Carlos Ríos- DKV

La compañía de seguros DKV y el nutricionista e influencer Carlos Ríos, también promotor del movimiento Realfooding, han firmado el Manifiesto “Por un consumo responsable de azúcar”. El documento recoge los riesgos y las consecuencias del excesivo consumo de azúcar en nuestra vida diaria.

Carlos Ríos, el dietista y nutricionista que ha revolucionado las redes con sus consejos para eliminar de la alimentación lo que denomina “matrix”, que se refiere básicamente a los alimentos ultraprocesados. Entre sus consejos para una alimentación saludable, uno de los más famosos apunta a los ingredientes que aparecen en la etiqueta. Más de cinco ingredientes conducen al producto directamente a la categoría de ultraprocesado. Además de la categoría anterior, distingue otras dos: comida real y buenos procesados.

Desde el Instituto de la vida saludable de DKV impulsan esta iniciativa junto a Carlos Ríos. Su objetivo es promover la educación en materia de alimentación de los más jóvenes y concienciar de los riesgos que puede tener para la salud el consumo de ultraprocesados. Además de lo necesario que es un etiquetado correcto y establecer unos límites en cuanto a la publicidad de alimentos perjudiciales, que resultan tan atractivos para los jóvenes.

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Mientras que la OMS recomienda el consumo de 25 gramos al día de esta sustancia, en España las cifras están en 75,1 gramos diarios, según datos aportados en el manifiesto. La tasa tan alta de consumo se explica por el “azúcar oculto”, ese que está presente en refrescos, pastelería y bollería o las barritas energéticas entre otros productos. El bajo coste de estos productos, sumado a su rapidez de preparación y agradable sabor hacen de estos enemigos para nuestro organismo nuestro mejor aliado en el día a día.

Las consecuencias del consumo de azúcares añadidos no son pocas. Obesidad, diabetes, síndrome metabólico o problemas cardiovasculares pueden ser causadas el por esta sustancia que ingerimos, a veces, sin conocimiento. Habitualmente los supermercados ubican algunos de estos ultraprocesados en secciones “saludables”, por lo que el consumidor se confía y compra.

LOS HOSPITALES, IMPLICADOS EN EL DELITO

Uno de los principales campos de batalla del movimiento “Realfooding” son los hospitales. Numerosas quejas de pacientes y familiares de estos inundan los stories del Instagram de Carlos Ríos con las pruebas de estos hechos.

El caso particular de Javier Bravo, puso sobre las cartas sobre la mesa en materia de alimentación hospitalaria. Su padre estaba ingresado a causa de cáncer, anemia y un reciente ACV (accidente cerebro-vascular) en el Severo Ochoa de Madrid y su primera ingesta de comida tras 30 horas fue un café y un paquete de galletas. Esta situación le hizo tomar conciencia de la realidad de las dietas de los centros sanitarios. Pasó a los hechos y trasladó su queja personal a una petición de Change.org, que ya cuenta con más de 80.000 firmas.

La realidad es que cada día, la población está más concienciada sobre la importancia de la alimentación. El exceso de oferta de productos poco saludables, sobre todo en espacios dedicados a la salud, plantea la relevancia de los intereses ocultos. Intereses de algunas industrias, por supuesto de la alimentaria u otras como la farmacéutica. De hecho, es el propio Carlos Ríos quien en sus redes sociales lo pone de manifiesto.

 

Realfooder
Tweet en la cuenta de Carlos Ríos (octubre 2018)

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social es el organismo que debe poner fin a estas prácticas que se repiten en varios complejos españoles de Asturias, Madrid, Canarias o Valencia. Los pacientes se ponen en manos de los profesionales sanitarios cuando acuden a los hospitales, y ni siquiera en estos lugares se prioriza la salud ante los intereses económicos.