Linkedin

Linkedin se ha convertido en uno de los principales portales digitales relacionados con el ámbito profesional y laboral. No es un mito, hay personas que encuentran trabajo; y otras que lo usan para buscar perfiles que cubran necesidades en una empresa. El problema surge cuando se malinterpreta la utilidad real de la página web y se usa con otros fines: matches en vez de “conectar”.

Los algoritmos los carga el diablo. Y eso nos pone frente al espejo en lo que somos, lo que buscamos y, a fin de cuentas, cómo nos comportamos en las redes sociales e internet. En el caso de Lindekin, la función “los usuarios también vieron” (bloque lateral que se genera sin estar logueado) muestra a qué perfiles se accede una vez se ha hecho una búsqueda, así todo es más privado. Y parece ser que algunos pinchan y pinchan en personas con un mismo denominador común.

Como se puede observar en la imagen, personas de distintos ámbitos profesionales han subido a su perfil una fotografía donde aprovechan su imagen como reclamo. Y ese reclamo, sin ser muy profesional, funciona. Además, con la magia del algoritmo, depende si la fotografía muestra más o menos ropa, la columna de la derecha busca su particular ruta establecida por quienes antes pasaron por ahí.

Las búsquedas no tienen nada que ver con el ámbito laboral, la gente hace clic por un reclamo físico. De hecho, la propia Linkedin explica en su web que, efectivamente, esta función se genera con los “pinchazos” de los usuarios. Aclaran que “La función de ‘los usuarios también vieron’ es una casilla que muestra algunos de los demás perfiles de miembros de LinkedIn que también han visto las personas que vieron tu perfil (…) Si uno de tus objetivos en LinkedIn es aumentar tu visibilidad, esta funcionalidad puede aumentar significativamente las probabilidades de que tu perfil se ser visto y por otros miembros”.

Con esta última función es donde entra en juego el efecto Tinder. Unos perfiles que quieren ser vistos, por norma general femeninos; y otros perfiles, se entiende que masculinos, echan el rato en Linkedin viendo usuarias que les resultan atractivas.

DE LINKEDIN A TINDER

Bajo la premisa de que cada cual es libre de poner como foto principal lo que quiera, hay usuarios que no se ubican muy bien en internet. Así, al moverse por Linkedin, asumen que pueden tener el mismo comportamiento que en Tinder.

Según ha podido contrastar MERCA2 con diversos perfiles femeninos de Linkedin, en más de una ocasión han recibido mensajes que no tenían, en principio, ningún componente laboral. Cada uno asume, como es evidente, que puede hacer lo que quiera donde quiera. Es decir, habrá quien estime que Instagram es un buen sitio para encontrar trabajo, o Twitter una plataforma para descubrir planes de ocio con gente muy amable. Así, existe un cierto número de usuarios que en Linkedin encuentran un lugar para mirar o buscar fotografías de chicas. O, gracias al algoritmo -y que todos hacen lo mismo-, la búsqueda es muy sencilla.

LOS NEGOCIOS PARALELOS

Bajo este contexto, hay personas que ven en Linkedin una plataforma perfecta para anunciarse profesionalmente con actividades relacionadas con la sexualidad humana. Es decir, como hay mucho mirón, y además existen usuarios que utilizan la plataforma para conseguir relaciones íntimas… pues nada mejor que anuncios relacionados con el tema. Hace años ya hubo cierta polémica con respecto a los anuncios de prostitución. De hecho, Linkedin intentó atajar el tema y prohibió dichos anuncios.

Nada más lejos de la realidad, actualmente Linkedin sigue sin preocuparse sobre este asunto. De hecho, en la búsqueda de los perfiles antes indicados, según avanza el algoritmo en su relación surgen usuarias que se anuncian como masajistas… cuando se entra al detalle de la empresa, muchas de esas salas de masaje tienen un componente erótico. Y, depende del riesgo de querer saltarse las normas, hay enlaces más o menos explícitos.

Ante esta situación, parece que Linkedin no tiene previsto actuar. Y no solo eso, sino que tampoco es muy receptiva a las críticas que recibe la plataforma sobre, precisamente, la desvirtuación de su especialización en el ámbito laboral.