En merca2.es hemos hablado ya de los pros y los contras del nuevo roaming europeo, así como de su letra pequeña. Para el consumidor son casi todo ventajas. Perderá el miedo a un golpe mortal en la factura cuando viaje dentro de la Unión Europea y consumirá muchos más datos. Para los operadores las cosas no están tan claras. Las empresas de los países donantes de roaming tendrán que pagar mucho más a las empresas de países receptores, como España. Estos por su parte, deberán dimensionar las redes en las zonas vacacionales para un incremento brutal del tráfico que sólamente se producirá durante algunos meses al año. Los móviles virtuales, por último, se encontrarán con una situación en la que tendrán que gastar mucho cuando sus clientes viajen fuera pero puede que muchos no reciban absolutamente nada cuando los de otros países hagan gasto en España.

La consultora Altran ha preparado un informe titulado ‘Zero roaming: La trampa de la regulación europea’, en el que pintan un panorama bastante negro sobre cómo va a salir todo. En sus conclusiones, explica que el acuerdo alcanzado por Bruselas es una iniciativa loable, pero lamenta que no haya tenido en cuenta que no todos los operadores son iguales.

La trampa de la estacionalidad

“No ha tenido en cuenta las enormes diferencias entre operadores, sus distintas huellas geográficas (de baja o alta estacionalidad, debido al turismo) o sus niveles de inversión en redes. Esto ha llevado a serios desequilibrios entre el coste y el precio de los precios de los datos mayoristas relacionados con el roaming internacional, de manera que un operador de un país con alta estacionalidad pueda perder dinero con esto y cada vez más a medida que crezca el tráfico”, reza el informe. Los españoles, por ejemplo, son candidatos a algo así.

Altran sugiere que, a largo plazo, realizar fuertes inversiones destinadas a mejorar la eficiencia de las redes y reducir el coste total por megabyte podría suavizar el impacto regulatorio. Pero, mientras tanto, a corto plazo, cree que las soluciones pasarán por subir precios para compensar las pérdidas, “lo que es injusto, hablando desde un punto de vista económico y social”. O eso, o esquivar de alguna manera la regulación.

¿Un ejemplo? Que los grandes grupos europeos salgan de la espiral del roaming y generen ellos mismos un entorno seguro para sus clientes y sus márgenes. Es algo que, por ejemplo, podrá hacer Movistar con su presencia en España, Reino Unido y Alemania.

Demasiada interpretación

En merca2.es hemos hablado con Borja García-Canfrán, uno de los autores del informe. Su visión está bastante clara: “A las empresas les gusta algo menos interpretable. Esta regulación es muy laxa. Además, su aprobación ha sido entre farragosa y rara, en parte democrática y en parte sometida a la presión brutal de los lobbies. Dice mucho de nosotros como Europa”, explica.

Lamenta además que, pese a que la regulación establece muchos mecanismos de control, “no terminan de ser todo lo duros y fáciles de objetivizar como a mí me gustaría para una empresa”. Además, la vigilancia se tiene que producir cada cuatro meses, lo que dificulta el control de los usuarios que lleven a cabo prácticas irregulares, como el ‘falso roamer’ que contrata una tarifa barata en el extranjero y la utiliza en España constantemente.

Cree que, aunque los móviles virtuales (como los cableros del Norte) se verán muy afectados por la regulación, pueden intentar formar una especie de federación europea para intercambiar sus acuerdos domésticos. Esto, sin embargo, es una solución exclusiva para los que tienen capacidad de red más allá de la facturación, los llamados operadores móviles virtuales ‘completos’ que sí podrían llegar a acuerdos con los de otros países. Si un virtual español, por ejemplo, tiene un acuerdo mayorista que cobra el giga a algo más de dos gigas, el precio que fija la regulación, de 7,7€/GB hasta diciembre, permite obtener un margen nada despreciable.

García-Canfrán cree que este precio no es tan elevado si lo miras con cuidado. “Si nos centramos sólo en tráfico mayorista, en ciertos periodos y lugares el tráfico se multiplica por 10,55, y si esto se produce ahora, ¿qué pasará cuando los visitantes ventan sin miedo a la factura y cuando además haya un mercado único digital y se traigan su Netflix?”, se pregunta. La respuesta es sencilla: Las operadoras deben multiplicar su inversión en zonas de mucho turismo, una inversión que apenas se recupera durante unos meses al año, y eso con suerte.

¿Y el motivo detrás de todo? El responsable del informe cree que con esta regulación Bruselas está fomentando la consolidación de grandes grupos europeos y el despliegue de compartido de redes, una tendencia que se está imponiendo a gran velocidad.

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