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Una carta de Manuel Mirat a los trabajadores de Prisa resume que la intención de la compañía es superar el reciente cataclismo interno: “El Grupo ha logrado entrar en un periodo de estabilización financiera que nos permitirá afrontar con una mayor serenidad los inmensos retos de desarrollo de los negocios”.

El CEO añadía que “sin vuestro apoyo, sin vuestro esfuerzo, sin vuestro compromiso y sin vuestra profesionalidad nada será posible. Por eso os animo a que como siempre ha ocurrido, incluso en los momentos más difíciles, os suméis a esta ilusionante etapa que se abre en Prisa”.

Esta carta enviada hace 15 días no fue una simple declaración de intenciones o un frívolo brindis al sol: en la nueva cúpula de Prisa la prioridad ha dejado de ser el campo financiero, se acabó un clima de guerra porque en parte se ha ganado. La intención es nutrir y redibujar sus medios de comunicación más emblemáticos, con tan solo un capítulo pretérito pendiente: “enterrar” a Cebrián. 

El exdirector de El País se zafa por lo civil y por lo criminal de las garras de los nuevos capos, pero éstos intentarán domar al mito a base de presidencias honoríficas y de no rebajarle su remuneración faraónica a cambio de que no de guerra ante su relevo como presidente de Ediciones El País.

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Pero Cebrián se da por amortizado y el cataclismo financiero en parte también: se ha refinanciado la deuda hasta 2022, nuevo match ball salvado, se ha cubierto una ampliación de capital por valor de 563 millones de euros y pese a haberse dejado 100 millones de euros en 2017 hay caja por valor de 113 millones frescos para “desarrollar negocios” y “darle valor” a los mismos.

Se ha salvado al menos Santillana, cuyos ingresos siguen superando el 50% de los de Prisa, y se ha recibido con alegría la venta de Media Capital, pendiente de los organismos dependientes del Gobierno portugués, que inyectará 440 millones de euros para rebajar la deuda por debajo por de los 1.000 (llegó a alcanzar 5.000).

Los que ya no están

Se quedaron por el camino de la crisis Cuatro, Digital + o el emblemático sello Alfaguara, pero estos son asuntos del pasado para Manuel Mirat, que pilotará el nuevo rumbo al lado de Daniel Gavela y Vicent Argudo y Alejandro Martínez Peón, nuevos jefes en la SER, Los 40 y Prisa Noticias (El País, AS y Cinco días).

Los objetivos en estas tres ramas estratégicas parecen clarificarse. En la SER se intentará recuperar el prestigio de la etapa dorada que comandó el propio Gavela (2001-06), y para ello hace falta recuperar la estabilidad perdida. Se da por buenos los puntales actuales de la emisora, aunque la traumática salida de Gemma Nierga ensombreció el periodo de Vicente Jiménez (en pleno pulso para madrileñalizar la SER, bandazo de Cebrián antes de enviar los Ondas a Sevilla). La implicación de Manu Carreño, director de ‘El Larguero’ pero a su vez presentador estrella y accionista de los deportes de Mediaset, es el único punto oscuro.

La labor de Argudo a priori parece más complicada que la de Gavela: Los 40 Principales han perdido al 25% de sus oyentes en un lustro y los puestos de Dani Moreno al frente de ‘¡Anda ya!’ y de Manel Fuentes en ‘Atrévete’ (en este caso de Cadena Dial) se ponen en entredicho a partir de junio.

También voces internas ponen los ojos sobre Rafael Cebrián, último superviviente del clan con su programa ‘Los 40 Black Jack’. Pero el nuevo responsable de las musicales de la compañía tendrá tres temas candentes que solventar: M80 Radio, Máxima FM y Radiolé rondan el medio millón de oyentes cuando por postes deberían rebasar el millón. Tras años de “marginación”, sin inversiones ni estrellas, las tres cadenas podrían sufrir un estudio de mercado que incluso podría implicar la desaparición o reformulación de alguna de ellas.

Por último, Alejandro Martínez Peón, nuevo jefe de Prisa Noticias deberá ayudar a la digitalización de los tres productos en papel del holding, decidir si El País quiere recuperar sus lectores y credibilidad perdidos, si Cinco días se convierte en un suplemento del primero y si Relaño consigue aparcar su jubilación tras haber conseguido que AS sea el portal líder mundial del deporte en castellano.

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