Metro Línea 7
De izquierda a derecha: El exconsejero de Transportes, Manuel Lamela; Esperanza Aguirre, y el exconsejero de Sanidad, Juan José Güemes, durante las obras de ampliación.

La prolongación de la Línea 7 de Metro de Madrid, ahora de moda por ser concurrida por los aficionados del Atlético de Madrid, fue ejecutada por el Gobierno de Esperanza Aguirre entre los años 2003 y 2007 con la promesa de unir Coslada y San Fernando con la capital. Una obra que 11 años después se ha convertido en la mayor de las chapuzas acometidas en la red del suburbano –y no han sido pocas– que ha supuesto varios millones de euros en reparaciones, descontento entre los usuarios, grietas en viviendas y lo peor: viajar bajo la amenaza continua de un descarrilamiento. Esta es la historia del despropósito de la Línea 7B.

El 5 de mayo de 2007, Esperanza Aguirre, Ignacio González y Alberto Ruiz-Gallardón acudieron a la inauguración de la ampliación del Metro Este, conocida como 7B o la lína del Wanda. Ocho nuevas estaciones entre Las Musas y Hospital del Henares. Con una inversión que rondó los 645 millones de euros, la expresidenta de la Comunidad de Madrid se abría camino a tan solo 22 días de las elecciones autonómicas. Y también daba un empujoncito a la candidatura olímpica de Madrid con la apertura de la estación Estadio Olímpico –cerca de La Peineta–, que ahora ha cambiado de nombre a Estadio Metropolitano para acoger los partidos del Atlético de Madrid.

El proyecto inicial consistía en un tramo casi recto entre las estaciones de San Fernando y Jarama, pero el modificado trazó una curva para incluir en el recorrido dos estaciones más: Henares y Hospital de Henares. “No se sabe quién ni cómo se decidió cambiar el recorrido inicial”, denuncia el diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, Alberto Oliver.

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Y este fue uno de los principales errores, pues no se estudió con detenimiento la geología del terreno. Las filtraciones de agua estaban descomponiendo una capa de sal que, entre otras cosas, provoca que “el túnel quede suspendido en el aire” o parezca un “túnel puente”, como explica el diputado, pues el resto de materiales se han ido descomponiendo y existe peligro de descarrilamiento, como ocurre en Metrosur. Por ello, cada cierto tiempo se deben acometer obras para volver a recubrir los huecos de sales y yesos disueltos.

MÁS DE 25 MILLONES EN OBRAS

De los tres tramos en los que se dividió el proyecto, el tercero, entre Coslada y San Fernando de Henares, es el que más problemas ha dado. Este costó 315 millones de euros, a los que hay que sumar casi 25 millones en obras de reparación. Las primeras se llevaron a cabo tan solo un año después de su flamante inauguración por problemas de filtraciones de agua.

“Desde la inauguración de la línea 7B en 2007, se registraron 595 incidencias por avería de tren, 144 por avería de instalaciones fijas y 547 incidencias de la explotación. Desde el 3 de diciembre hasta el día de hoy se han producido 34 incidencias, de las cuales 19 corresponden a averías en trenes, 4 a instalaciones fijas y 10 en incidencias de la explotación”, explicó el director general de carreteras e infraestructuras, Rodrigo Trigueros, durante la comisión de transportes de la Asamblea de Madrid el 7 de abril de 2017.

Así, se realizaron trabajos en 2008, 2010, 2012, 2013, 2014 y 2015 por importes entre 7 y 10 millones de euros. Tuvo que cerrar incluso ese tramo de la línea entre noviembre de 2015 y diciembre de 2016, con una inversión de seis millones de euros.

NUEVAS OBRAS EN VERANO

Y este verano vuelven a producirse los cierres. La Comunidad de Madrid realizará las obras de mejora valoradas en 2,3 millones de euros de la línea 7B de Metro de Madrid entre las estaciones del Hospital del Henares y Barrio del Puerto y que obligará a cerrar el servicio desde el 2 de junio hasta el 31 de agosto. Las obras permitirán completar las actuaciones de impermeabilización del túnel aplicando para ello una solución “más contundente” que evite las filtraciones de agua.

Cartel anunciando el cierre este verano de la línea 7.

A estos sobrecostes, hay que sumar los 1,7 millones de euros que la Comunidad invirtió en los trabajos de remodelación de las viviendas afectadas por la ampliación de esta línea Estas sufrieron problemas de grietas que tampoco se estudiaron antes de la construcción. Desde Podemos ya denunciaron que el plan inicial solo contemplaba reparar 84 viviendas de las 300 afectadas que la formación morada había contabilizado.

LA COMUNIDAD CULPA A FLORENTINO PÉREZ

Lejos de hacer un ejercicio de autocrítica, la Comunidad de Madrid decidió abrir un expediente de responsabilidad por “vicios ocultos” en el contrato de la línea 7B por parte de Dragados –propiedad de ACS–, la empresa que realizó las obras de construcción. La Comunidad reclama 20 millones de euros a Florentino Pérez.

Lo curioso es que las obras tenían una garantía de diez años. Y esos primeros “vicios ocultos” ya se reflejaron en 2008, año en el que estaba en garantía pero que, aun así, se otorgaron esas primeras obras a Dragados por tres millones de euros para reparar las filtraciones, tal y como reveló Podemos.

“Ningún grupo de esta Asamblea, de esta Cámara, opinó que no se debería haber llevado la línea de metro al Hospital del Henares; a todo el mundo le pareció correcto que se llevara. Los hechos nos han dicho que, efectivamente, se podía haber hecho manifiestamente mejor y en ello estamos, y por eso se ha pedido un expediente de responsabilidad patrimonial a la empresa que lo realizó, entendemos que por no haber tomado todas las precauciones o por no haber completado todos los estudios que en su momento deberían haberse realizado”, alegó Trigueros durante la comisión. La única justificación de la Comunidad de Madrid ya que no ha querido contestar a las preguntas de MERCA2.

Para Ciudadanos, “los plazos del proyecto son raros: el proyecto de ampliación es de julio de 2005 y el de rectificación del trazado para adecuarse a esta ampliación es de marzo de 2006”, lo que les llevó a asegurar que estamos “ante la obra más caótica de la historia del Metro de Madrid; una suma de errores y negligencias evitables en mayor grado”.

Así, las negligencias y los errores por las prisas electoralistas han convertido a esta ampliación en la mayor chapuza de Metro de Madrid y de los años de Gobierno de Esperanza Aguirre. Lo peor es que la pesadilla no termina: este verano los 42,6 millones de usuarios de esta red volverán a sufrir nuevas obras sabiendo que no serán las últimas.

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