16 bancos europeos trabajan a toda velocidad para tener en poco más de un año la que será la solución de pagos más grande del mundo. El objetivo es ambicioso, pues pretenden hacerle sombra a la firma financiera más valiosa del mundo, Visa.

Fuentes cercanas a la negociación explican a MERCA2 que la iniciativa no tiene “forma concreta”, de hecho, están en la fase el inicial del proyecto. Por ello, las entidades nacionales e internacionales que quieran pueden solicitar la entrada como fundadores hasta finales de 2020.

Incluso no tienen que unirse como emisor, pueden hacerlo como adquiriente de la Iniciativa de Pagos Europea (EPI), que verá la luz en 2022. Después, cada entidad decidirá individualmente cómo fijar el precio de la solución como parte de la cartera de servicios de pago que ofrecerán a sus clientes.

MÁS ALLÁ DE EUROPA

Lo que si se hará en las próximas semanas es crear una compañía transitoria en Bruselas que defina la hoja de ruta. El alcance inicial del proyecto son los mercados del euro, pero en última instancia, “la solución también debería estar abierta a al resto de países”, destacan.

Aunque faltan por concretar los detalles, hay algo claro: la solución debe ser atractiva y universal para todos los interesados. Y se desarrollará con el objetivo de convertirse en una alternativa europea independiente a los grandes esquemas de pagos actuales.

Quieren centrarse en mejorar la experiencia de usuario y reforzar la competencia en el mercado de servicios de pago, que actualmente está dominado por algunos grandes operadores o esquemas internacionales, como Visa o Mastercard.

NO ES SOLO UNA TARJETA

La solución de pagos incluirá una tarjeta de pago común para todos los consumidores y comercios de toda Europa, de esta manera daría igual sacar dinero en España o en Francia, se acabarían las comisiones por retirada de efectivo o por cambio de divisa.

Además, contará con un monedero electrónico desde el que se puede comprar y pagar por internet y permitirá el pago entre particulares. Es decir, existiría la posibilidad de hacer envíos instantáneos de dinero (tipo Bizum) pero entre personas con cuentas bancarias en distintos países.

Serán los consumidores quienes elijan si quieren adoptar sólo la tarjeta EPI (de plástico y/o virtual) o adoptar la cartera digital EPI para pago contra su cuenta utilizando los pagos inmediatos. Este servicio estará disponible (de momento) para los clientes del Banco Santander, CaixaBank y BBVA, si bien, la entidades que presiden Ana Botín, Carlos Torres y Jordi Gual ya se han unido al proyecto.

UNA TENDENCIA GLOBAL

Esta iniciativa, junto con el despliegue del esquema SCT Inst (Sepa Instant Credit Transfer), que permite transferencias instantáneas (10 y 20 segundos) entre los distintos países que componen la Zona Única de Pagos en Euros, está en línea con las advertencias de las autoridades públicas europeas que instan a los bancos a crear una solución de pago que garantice que Europa es capaz de ofrecer un sistema de pago alternativo e independiente.

“Los pagos instantáneos corresponden a la tendencia global hacia la interacción en tiempo real en un mundo cada vez más digital”, comentan. Y permiten desarrollar un servicio que cubre múltiples usos de pagos en una sola interfaz, algo “que ninguna otra solución ofrece por el momento”.

Se muestran convencidos de que la solución paneuropea aportará “un verdadero valor” tanto para los pagos comerciales (P2M) como para los pagos entre individuos (P2P, P2Pro…). Los primeros (Peer-to-Peer) son los de persona a persona. Y los segundos, los que permiten el pago omnicanal, desde la tarjeta de banda magnética hasta el pago con código QR.

Además, la banca europea entiende que cualquier solución nueva no va a afectar y menos para mal, a lo que cada banco ya ofrecía a sus clientes. EPI se muestra abierto incluso a entablar “discusiones colaborativas” con esquemas de pago tanto nacionales como internacionales que les permitan avanzar de manera más rápida. La clave está en detectar cuál es la manera más segura, inmediata y fácil de usar.