MásMóvil
Meinrad Spenger, CEO de MásMóvil

Parafraseando a la presidenta de la Comunidad de Madrid en clave teleco: Digi es MásMóvil, y el operador amarillo somos todos. Luego Digi, ahora mismo es el MásMóvil de hace unos años. Al menos ese es el tratamiento que le otorga el sector con su gran crecimiento.

Desde hace varios trimestres la compañía de origen rumano ha empezado a meter (más) presión a los grandes operadores, y eso incluye ahora a MásMóvil. En estos momentos, en Madrid, es bastante habitual ver a operarios metiendo cable de fibra en el subsuelo. Eso provoca, si cabe, que sus ofertas puedan ser más agresivas al no depender tanto del alquiler mayorista, en su caso a Telefónica. Conclusión: aumenta la guerra de tarifas, y eso no gusta a nadie.

Un ejemplo ha sido la entrevista que ha concedido el CEO de MásMóvil, Meinrad Spenger, al diario Expansión. En sus primeras palabras a la prensa tras la compra por parte de los fondos, el directivo austriaco se moja sobre la situación actual en el ámbito de la competencia. Y algunos dardos van dirigidos al contexto de Digi, y, en general, a todo el entramado de operadores.

Creo que los clientes en España no necesitan 15 marcas nacionales con ofertas de fijo y móvil. No las necesitan porque crean un lío y es una sobreinformación que tampoco ayuda.  Necesitan ofertas de valor a un precio justo y sobre todo necesitan acceso a las tecnologías más novedosas y beneficiosas”. Esta pequeña contradicción, puesto que el Grupo MásMóvil tiene un buen puñado de marcas bajo su enagua, exterioriza el sentimiento de quien ahora mismo ha dejado de ser ‘outsider’ y se ha convertido en parte del ‘establishment’. Y la competencia aprieta.

“Además de los operadores tradicionales y MásMóvil, están Euskaltel, Digi, Fi Networks, Aire, Procono, etc. Hay un listado enorme de empresas que ya tienen un tamaño relevante. Y los consumidores no necesitan tantas empresas”. Estas mismas palabras las podría haber suscrito (y lo hacían) cualquier directivo de Telefónica, Orange o Vodafone hace 5 años. Y no solo eso, sino que hubieran encontrado la réplica en Spenger o Pedro Serrahima (ahora Telefónica; antes Pepephone). Ambos fueron voces muy autorizadas para hablar de competencia, sobre todo en el segmento móvil, cuando los tres grandes se comían toda la tarta en la cuota de mercado. Pero de eso hace mucho.

DIGI NO ES MÁSMÓVIL

“La competencia en el mercado está bien porque anima a mejorar. Pero el exceso de agentes destroza el valor. Una mayor concentración de operadores beneficia al país, al sector y a los clientes”. El CEO de MásMóvil reitera la idea ante varias preguntas. Aunque los intereses también son varios.

Y todo ello es cierto. El mercado no puede permitirse esa fragmentación. La guerra de tarifas está empujando los márgenes a umbrales poco rentables. El Arpu (rentabilidad por cliente) de las compañías se comprime cada trimestre. Más por más, aunque con promociones que ahogan. La espiral solo conduce a un camino: menos operadores en el mercado; y menos tensión.

Aunque las palabras de Spenger resultan un tanto paradójicas. Desde hace años MásMóvil ha sido el arengador del mercado, el dinamizador. Los operadores móviles virtuales (OMV) se antojaban una necesidad. Pero en realidad el máximo directivo del operador amarillo también sabía que terminaría pasando lo que ha pasado.

Y el camino de Digi parece ser similar. Cuando haya una concentración entre los operadores de mayor tamaño, porque la habrá, el operador de bajo coste subirá un puesto en el ranking ficticio de autodenominaciones, y será el 4º-5º. Además, como se señala en la entrevista, es previsible que Digi obtenga ‘remedies’ de la posible fusión entre grandes. Es decir, que para validar la operación a nivel regulatorio algunas compañías tengan que soltar activos de red o similar, y esos lleguen a un buen precio a Digi. Algo que sucedió con Orange y Jazztel, de lo cual se vio beneficiado MásMóvil.

Con este contexto, vuelta a empezar. Digi es MásMóvil. El sector telecos tiene demasiados anfitriones para la fiesta del 5G. Alguien deberá soltar el hueso antes de que los márgenes sigan estrechándose, y, con la coyuntura económica al socaire de una recesión, que vuelen oscuras golondrinas con ajustes de plantilla.