El mes de agosto es propicio para leer, ver películas y series, escuchar música o echar un rato delante del televisor. Desde MERCA2 vamos a recomendar a los principales directivos de las empresas que operan en España algunas sugerencias para tener un verano más entretenido. En algunos casos, incluso, pueden extraer buenas ideas para el futuro…

La película de Oliver Stone ‘Any Given Sunday’ (‘Un domingo cualquiera’ por su traducción al castellano) se ha convertido en herramienta clásica para ponencias motivacionales entre directivos de pequeñas y grandes empresas.

Los Miami Sharks son un equipo de fútbol americano cuyos días de gloria quedaron en el pasado. La nueva dirección (Cameron Díaz) desconfía del entrenador y piensa que quizá la franquicia necesite nuevos aires. Estos cambios también podrían afectar a sus jugadores, mezcla de veteranos que ven su última oportunidad de lograr éxitos con díscolos jóvenes que se creen el ombligo del mundo. Egos, influencia y dinero en lo que ha dejado de ser un juego para convertirse en un negocio millonario.

En el ojo del huracán está el entrenador del equipo, Tony D’Amato (interpretado por Al Pacino). Con el palo y la zanahoria, la firmeza y la mano izquierda, logra que todos los jugadores del equipo se impliquen, jueguen como tal y vuelvan a la senda de las victorias.

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En la memoria de todos los espectadores ha quedado la charla de Tony D’Amato a sus jugadores en el último partido. En ella apela al esfuerzo colectivo como única vía de éxito en el fútbol y en la vida.

Todo se reduce a hoy. O nos curamos como equipo o nos desmoronamos. Jugada a jugada, pulgada a pulgada, hasta el final. En cada juego, la vida o el fútbol, el margen de error es muy pequeño. Las pulgadas que necesitamos están a nuestro alrededor. En este equipo luchamos por ese terreno. En este equipo nos dejamos el pellejo nosotros y cada uno de los demás por esa pulgada que se gana. Sabemos que si sumamos esas pulgadas eso es lo que va a marcar la puta diferencia entre ganar o perder. Entre vivir o morir. Os diré una cosa. En cada lucha aquel que va a muerte es el que gana ese terreno. Y sé que si queda vida en mí es porque aún quiero luchar y morir por esa pulgada. Porque vivir consiste en eso.
Las seis pulgadas que hay frente a vuestra cara, yo no puedo convenceros de que lo hagáis. Tenéis que mirar al que está a vuestro lado, miradle a los ojos. Creo que vais a ver a un tío dispuesto a ganarla con vosotros. Vais a ver a un tío que se sacrificará por este equipo porque sabe que cuando llegue la ocasión vosotros haréis lo mismo por él. Eso es un equipo, caballeros. O nos curamos ahora como equipo o moriremos como individuos. Eso es el fútbol, chicos. Ahora, ¿qué vais a hacer?

LUCA DE MEO, EL TOMY D’AMATO DE SEAT

Seat forma parte del patrimonio español. Algunos modelos del mítico 600 todavía circulan por las carreteras gracias al romanticismo de locos amantes de este coche. Al cruzarte ante uno de ellos, muchos españoles (mayores de 40 años) vuelven a su infancia o juventud, al asiento trasero con sus hermanos en viajes interminables a la playa o como conductor del que fue su primer coche.

Con la llegada del grupo Volkswagen a su accionariado en los años 80, Seat vivió una revolución. El Ibiza, el Marbella, el Toledo, el León… modelos que relanzaron la marca. Recuperó el liderazgo en las ventas en España y ese papel como marca de acceso de los jóvenes al mundo de los coches. Pero no terminaba de despegar ni la imagen ni su reputación internacional.

El italiano Luca de Meo es presidente de Seat desde noviembre de 2015. Tenía una dilatada trayectoria profesional en el mundo de la automoción. Pasó por Renault, Toyota y Fiat antes de fichar por Volkswagen. Tras liderar el marketing del grupo alemán, desembarcó en Seat. Desde entonces, la marca ha recuperado todo su esplendor. Como diría Tony D’Amato, pulgada a pulgada, coche a coche, modelo a modelo, ha posicionado la planta de Martorell como una referencia de productividad e innovación en el ámbito internacional.

Luca de Meo ha convencido a veteranos y noveles en el proyecto común Seat. Veteranos como el Ibiza o el León parecen haber rejuvenecido cuarenta años gracias a la apuesta por la tecnología y la innovación. Con ellos conviven nuevos jugadores como el Tarraco, Ateca o Arona. Hasta lo que era una versión deportiva se ha convertido en una marca propia (Cupra).

Seat rompe récords en cada publicación de ventas. Acumula dos años de liderazgo en España y una de las que más crecer en Europa. La marca la compañía entregó 369.500 vehículos en los siete primeros meses de 2019, la cifra más alta en su historia. Aumentó sus matriculaciones en Reino Unido, (+3,8%), Francia (+15,7%), Italia (+21,5%), Austria (+4,2%), Suiza (+12,9%), Portugal (+8,9%), los Países Bajos (+28,2%), Suecia (+14,5%), Dinamarca (+35%), Irlanda (+9,1%) y México (+6,7%).

Estos números logrados por el equipo de Luca de Meo han llamado y mucho la atención de los jefes del grupo Volkswagen. Hasta tal punto de que la plana mayor de VW estuvo presente en el Media Day que celebró Seat el pasado marzo. Parte fundamental de estos éxitos en la plantilla. No sin sacrificios, el milanés ha conseguido su implicación total en toda la cadena de valor de la marca, desde su diseño hasta su producción y venta. Tanto es así que acumulan tres años consecutivos con una paga extra más por los buenos resultados de la compañía.

El mensaje de Luca de Meo ha entrado en el ADN de Seat. En el horizonte, la electrificación asequible de la flota, una nueva visión de la movilidad urbana y la consolidación de Cupra como marca independiente. “O nos curamos ahora como equipo o moriremos como individuos. Ahora, ¿qué vais a hacer?”.