Madrid Central arrancó como se esperaba: sin cambios. Las primeras horas con el Plan A de cambio climático y protección de aire no se ha hecho notar. Como cualquier viernes, el tráfico en el centro de la capital era intenso, y las obras tampoco ayudan a descongestionar los embudos que se crean cerca de la puerta del sol.

Para la alcaldesa de Madrid el arranque de este plan ha sido un éxito. El pasado viernes, tras pasear con algunos miembros de su equipo de gobierno por la Gran Vía, desde Callao hasta la plaza Pedro Cerolo, manifestó hubo normalidad en las primeras horas de la mañana, e incluso dijo que podía oír a los pájaros cantar. El consistorio ha declarado que el tráfico se ha reducido entre un 20 y un 50%, en las zonas de bajas emisiones, y que solo se ha observado una mayor afluencia de tráfico en algunos tramos de la m40, pero de manera poco destacable. Sin embargo, algunas personas consultadas, que viven esa zona a diario, han manifestado que todo sigue igual.

Algunos conductores del servicio de autobuses de la EMT se mostraban resignados al tráfico diario. “No ha mejorado nada, todo sigue igual. Hay mucho tráfico, los coches son los mismos que cualquier otro día”, manifestada un conductor de la línea 9 de autobús. En ese caso concreto, para recorrer un kilómetro, desde la plaza de Cibeles hasta la parada de metro Sevilla, ha tardado aproximadamente 15 minutos.

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Madrid Central arranca con muchas dudas y sin consenso

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El consistorio ha asegurado que, para evitar llevar el coche al centro, el ciudadano dispone de 70 líneas de autobús, seis líneas de metro, cuatro estaciones de cercanías, 57 estaciones de BiciMad, casi 6.000 plazas de aparcamiento y 27 paradas de taxi.

En el perímetro de Madrid Central, marcado con líneas rojas en el suelo y varios carteles, los peatones se paraban a comprobar cómo había cambiado el tráfico. “Quizá si haya un poco menos de tráfico”, confesaba una venida del centro de la capital.

Lo cierto es que la Gran Vía podía parecer un día normal. La presencia policial ha aumentado, pero muy poco. Tan solo un furgón policial en plaza de España, Cibeles y en la Puerta de Alcalá. También se podía ver varios agentes de movilidad desplegados por las calles aledañas, pero nada destacable. Lo que más se apreciaba eran autobuses, urbanos y turísticos, taxis, vehículos VTC, y furgonetas de reparto. Se dejaban ver algunos coches particulares, pero en menor medida.

Hay que tener en cuenta que Madrid Central no ha hecho más que empezar. Está en su fase número uno y de momento no habrá sanciones. En enero, durante dos meses, se enviarán notificaciones, pero sin sanción, y de momento no está claro cuando se empezará a multar. Las normas de acceso limitarán la circulación dependiendo de la función del vehículo, teniendo en cuenta las características de cada coche, según los distintivos ambientales. El control se realizará por cámaras y por cruce de matrículas, y las sanciones serán de 90 euros, y 45 por pronto pago.

CÁMARAS DE VIGILANCIA Y POLICÍAS

El consistorio ya ha instalado las cámaras de vigilancia en el perímetro de la zona, y según manifestó la concejala de movilidad, Inés Sabanés, hay un dispositivo policial, que realizará controles aleatorios. El ayuntamiento no quiere que la imagen del centro de la ciudad sea la de muchos policías multando, y apela al civismo de los vecinos, que, según manifiesta “en los protocolos anti contaminación no hay caos, la gente sabe lo que tiene que hacer”.

La zona de bajas emisiones engloba casi todo el distrito Centro, los barrios de Embajadores, Cortes, Justicia, Universidad y por supuesto Sol, a los que se integrarán las cuatro áreas de prioridad residencial: el barrio de las Letras, Cortes, Embajadores y Ópera.

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