BCE

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha pedido este jueves al sistema bancario europeo que se siga protegiendo ante futuras pérdidas derivadas de un empeoramiento de la calidad de sus activos por la crisis y que diseñe planes para limpiar sus balances de activos tóxicos.

En una audiencia ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo en calidad de presidenta de la Junta Europea de Riesgos Sistémicos, la francesa ha defendido la necesidad de tener un sistema financiero “sólido” para poder superar la crisis “lo antes posible”.

“Por eso es crucial que los bancos reconozcan y provisionen para futuras pérdidas crediticias. Además, será esencial preparar una estrategia para resolver nuevos préstamos dudosos, a través de ventas de activos, reestructuración de créditos, cancelaciones o compañías de gestión de activos cuando sea apropiado”, ha expresado.

NUEVAS DIFICULTADES

La también presidenta del BCE ha advertido de que con la segunda ola de la pandemia muchas empresas se están enfrentando a nuevas dificultades. Así, ha señalado que “cuanto más dure la crisis, más débil será la recuperación y mayor será el riesgo de un incremento en las quiebras”. “Con una crisis que cada vez es más larga, es importante que los riesgos de liquidez no se conviertan en riesgos de solvencia”, ha añadido.

Las “vulnerabilidades” del sector privado, ha reconocido, “tardarán en manifestarse en los balances de los bancos”, pero el empeoramiento de la calidad de sus activos y el “inherente” aumento de las provisiones supondrá una carga adicional sobre la rentabilidad del sistema financiero.

Lagarde se ha referido en este contexto a los avales públicos que muchos países han creado para impulsar el crédito a sus empresas, que han “mitigado el impacto” sobre la banca. Sin embargo, ha avisado de que la proporción de préstamos respaldados con garantías públicas “difiere significativamente de un país a otro”.

También ha advertido en este punto sobre los posibles peligros que puedan acontecer cuando expire la vigencia de estos avales, aunque ha recordado que algunos gobiernos “ya han extendido su duración o están pensando en hacerlo”.

En cualquier caso, Lagarde ha destacado que la crisis puede ser una “oportunidad” para abordar “algunas de las persistentes vulnerabilidades” de la banca europea acelerando su reestructuración y consolidación.