España ha perdido 23.000 oficinas bancarias desde 2008 y la nueva ola de fusiones bancarias hará que este 2021 la cifra vuelva a aumentar. Las previsiones apuntan a que el número de sucursales en España por cada 10.000 habitantes se reduzca a 4 desde los 5,1 de 2019, según destaca un informe elaborado por CCOO.

De nuevo, los más afectados serán los habitantes de la España rural, pues quedarán sin acceso presencial a servicios financieros. Algo que ya ocurre en varias regiones del país, siendo especialmente crítica la situación de Castilla y León. Según datos del Banco de España, esta Comunidad Autónoma junto a Castilla-La Mancha, Cataluña y Aragón son las que cuentan con mayor número de municipios sin oficina bancaria.

La fusión de Unicaja y Liberbank no lo va a poner nada fácil. De hecho, va a complicar aún más la situación. Según explican los sindicatos de la entidad malagueña a MERCA2, actualmente -y de manera aislada-, los planes de cierre que está ejecutando Unicaja afectan sobre todo a zonas rurales de León, Valladolid y Salamanca.

Se trata de una nueva política de reestructuración de oficinas, que se está llevando a cabo en aquellas zonas donde no hay crecimiento económico por falta de población o riqueza. Y que por tanto, hace que esas sucursales no sean rentables. Además, se ha acelerado por el avance de la digitalización.

DESPOBLACIÓN

Cuando se produzca la fusión con Liberbank, las duplicidades no serán una complicación, pues en esos casos al menos sobrevive una oficina. El problema ya existe y está en las zonas rurales, pues cuando a un pueblo le quitas un servicio básico “lo estas matando y se incrementa la despoblación”, ya sea el banco, un colegio o un centro de salud. Y eso es lo que ha pasado en Castilla y León, añaden.

A principio de 2020, Unicaja Banco anunció su Plan Estratégico hasta 2022 y este contemplaba el cierre de 100 oficinas y el incremento del número de sucursales de mayor tamaño. Esto no es nuevo, la entidad lo lleva haciendo varios años, pero si la cifra. Desde 2016 y hasta septiembre de 2020, el banco con sede en Málaga ya ha cerrado otras 264 oficinas, hasta contar actualmente con 1.015.

Evolución del número de oficinas de Unicaja Banco.

Para aliviar la situación, desde la entidad explicaron que trabajaban para que el cierre de sucursales que pudiera producirse en el ámbito rural no dejara a esa población desatendida. En este sentido, apuntaban que ya contaban con una red de 170 agentes financieros que atienden en el mundo rural y querían elevarlo a 300.

Para paliar la situación, muchos bancos están buscando ahora mismo agentes financieros que se hagan cargo de esas zonas aisladas. En algunos casos se atiende con unidades moviles, esto es con furgonetas equipadas con cajeros. Y en otros, se han llegado a acuerdos con diputaciones para al menos instalar cajeros. Pero en cualquiera de los tres casos, “se trata de un servicio mínimo y no es suficiente”.

LA PANDEMIA FUE UN ESPEJISMO

El inicio de la pandemia retrasó los planes de cierre de Unicaja y anticipó el problema que estaba por llegar. La solución que adoptó el banco durante esos meses fue la de limitar el horario de apertura a una hora al día o un día a la semana y cuando esto ocurrió, los alcaldes de la provincia de León salieron en masa.

En declaraciones al Diario de León, denunciaban que tener abierta una oficina bancaria era fundamental para atender las necesidades de los vecinos y se temían que lo de limitar el horario sería un anticipo del cierre masivo que había anunciado la entidad financiera en enero, afectando especialmente al medio rural.

Según explicaban, cerrar una oficina supone dejar de prestar servicio a una población cuya media de edad es muy elevada, y además, no pueden desplazarse a localidades próximas, menos si cabe durante el Estado de Alarma. Esto les obligó a pedir a sus familiares que le ayudaran a realizar las gestiones bancarias, por ejemplo, por los canales digitales.

Pero no todo el mundo puede contar con un familiar más joven cerca y no en todos los casos, los problemas se solucionan desde la app o web del banco. Por ejemplo, el acceso al efectivo no puede ser cubierto como otros servicios bancarios a través de la banca electrónica. Además, hay municipios donde no se admite el pago con tarjeta y todo se paga en efectivo. En España, hay un millón de personas que no pueden ni sacar dinero en su pueblo y por tanto, están en riesgo de exclusión financiera.

Volviendo al tema, Unicaja decidió reanudar el cierre de oficinas el pasado mes de octubre, afectando especialmente a Castilla y León, tal y como sus vecinos habían pronosticado. En concreto, bajó las persianas de 20 sucursales, 3 de ellas en León y 6 en Salamanca.

Si hablamos de Liberbank, su último informe financiero recoge que a cierre del primer semestre contaban con 579 oficinas. En este caso, sus sindicatos comentan que la entidad asturiana ya se ha encargado de hacer limpieza en los últimos años, así que no encontrará tantos inconvenientes con la fusión, solo donde no haya sinergias y si duplicidades.

14 PROVINCIAS EN EL RADAR

Cuando se lleve a cabo la fusión habrá otras dos comunidades afectadas, Castilla-La Mancha y Extremadura. Según los cálculos de los sindicatos, será sobre todo en Ciudad Real y Cáceres donde se lleven a cabo los mayores cierres (en este caso, por duplicidad). En la primera suman 73 oficinas y en la segunda 109.

A la espera de que estos bancos den detalles sobre el ajuste de personal y oficina -algo que no se espera hasta entrada la primavera- un informe de Santander Corporate & Investment Banking detalla que hay 14 provincias españolas donde la concentración de oficinas de estas dos entidades es mayor.

Se trata de Albacete, Almería, Cáceres, Cantabria, Ciudad Real, Cuenca, León, Málaga, Palencia, Salamanca, Soria, Toledo, Valladolid y Zamora. Solo cuatro de estas ciudades pertenecen a Castilla-La Mancha, donde los dos bancos suman 275 oficinas, 225 de Liberbank y 50 de Unicaja. Por eso se prevé que sea por aquí donde empiecen los cierres y le siga Cáceres y Madrid.

“El caso de Madrid es bien distinto, aunque haya cierres por duplicidad, si no es uno de los nuestros, enseguida tienes otro banco al lado. La red de la capital es bastante amplia.” Pero no ocurre lo mismo en Ciudad Real y Cáceres, por ejemplo, donde además de los ciudadanos se verán afectados los trabajadores. “Está demostrado que uno más uno, no son dos. Si hay dos oficinas y cierras una de ellas, algunos trabajadores van a la calle”, apuntan desde el sindicato, quienes aseguran que tienen experiencia porque ya lo han visto antes.

BUSCAR EL EQUILIBRIO

Según explicaron los primeros espadas de Unicaja Banco y Liberbank el día 30 de diciembre, durante la de presentación del proyecto de fusión, la entidad combinada estará presente en el 80% del territorio nacional, manteniendo su condición “como entidad de referencia” en seis comunidades: Andalucía, Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cantabria y Asturias.

En este punto, los directivos fueron preguntados por cómo tienen previsto gestionar su presencia en las zonas rurales, o lo que es lo mismo, en la España vaciada. Pues hay numerosos territorios donde no cuentan con una sucursal ni de Liberbank ni de Unicaja.

El presidente de Unicaja, Manuel Azuaga y el consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez, se apresuraban a responder que tratarán de buscar un equilibrio para dar solución a las circunstancias de algunas poblaciones, pero hay una “seña de identidad clara” que quieren mantener y es que, las entidades origen “han estado siempre” trabajado y presentes en zonas rurales y esto, se va a mantener.

Lo harán prestando servicios con oficinas moviles y apostando por la cercanía con personas cualificadas con arraigo a esos territorios. “Eso no va a cambiar” aclaraban. Además, mantenerse ahí ayuda a mantener el empleo y la economía, aseguraban.

Los expertos contemplan cifras muy dispares sobre cuántas oficinas tendrá que cerrar el nuevo Unicaja Banco, por ejemplo la consultora Bain&Company dice que rondarán las 110 (el 5% de la red combinada) y otros suben la apuesta a 400, pero todos coinciden en que la España rural será la más perjudicada.