Las mascarillas son un elemento obligatorio durante esta ‘nueva normalidad’, ya que por el momento es la una forma de evitar la propagación del coronavirus. El problema es que para mantener su eficacia es necesario desinfectar aquellas que sean reutilzables o desechar las de un solo uso. Y la realidad es que pocas veces se cumplen estas recomendaciones y se tiende a prolongar su uso más allá de lo que se considera seguro. La solución a esto la ha propuesto Instituto Tecnológico Technion de Israel, donde se han desarrollado una mascarilla que se desinfecta sola con calor. Esto garantizaría a los usuarios una mascarilla siempre limpia y se atajaría el problema medioambiental que suponen las desechables. 

¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA?

Como todos los buenos inventos, la idea surgió de pura casualidad. Según explica el profesor responsable del proyecto, durante una jornada de trabajo recibió a un repartidor que llevaba puesta una mascarilla muy sucia, así que se ofreció a intentar desinfectarla en el horno y de paso comprobar si soportaba los 60 grados que se recomiendan. La mascarilla aguantó hasta 12 horas en el calor del horno, y así fue como surgió la idea de incorporar una fuente de calor. 

Los investigadores del Instituto Tecnológico Technion han solicitado una patente en Estados Unidos con la intención de sacar al mercado estas mascarillas que se calcula que tendrán un precio de 1 dólar, menos de un euro en Europa. 

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