Mapfre

Allá por 2016 Mapfre presentó su plan que acababa en el 2018. “Queremos que nuestras metas para este trienio sean tangibles y concretas”, decía por aquel entonces la compañía. Concluido el mismo, el propósito no se ha cumplido, sobre todo en el plano financiero.

Y es que la intención de Mapfre era la de alcanzar unos ingresos totales de 31.000 millones de euros al cierre de 2018. La compañía cerró dicho ejercicio con unos ingresos de 26.590 millones de euros, un 5% menos que en 2017. Sin la depreciación de las divisas esa cifra hubiera engordado en 2.800 millones de euros. A esa cantidad habría que añadir los 1.300 millones de euros en primas no renovadas de los negocios no rentables cancelados. Entonces los 31.000 millones hubiesen estado al alcance de la mano.

También estaban convencidos de que el ROE promedio del trienio no sería inferior al 11%. En 2016 fue del 8,45; en 2017, del 7,97%; y en 2018, del 6,55%. “Bueno, pero mejorable”, dijo Antonio Huertas, su presidente, durante la última Junta de Accionistas. Y añadió: “El periodo no ha sido el mejor posible: huracanes, terremotos, hiperinflaciones, mercados convulsos… Hay cosas que podríamos haber hecho mejor”. Entonces quiso ver la botella medio llena: “Este periodo nos ha servido para potenciar esta compañía de cara al futuro porque hemos llevado a cabo una fuerte transformación organizativa, operacional y cultural”.

El presidente de la compañía, Antonio Huertas, reconoce que hay cosas que podrían haber hecho mejor

Antonio Huertas definió 2018 como un año “muy desafiante”, en el que las divisas les restaron 1.400 millones de euros en primas (se quedaron finalmente en 22.537 millones) y 34 millones en el beneficio neto (fue de 528,9 millones tras destinar 173 millones a fortalecer el balance, entre otras razones).

Por todos estos motivos, el nuevo plan trienal 2019-2021 si se caracteriza por algo es la prudencia. Si en el anterior plan se hablaba de 31.000 millones de ingresos en 2018, en el nuevo esa cifra se queda en 30.000 millones en 2021 (o un crecimiento en las primas del 5% de promedio anual). Y si el ROE promedio era del 11% en el plan 2016-2018, en 2019-2021 se rebaja al 10%.

“Si en el anterior plan el objetivo fue crecer de forma rentable, hoy prima la rentabilidad sobre la huella geográfica. Hay que extremar la prudencia”, afirmó Antonio Huertas. Ya han salido de algunos negocios y países donde no eran rentables. Y no les temblará la mano si tienen que volver a hacerlo. “Durante los próximos tres años seguiremos de cerca nuestra actividad y pondremos en cuarentena aquellos negocios que no cumplan con el principio de crecimiento rentable”, añadió.

MAPFRE Y LOS ACCIONISTAS

En el Plan 2016-2018, Mapfre se puso como meta alcanzar una rentabilidad medio del periodo por dividendos en torno al 5%, con un pay-out entre el 50% y el 65% de los beneficios del grupo. Prueba superada.

Durante ese trienio se pagó a los accionistas 1.341 millones de euros, situándose la rentabilidad por dividendo en el 5,5% pagado en efectivo. “Estamos satisfechos por alcanzar ese hito”, dijo orgulloso Antonio Huertas. Los accionistas, también. Más todavía si cabe porque se mantendrá en el futuro.

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Otros aspectos en los que Mapfre cumplió objetivos fue en la transformación digital, que ha crecido un 51%, en la política de igualdad (el 41% de los puestos de responsabilidad están ocupados por mujeres, cuando la intención era superar el 40%), y el 2% de los puestos de la plantilla cubierto con personas con discapacidad (se alcanzó el 2,5%).