El Gobierno de Pedro Sánchez lleva semanas diseñando la “nueva normalidad” tras el paso del coronavirus. Cuando las ciudades comiencen a recuperar el pulso, será muy difícil que el transporte público pueda asumir la demanda habitual garantizando el distanciamiento social necesario para evitar nuevos contagios.

A medida que las comunidades autónomas empiecen a levantar las restricciones de confinamiento para que más gente pueda ir a trabajar, las autoridades se enfrentan a un nuevo dilema: ¿qué se puede hacer para que esos desplazamientos sean seguros? Pues la respuesta es clara, ganarle terreno al coche.

Cada vez son más las voces que presionan al Ejecutivo para que peatonalice más kilómetros de carreteras, así como una clara apuesta por nuevos sistemas de movilidad, como la bicicleta, el patinete eléctrico o la moto.

Con estas alternativas se apoya el desplazamiento individual, y buscan reducir la demanda de los medios de transporte habituales, como trenes o autobuses, donde se suceden diariamente aglomeraciones.

El propio ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, considera “difícil” aumentar la oferta de los transportes públicos urbanos y metropolitanos para garantizar las distancias entre viajeros recomendadas por Sanidad, una vez que vuelva a aumentar la movilidad.

“Si queremos articular un transporte seguro una vez que se reanude la actividad, será muy difícil hacerlo sólo con el transporte público“, defiende el ministro. De hecho, se necesitaría triplicar la oferta, “no hay capacidad, no tenemos el triple de metros ni de autobuses”, lamenta.

De este modo, aboga por el uso de las bicicletas o el coche privado para realizar los desplazamientos permitidos. Pero en este punto se inicia un doble debate: por un lado, el alza en los índices de contaminación a causa del uso generalizado del vehículo y, por otro lado, los expertos apuestan por eliminar el tráfico en algunas calles.

ITALIA, A EXAMEN

Italia es uno de los países que están sirviendo de terreno de pruebas. Este lunes 4 de mayo se inició la reapertura del país, con el recordatorio de las autoridades de que se deben evitar las aglomeraciones, mantener la distancia social y llevar mascarilla en determinadas circunstancias.

“Si no respetamos las precauciones, la curva volverá a subir, las muertes aumentarán y le haremos un daño irreversible a nuestra economía”, advirtió el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, en un comunicado televisado. “Si amáis a Italia, mantened las distancias”, concluyó.

Entre las nuevas directrices, se restringirá el aforo de los autobuses y metros. También han colocado recordatorios en el suelo para respetar la distancia social, y habrá cámaras y trabajadores controlando el número de pasajeros para evitar saturaciones, según explica la edición italiana del Huffington Post.

Además, el ministro de Transportes de Italia ha explicado que se usarán a partir de ahora los billetes electrónicos, con surtidores de desinfectante de manos instalados cerca. Los metros y autobuses serán desinfectados con regularidad y se adaptará la forma de montar y bajar, e incluso barajan la posibilidad de distribuir a los usuarios para reducir la congestión.

Para Janette Sadik-Khan, excomisionada de Transportes de Nueva York, se trata de “una oportunidad única en la vida para analizar las calles y asegurarnos de que están preparadas para lograr los objetivos que queremos que consigan: que no solo sirvan para que los coches se desplacen lo más rápido posible del punto A al punto B, sino que lo hagan de forma segura para todo el mundo”, afirma en declaraciones a The Guardian.

HACIA EL MODELO NÓRDICO

La necesidad de cumplir el distanciamiento social está provocando que muchas personas opten por la bicicleta, el patinete eléctrico e incluso la moto. Y se está registrando un repunte de venta de estos medios de transporte en las últimas semanas.

De hecho, en ciudades como Madrid o Barcelona, ya se reactivó hace unas semanas el servicio de bicicleta eléctrica de alquiler. Al igual que MOVO, la startup de micromovilidad que ofrece el servicio de motos eléctricas desde la app de Cabify.

Así, se pretende reducir a la mínima expresión el riesgo de un nuevo brote del covid-19. En este sentido, los expertos abogan por una reordenación del espacio público, cediendo un mayor espacio a las aceras y al carril bici para evitar aglomeraciones.

De hecho, el grupo MasMadrid lleva semanas reclamando la peatonalización general y el cierre al tráfico de algunas calles de la capital, para que los vecinos puedan pasear sin riesgo.

Asimismo, los expertos recuerdan la necesidad de ampliar las aceras para poder desarrollar actividades comerciales fuera de las tiendas, y ampliar las terrazas de los restaurantes, que actualmente están sometidas a restricciones para garantizar la distancia de seguridad.

Por otro lado, los expertos defienden que, si los españoles siguen el modelo nórdico utilizando como vehículo la bicicleta o el patinete, se reduciría los niveles de contaminación drásticamente, olvidando ya las “boinas” que sobrevolaban las principales ciudades, y el motivo por el que surgió Madrid Central.

CATALUÑA APUESTA POR EL PEATÓN

El consistorio ha anunciado que eliminará el tráfico en el carril lateral mar de la Gran Via y en los de la Diagonal, en sus tramos más céntricos. Además, creará 21 kilómetros de carriles bici y ensanchará las aceras de Via Laietana.

Con este paquete de intervenciones se ganarán 12 kilómetros de calles para peatones, unos 30.000 metros cuadrados. En total, la inversión será de 4,4 millones de euros.

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