Leche de soja, leche de almendras, leche en polvo… ¿Tantas leches hay? En realidad no. Solo hay una, la que se ordeña. Pero los grandes grupos lácteos han montado un negocio redondo en torno a la confusión y las dudas sanitarias. Mucha gente cree que todo es igual de sano, e incluso se puede sustituir, y no es así. Insistimos, leche solo hay una, con sus nutrientes y calcio; todo lo demás son engañifas más caras que pueden causar problemas, incluso, en el desarrollo de los niños.

El principal problema con la leche y su consumo llega con la desinformación por parte del consumidor o la excesiva confianza en la publicidad. Ésta es aprovechada por las marcas del sector (Pascual, Asturiana o Puleva -entre otras-) para hacer negocio. La confusión, en ocasiones intencionada, y los elevados precios son los protagonistas del negocio de las empresas lácteas.

De entrada hay que dejar clara una cosa: las diferencias entre la leche (de verdad) y las bebidas vegetales son muy significativas. La primera de ellas es la denominación. La leche es un producto muy específico que debe atender a una serie de características para ser considerada como tal. Uno de los requisitos imprescindibles es su origen, puesto que debe proceder de un mamífero. Si tenemos en cuenta esta cuestión, las bebidas vegetales no pueden ser consideradas leche. Muy simple. Sus únicas variedades son desnatada, semidesnatada y entera.

Expertos del sector lácteo afirman que la confusión procede del color blanquecino de ambas sustancias. La procedencia de las bebidas vegetales está asociada a frutos secos (almendras, nueces); cereales (espelta, avena o arroz); o legumbres (guisantes).

Diferencias entre el origen de la leche y las bebidas vegetales (Fuente: Fenil)

Otra de las diferencias más reseñables es la relativa a los aportes nutricionales. El calcio, proteínas, minerales, vitaminas y ácidos grasos están naturalmente presentes en la leche; mientras que las bebidas vegetales necesitan de una incorporación externa de sustancias como calcio o proteínas.

El director general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil), Luis Calabozo, asegura a MERCA2 que “no atienden a las mismas necesidades nutricionales. La bebida vegetal tiene sus nutrientes, pero nunca como sustitución de los nutrientes de la leche. No es una alternativa, sino una elección más por parte del consumidor”.

Mercadona, Bimbo

El pan integral: una gran (y cara) mentira alimentada por las marcas

El pan integral está rodeado de mitos, alguna mentira y precios más altos (eso es así). En principio se trata de la versión saludable...

La confusión que buscan las marcas se ve en algunos casos concretos. La leche de arroz presenta un contenido energético similar a la leche de vaca, pero tiene una explicación: contiene más azúcares. Otro ejemplo significativo es la leche de coco con un contenido similar en cuanto a grasas, pero alto contenido en grasas saturadas. Además de estos ejemplos, la profesora Silvia del Lamo, de estudios de Ciencias de la Salud de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), explica que el calcio con el que se enriquecen las bebidas vegetales suele ser mineral y no orgánico, por lo que la capacidad de absorción del organismo no es la misma.

Nutrientes y calcio presentes en la leche bebidas vegetales

Las consecuencias de sustituir, en lugar de complementar, se materializan en enfermedades como el raquitismo, que afecta mayoritariamente a niños. Las campañas de desprestigio que afectan a la leche han llevado a que muchas familias sustituyan el alimento básico, la leche, por bebidas vegetales en la nutrición de los más pequeños. Un error que se paga caro.

“El 75% de la población infantil española no consume la cantidad necesaria de calcio”, según confirma el director general de Fenil, Luis Calabozo

LAS FALACIAS ORQUESTADAS POR LA PUBLICIDAD

La publicidad influye sobremanera en las tendencias de consumo de la población. Los mensajes que transmiten sobre las bebidas vegetales no se corresponden con la realidad. La profesora Silvia de Lamo apunta a los elementos que rodean los anuncios comerciales de estos productos. Por ejemplo expone los colores utilizados como elementos que inducen al espectador a asociarlos con algo natural y saludable.

Al hilo de esta confusión, Autocontrol, el organismo regulador de la comunicación comercial, publicaba la reclamación presentada por un particular sobre una publicidad de Vivesoy (grupo Pascual). En el spot, protagonizado por el conocido actor Álex González, establecía que la mitad de las proteínas que tomamos cada día deberían ser vegetales, y dicha afirmación estaba avalada por el Ministerio de Sanidad, Aecosan y la Fundación Alimentación Saludable. Tras valorar la situación, el jurado estimó que era la Fundación Alimentación Saludable el único organismo que sostiene la citada afirmación.

Como resultado de la reclamación, Autoncontrol resolvió en julio de 2015 que el grupo Pascual debía rectificar la publicidad reclamada. Actualmente, los vídeos de esa publicidad que aparecen en internet contienen la matización.

Este ejemplo pone de manifiesto que existe confusión por parte del consumidor, pero que es la publicidad la herramienta más eficaz para lograr el objetivo último de las marcas: obtener beneficio.

PRECIOS ELEVADOS, ¿POR QUÉ?

El director general de Fenil insiste en la recuperación del sector lácteo desde 2017 y ofrece unos datos beneficiosos para este negocio: “El consumo anual de leche líquida en España está en torno a las 3.200.000 toneladas, pero el consumo de bebidas vegetales fue en 2018 de 164.000 toneladas”. Esta información está recogida en la página web de Fenil.

En torno a esta recuperación del sector lácteo cabe manejar los datos de precio de venta al público de estos productos. La profesora De Lamo afirma que existe una guerra de precios. Su condición de producto básico es algo que las grandes superficies no pasan por alto e intentan mantener los precios lo más reducidos posible; mientras que el precio de las bebidas vegetales se dispara por cuestiones lógicas como el propio valor de la materia prima (almendras, arroz, soja, avena…).

El precio por litro de las bebidas vegetales oscila entre 1/1,50 €. Por el contrario, el litro de leche de vaca suele estar entre 0,50/1 €, aunque es difícil que llegue hasta el euro. Sin duda, estas cantidades varían en función de la marca, supermercado, etc.

LAS INTOLERANCIAS SE PAGAN

El café es el producto estrella, junto con el vino y la cerveza, que protagoniza la mayoría de las reuniones sociales. El aumento del consumo de bebidas vegetales y lácteas frente a la leche ha llevado a la incorporación de estas variedades en la carta de bares, restaurantes y cafeterías. Eso sí, elegir bebida de avena, soja o almendras tiene unos costes extra que rondan los 0,30 céntimos añadidos al precio convencional del café. Algo injusto desde el punto de vista de los alérgicos o intolerantes, pero las alergias e intolerancias se pagan. Es el pez que se muerde la cola.

Además de las bebidas vegetales, las bebidas lácteas son otra cara alternativa. El proceso de elaboración de las bebidas lácteas, como pueden ser las que contiene más calcio, bífidus o las indicadas para controlar el colesterol, es más costoso. Y la consecuencia directa es el aumento del precio de venta.

La regulación es muy exigente en este sentido y desde organismos internacionales como la Unión Europea fomentan campañas en favor de la leche de vaca. Es importante desmitificar el producto más básico y primario de la dieta mediterránea: la leche. Un producto de origen animal que aporta unos valores únicos. La consideración de las bebidas vegetales como más saludables únicamente por su origen vegetal, en lugar de animal, es un error.