La entrevista del pasado domingo de Soledad Gallego-Díaz y Carlos E. Cué a Pedro Sánchez es una declaración de intenciones del nuevo equipo dirigente de Prisa. La nueva directora de El País y el nuevo hombre fuerte en la redacción, de vuelta tras tres años de “destierro” en Buenos Aires tras cubrir con tono crítico las informaciones que originaba el Partido Popular, dejaban ver que la etapa de Juan Luis Cebrián en el grupo mediático queda definitivamente enterrada. El directivo ahora ha rehecho su vida profesional tras su aparatosa caída laboral, que tuvo efectos en el Ibex, Moncloa y Zarzuela.

La primera buena noticia para Juan Luis tras su salida de la compañía ha sido su fichaje como miembro del Consejo de Administración del despacho de abogados Cremades & Calvo Sotelo, presidida por su buen amigo y abogado Javier Cremades. La relación entre este prestigioso jurista y Cebrián se evidenciaba en las páginas de El Paíshasta seis artículos firmados por este abogado aparecieron en “el periódico independiente de la mañana” durante el último año, todos ellos relacionados con las consecuencias jurídicas de la situación política de Catalunya y Venezuela, país donde tuvo un gran protagonismo al defender al líder opositor Leopoldo López junto a Alberto Ruiz-Gallardón.

UN PRESTIGIOSO LETRADO Y UN POLÉMICO PROYECTO

El año pasado Javier Cremades se convirtió en el primer español que recibe el premio de jurista del año de la World Jurist Association (WJA). Este letrado fue fallido candidato a decano del Colegio de Abogados de Madrid. El decanato lo rozó en 2007, mientras que obtuvo unos números decepcionantes en las polémicas elecciones de 2012, ya que había contado en la campaña con el apoyo de Villar Mir, Borja Prado y Josep Piqué (en esa campaña, donde no tuvo demasiado respaldo de El País, arremetió contra el legado en justicia de Gallardón, con el que posteriormente ha tenido varios acercamientos).

Cremades y Cebrián son viejos amigos: el periodista prologó el libro ‘El paraíso fiscal’ publicado en 2001, comparten patronato de la Fundación Madrid Vivo, el despacho Cremades & Calvo Sotelo interpuso la demanda mercantil contra El Confidencial por vincular al directivo con los Papeles de Panamá, y El Español señaló a Cremades como impulsor de la salida de los miembros independientes del consejo de administración de Prisa en la famosa Junta de Accionistas en la que Joseph Ougholourlian “cantó las verdades del barquero”. Pero Cremades se ha convertido en un abogado mediático no solo por su relación con Cebrián, sino por ser el impulsor de Málaga Valley, intento de convertir a la ciudad andaluza en la Silicon Valley europea.

MÁLAGA VALLEY

Medios considerados como afines al PP, ABC y El Mundo, publicaron columnas que denunciaban la relación de Málaga Valley con los populares malagueños, liderados por su veterano alcalde Francisco de la Torre. Curry Valenzuela escribió en el periódico dde Vocento que Jorge Moragas “ha mostrado mucho interés en que el proyecto salga adelante” y que Málaga Valley “cuenta con el apoyo del Ministerio de Industria a través del secretario de Estado de Telecomunicaciones, Víctor Calvo Sotelo, cuñado de Cremades”. Raúl del Pozo explicaba en el diario de Unidad Editorial que “las lenguas de doble filo se preguntan qué hacen en el parque tecnológico Málaga Valley tantos barones y fontaneros de Génova: Moreno Bonilla, Moragas, Calvo Sotelo”.

Cremades, expuesto en el ojo del huracán por impulsar un proyecto que recibía 175.000 euros anuales de las arcas municipales malagueñas, explicaba en El Mundo que “si hablas fuera de Málaga con las compañías te señalan al alcalde de Málaga como el principal líder tecnológico del país. Y eso a la oposición se le ha hecho insoportable. En cuanto han tenido poder de lo primero que han hecho ha sido ir a por eso. Intentar cargárselo, cuando es un proyecto de ciudad. Ha sido una gran irresponsabilidad de la oposición”.

Ciudadanos, socio del PP en el Ayuntamiento malagueño, denunciaron que no creían en esta iniciativa porque “con el Málaga Valley lo único que hemos hecho ha sido pulirnos 500.000 euros porque no ha salido ni un proyecto” y explicaban que “con grandes titulares y grandes reuniones no se genera empleo”. Málaga para la Gente, formación ligada a Izquierda Unida, señalaba que Málaga Valley “tiene más de propaganda que de contenidos, funciones y objetivos claros. Es mucho ruido y pocas nueces y solo está sirviendo para que el alcalde se haga dos veces al año una fotografía con personalidades empresariales”.

Y Málaga ahora, candidatura cercana a Podemos, dice que “Málaga Valley ha sido un pufo desde sus inicios y ha entorpecido la posibilidad de hacer cosas bien hechas” porque “es un negocio privado y somos críticos porque la gestión de las nuevas tecnologías es importante y la gestión de Málaga Valley no es ni transparente, ni eficiente, ni productiva”. Cremades por su parte se defiende y dice que este proyecto ha ayudado a la inversión de “80 millones de euros de Endesa para el proyecto smartcity o la creación del Málaga Open Future de Telefónica”.