Laver Cup

La Laver Cup se creó hace un par de años como respuesta al escaso atractivo del formato de Copa Davis y como forma de emular ese combate entre Europa y el resto del mundo que se produce en deportes como el Golf. Un evento ‘inventado’ con fuertes intereses económicos. Una exhibición para engordar los bolsillos de unos privilegiados a cambio de buen tenis. El torneo cuenta con un elenco que poco tiene que envidiar a la Copa de Maestros: escenarios idílicos (O2 Arena de Praga, Chicago en 2018) y leyendas como Rod Laver y John McEnroe en los banquillos.

El torneo surgió de la agencia de representación Team8 que dirige actualmente Roger Federer y que ha integra a otros deportistas de renombre. El suizo es quien ideó este evento, al que no le costó captar la atención de los aficionados. El mero hecho de vislumbrar a Rafael Nadal y Federer juntos en un mismo equipo (y en la cancha, en la modalidad de dobles) es suficiente aliciente para el espectador. El resto de ingredientes lo ponen un puñado de tenistas famosos que hasta ahora han mostrado un ímpetu deportivo impropio de una exhibición. Era algo fácil de prever y quizás por ello los organizadores sitúan las entradas generales para una sesión por encima de los cien euros. Una cantidad suficiente para asistir a las finales de ciertos Masters 1000. Los asientos más exclusivos y cercanos a los jugadores oscilan entre los 800 y los 900 euros.

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El pasado año discurrieron por la pista un total de 85.000 personas a lo largo del fin de semana. El evento, desde su estreno en 2017, ha generado audiencias notables, tras ser retransmitido en abierto (en España, a través de Teledeporte). Un respaldo económico al que contribuyen marcas a nivel mundial, que curiosamente en su gran mayoría están vinculadas a Federer, como es el caso de Rolex (partner del torneo) o el banco suizo Credit Suisse. Hyundai es otra de las empresas que aprovecha este escaparate para exhibir su marca. El evento generó desde su incursión una buena suma de dinero, que permitió a los jugadores embolsarse al menos 250.000 euros. En el caso de Nadal o Federer, con un caché lógicamente superior (los dos tenistas con más Grand Slam de la historia), las ganancias se situaron en torno al millón de euros.

LA LAVER CUP ANTES QUE UN MASTERS 1000

Una cantidad que supone un ‘chollo’ para estos tenistas. Ganar un Masters 1000, tras siete días de dura competición, les reporta igual o menos dinero. De ahí que jugadores menos mediáticos como Taylor Fritz o Jack Sock no duden en acudir a la cita. Ambos tenistas, estadounidenses, han elegido la Laver Cup por delante de otros dos ATP 250 (San Petersburgo y Mosella). Una postura que les dejará sin opción a pelear por puntos ATP, y eso que Sock no va muy sobrado (ubicado ahora más allá del Top 200). Sin embargo, el riesgo de acudir a estos eventos y salir eliminado en las primeras rondas es elevado. Ir a Suiza es un premio seguro.

Sucede algo similar con las exhibiciones de final de curso, donde Federer también ha confirmado que irá a Latinoamérica. Poco esfuerzo y mucho dinero. La diferencia es que ahora la Laver Cup ha dejado de ser una exhibición y los protagonistas no necesitarán ‘excusas’ para acudir. La ATP ha decidido hacer oficial el evento para este 2019 (sin repartir puntos) a pesar de que la Copa Davis se ha consolidado como el novedoso formato ideado por el futbolista del Barcelona Gerard Piqué y que se estrenará en el mes de noviembre. La Laver Cup nunca fue un sustituto de las selecciones, sino un evento más que ha copado su espacio y que probablemente se alargue en el tiempo.

En los últimos años varios tenistas han arremetido contra el calendario ATP por la sobrecarga de partidos a la que se ven sometidos. Sin embargo, en esta recta final, muchos de los presentes en la Rod Laver Arena no estarán después en torneos de la magnitud del Masters 1000 París, como probablemente sea el caso de Nadal. El interés económico está ahí, sobre todo para los menos mediáticos, que con un fin de semana se cubren gran parte de los costes que conlleva una temporada en el circuito. No cabe duda de que la Laver Cup es un ‘chollo’, sobre todo para Nadal y Federer. Y también para el público, que disfruta de un torneo sin precedentes, novedoso, con un elenco inimaginable.