Lorenzo

La hegemonía de Marc Márquez ha tapado los éxitos de otros pilotos del motociclismo español. Hace no demasiado tiempo era Jorge Lorenzo la figura nacional que sobresalía por encima del resto. En 2015, con aquel polémico desenlace entre el piloto de Cervera y Valentino Rossi, el de Yamaha (por aquel entonces) cosechó su tercer título en la categoría reina e hizo historia. Ensalzó su figura por encima de la del italiano (el mejor de la historia) y se ganó la condición de elegir contrato.

Y en 2017 hizo efectiva esa superioridad y se marchó a Ducati a razón de 13,5 millones de euros al año. Un auténtico disparate que le colocó, de forma holgada, como el piloto mejor pagado de la parrilla. En ese momento era difícil intuir lo que le aguardaba en el futuro. Tanto tiempo acostumbrado a un mismo prototipo le pasó factura a Lorenzo, que nunca más (salvo destellos) volvió a mostrar el pilotaje de antaño. Tras dos años en Ducati, el adiós de Pedrosa le abrió las puertas de Repsol-Honda.

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Pero esta escudería prefirió destinar gran parte de su dinero a una subida salarial a Márquez (su icono), que ahora se embolsa entre 13 y 16 millones de euros. Lorenzo tuvo que asumir su rol secundario y pasó a cobrar cerca de ocho millones de euros. Tapado por su compatriota, sin demasiadas exigencias y como sustituto de un Pedrosa que no llegó a levantar ningún título en Moto GP, parecía el escenario más adecuado para él. Sin embargo, su rendimiento en el primer año ha sido realmente pobre y cuestionable.

Tras doce citas del calendario, Lorenzo suma un total de 21 puntos y ocupa la 19º posición. Su compañero, Márquez, le retrata por completo. El de Cervera ocupa la primera plaza con 250 puntos  y aventaja holgadamente (+78) a Andrea Dovizioso. Estos resultados han llevado tanto a la dirección del equipo como al propio protagonista a plantearse una ruptura del actual contrato, que vencerá el próximo curso (firmó por dos temporadas). Sin embargo, los últimos acontecimientos apuntan a que esa salida no se producirá (por el momento).

INCIERTO FUTURO DE LORENZO

El debate se reabrirá en 2020: contrato o salida a la baja. Lo que está claro en estos momentos es que si Lorenzo vuelve a cambiar de rumbo (lo más probable) será con un contrato aún más bajo. Su destino más probable es el Ducati Pramac, lo que supondría para Lorenzo bajar otro peldaño en su carrera. La escudería italiana zanjó todos los rumores de cara a 2020 al anunciar la renovación del contrato de Jack Miller. Sin embargo, el vínculo sólo se ha extendido por una curso más pese al buen rendimiento del australiano, lo que pone evidencia que Pramac deja la puerta abierta a Lorenzo de cara al futuro.

De los 13,5 millones de euros a Ducati, y de los ocho de Repsol honda, Lorenzo podría situarse por debajo de los cinco ‘kilos’ en su próximo destino. Su pobre rendimiento en los últimos cuatro años, acusado también por problemas físicos, se ha trasladado al mercado. A sus 32 años, Lorenzo afronta un futuro incierto, con un declive deportivo que se traslada ahora al mercado. Su próximo curso en Repsol-Honda será decisivo para el balear, que tendrá ante sí ganarse otra oportunidad para combatir a Márquez o dar un paso atrás del que tendrá difícil levantarse.