TVE decidió en un acto inaudito evitar la rueda de prensa de la presentación de la decimoctava temporada de Cuéntame cómo pasó. La intención era evidente: evitar que Imanol Arias y Ana Duato pasasen un mal rato ante las preguntas sobre su relación con el despacho Nummaria. Pero la serie se estrenó con unos datos decepcionantes, tres puntos por debajo de la media del año pasado tras cosechar su peor dato desde 2015. Quizás eso llevó a Arias a lanzarse al ruedo en El País, medio ante al que admitió sentirse ” avergonzado y consciente”: “Hubo unas circunstancias y unas responsabilidades que hay que asumir y eso estoy haciendo. Pero no tengo ningún rencor con nadie. Cada uno ha cumplido el papel que quiere cumplir en la vida y yo tengo que cumplir el mío. Debo ser la persona decente y honesta que siempre he querido ser”. Recuerden, “siempre he querido ser”.

Primer acto

La rumorología señalaba desde hace años las siniestras condiciones laborales de Cuéntame cómo pasó pese a que esta producción era una de las más caras del país. Imanol Arias se convirtió gracias a la serie nostálgica en uno de los actores mejor pagados de nuestra industria con un sueldo por capítulo de 60.000 euros (según Libertad Digital), cifra a la que habría que añadir los beneficios de la productora de la que es accionista.

Willy Toledo primero y Pilar Punzano después lo acusaron de prácticas irregulares como empresario

En 2011 Willy Toledo rompía el tabú en su libro Razones para la rebeldía y tildaba de “explotadores” a Imanol Arias y Emilio Aragón por sus respectivas productoras. Aquellas palabras parecían una salida de pata de banco del polémico actor, pero el tiempo le dio la razón. Porque Imanol Arias, que adolece de una gran incontinencia verbal tal y como advertirán al leer este artículo, cinco años después se olvidó de la acusación y explicó así el adiós de su compañera Pilar Punzano: “Se ha equivocado no queriendo estar en la serie. De hecho creo que ya llevaba tiempo estando físicamente pero no de otra manera”.

Con estas palabras el actor vasco abría sin querer la caja de Pandora, ya que Punzano estalló en una comentada carta publicada en su página de Facebook: “Este señor, que a la mayoría le parece entrañable, jamás me preguntó cómo estaba en cinco años. No sabe nada de los delitos que han cometido contra los derechos de los trabajadores dicha productora en mi caso ¿o sí? (…) La situación es lo suficientemente injusta como para que este millonario con dinero público me eche más leña encima. ¿Qué no me haga más daño? Daño es trabajar en la serie de la televisión de más éxito de todos los tiempos y tener que pedir dinero a amigos y familiares. (…) Daño es decir que yo estaba físicamente pero que nada más… ¿se puede ser más sinvergüenza?”.

Pilar Punzano acusó a Imanol Arias como productor de Cuéntame cómo pasó de irregularidades

Y añadía la actriz: “Si no somos tan indecentes como vosotros tratáis de destruirnos. 14 años recibiendo entre 20 y 15 millones de euros al año que os repartís entre cuatro mientras los técnicos se las ven y se las desean para cobrar sus horas extras; que os sumáis al oportunismo de la crisis para retirarnos las botellas de agua del plató al tiempo que abrís una SICAV valorada en 13 millones de euros. Que nos descontáis a 19 trabajadores un dineral sin que aparezca ningún concepto que lo declare en las nóminas, pero por los que yo sí que pago impuestos. Los contratos abusivos y un largo etc… Brilláis con maquillaje en la cara pero en el corazón solo tenéis telarañas”. Willy Toledo no desaprovechó la ocasión para cobrarse las piezas y cargó contra Arias y Duato: “Os jodéis: Sois mediocres y camorristas”.


Segundo acto

No sabía por aquel entonces Arias que le quedaba pasar su peor trago que pondría en relieve quién era el yerno ejemplar, ese entrañable Antonio Alcántara, aquel encantador Vicente Ferrer, el actor solidario con UNICEF y protagonista de campañas para pagar a Hacienda. Porque varios medios demostraban que había defraudado tres millones de euros de Hacienda tras haber pagado tan solo 11.000 euros a la Agencia Tributaria en tres ejercicios después de haber facturado millones de euros.

Imanol Arias declaró 11.000 euros de beneficios en tres ejercicios pese a facturar millones de euros

Pero antes de conocerse el escándalo todavía se atrevía a pontificar desde el plató de La Sexta Noche: “No me gusta manifestarme en la política. Si me manifestara montaría una bomba. Me pasa como a la mayoría de los ciudadanos, estamos todos muy cansados de esta mentira. Es todo muy mentiroso. Y muy mediático. Mientras yo digo esto habrá 1.500 personas pagadas para ponerme a caldo mañana. Y no me interesa eso”.

Tercer acto

¿Recuerdan lo de la incontinencia verbal? Pasen y lean: “El día que falte la publicidad de TVE dejo Cuéntame cómo pasó, yo no vivo de subvenciones”. Ya saben el final de la historia: el Gobierno decidió eliminar la publicidad en RTVE y Arias por supuesto que tragó. Pero de incoherencias él sabe mucho ya que durante años se mantuvo con un discurso en el que trataba a la televisión como un género por debajo del cine. Tal es así que cuando recibió la Espiga de Honor en la Semana Internacional de Cine (Seminci) de Valladolid señaló que “la televisión ha cambiado muchísimo” y que “ahora ya no es la hermana pequeña del cine”, sino que “en algún aspecto es un elemento complementario”.

Arias anunció que dejaba la serie si TVE eliminaba su publicidad, promesa que no cumplió

Y añadía: “Tengo la sensación de que es un premio a una época, la década de los ochenta y los noventa, donde se hicieron cosas muy buenas, aunque se cometieron algunos de los errores de los que ahora nos arrepentimos como la falta de cuidado con la taquilla, trampas para las subvenciones o algún tipo de amiguismo”. Como ven Arias no desaprovechaba la ocasión para dar lecciones de vida. ¿Y sobre la publicidad? Arias nunca pierde y por eso en el plató de Buenafuente soltaba la siguiente frase cuando el showman catalán anunciaba una pausa comercial: “Me hace mucha ilusión irme a la publicidad”.

Cuarto acto

Las reiterativas declaraciones entre 2013 y 2015 en las que Arias pedía el final de la serie a la que ahora se aferra son innumerables. Recuerden: “Tengo ganas de que acabe Cuéntame cómo pasó. Como todas cosa que crece y se hace grande, ahora solo queda la angustia de ver cómo termina. Para mi gusto, este es otro proyecto distinto al de Cuéntame, no tiene nada que ver”. En otra entrevista era más rotundo: “Estoy cansado de la serie”. Hace unos días señalaba que le gustaría ver el final de la serie recordando las Olimpiadas del 92, desechando la idea inicial: acabar viendo a Antonio Alcántara votando en 1978, año que la serie dejó atrás hace años.

El actor no se cortó a la hora de criticar a sus compañeros guionistas por el giro de la serie en torno a la relación entre Antonio y Mercedes

Durante esos años no solo pedía el fin de la serie, sino que además se atrevía a linchar a sus compañeros guionistas: “Se arruinó la historia de nuestros padres y se impuso un punto de vista. Fue una mala opción de nuevos guionistas que no conocen la serie lo suficiente. Desde entonces dejó de ser nuestro Cuéntame para convertirse en otra cosa que ya no reconozco tanto y puede que tampoco la audiencia que ya no está con nosotros“. Al menos ponía un poso de ilusión para el futuro, con su habitual eterna modestia: “Queda mucho por hacer para que la serie vuelva a ser el mismo producto sólido de calidad que represente a miles de familias españolas como los Alcántara o la mía propia”.

Quinto acto

Su faceta como empresario también se ha visto salpicada en función de las acusaciones que ha recibido el Grupo Ganga, del que TVE confía ciegamente tras haberle sometido a una auditoría interna. Pese a lo cual la compañía ha sido acusada de insertar publicidad encubierta y de retrasarse en los plazos de entrega de Un país para comérselo, del que Arias se llevaba 3.000 euros por entrega hasta que TVE rebajó la factura del espacio viajero en un 30% y el actor abandonó el show viajero. 

Cuéntame facturó más de treinta millones de euros en solo dos ejercicios: los años 2012 y 2015

Pero Arias vivía bien: RTVE pagó 16,6 millones de euros a la serie solo en 2012 y más de 15 en 2015: las cifras por capítulo la convertían en la más cara del país con un coste de 800.000 euros por episodio, por lo cual el coste por minuto se acercaba a los 12.000 euros. Pero la productora de la serie también aprovechó la exitosa y premiada serie nostálgica para facturar por otros productos de escasa duración e irregular comportamiento: UCO, Desaparecida, Vicente Ferrer, La azotea de Wyoming, Cántame cómo pasó, Ochéntame otra vez, Vamos a cocinar con José Andrés, Hay que vivir, etc.

Cuéntame cómo pasó tampoco se libró de acusaciones de irregularidades: según Extraconfidencial el capítulo 183 de la serie solo constaba de 23 minutos, tercera parte de uno habitual, pese a lo cual el Grupo Ganga facturó por él a TVE casi 750.000 euros. Lo que eleva el precio por minuto a más de 32.000 euros. Casi nada…