Línea Directa
Miguel Ángel Merino, consejero delegado de Línea Directa

A punto de cumplirse un año del anuncio de su salida a Bolsa, Línea Directa pone ahora el foco en un máximo de cinco meses para su debut en el mercado continuo español. La aseguradora quiere dar el paso antes de que se celebre la junta de accionistas, un evento que normalmente se celebra al cierre del primer trimestre del año.

“Entre marzo y abril, ese es el calendario donde nos movemos” explicaba este lunes el director financiero, Carlos Rodríguez, en un encuentro. Bankinter anunció en diciembre del año pasado la intención de sacar a Bolsa Línea Directa en el segundo semestre de 2020. Una decisión que se aprobó en marzo durante la junta general de accionistas, pero que se ha retrasado con motivo de la crisis sanitaria.

En este sentido, el consejero delegado de Línea Directa, Miguel Ángel Merino, también apuntaba a que la operación está pendiente de que el Banco Central Europeo de el visto bueno a distribuir dividendo. Christine Lagarde se volverá a pronunciar sobre este asunto el próximo 10 de diciembre.

“El proceso de salida a Bolsa requiere de esas aprobaciones y dependemos de esa situación. El calendario que apuntamos ahora es previo a la junta de accionistas, tenemos esa intención”, matizaba.

LISTING

La aseguradora saldrá  Bolsa mediante un listing, lo que implicará distribuir una prima de emisión de 1.184 millones de euros entre los accionistas de Bankinter. El objetivo es alcanzar un volumen de primas de 1.000 millones de euros y convertirse a medio plazo en una de las diez principales compañías del ramo de no vida. Además, Línea Directa se convertirá en la tercera aseguradora española que cotiza en Bolsa.

Respecto a la valoración, el CEO apunta a la que hizo Citi de 1.400 millones de euros. “Es una valoración prudente, es buena y deberíamos estar ahí”. A fecha de hoy, “la monitorizamos y es un rango defendible” comentaba.

También insistía en que el el proceso de salida a Bolsa se está haciendo “sin prisa, pero sin pausa”, pues el proceso formal implica la aprobación de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), pero también definir el marketing de la compañía, los órganos de gobierno y cambiar las políticas.

Respecto al dividendo, adelantaba que aún “no está decidido”, pero si tienen el espíritu de retribuir a los accionistas una vez definido el grado de solvencia de la compañía. “Es importante el compromiso, porque en todos los años que Bankinter ha sido accionista de referencia hemos repartido más de 1.000 millones de euros en dividendos desde 2009“, apuntaba.