiración. No ha habido otra temporada como esta en la historia del programa, una edición en la que el público ha criticado con dureza el carácter polémico y guionizado del talent culinario.

Masterchef se ha convertido por completo en un reality show, algo que ha decepcionado a unos y enganchado a otros. En cuanto a Ana, la ganadora, varios espectadores lanzan dudas sobre la integridad de la concursante. Por otro lado, Saray, la concursante más conocida de esta edición, podría enfrentar problemas legales por una filtración que hizo en Instagram y que finalmente se cumplió.

Ana Iglesias, madrileña de 24 años y diseñadora de joyas, se ha convertido en la ganadora de la octava edición de Masterchef. Muchos espectadores han aplaudido y valorado positivamente su desempeño y la decisión del jurado. La audiencia ha puesto de manifiesto, especialmente, que se ha mantenido alejada de las polémicas y enfrentamientos que han protagonizado los últimos episodios.

También han agradecido su actitud positiva y sana, “sin la competencia de Iván ni la soberbia de Andy”. La consideran una persona humilde y muy capaz en la cocina. Con todas estas características y aptitudes, la joven ha conseguido hacerse con la beca de cocina y los 100.000 euros de premio. Pero la cocinera no ha enamorado a todos por igual…

Comentarios de Facebook