Ha saltado a los medios acusado de llevar diez años cobrando un sueldo de funcionario sin trabajar ni un sólo día, pero ni es la primera vez que Carles Recio acapara atención mediática, ni el escaquismo laboral es el delito más grave del que le ha acusado la prensa. Doctor en derecho, político, acusado de regentar un prostíbulo masculino, autor de un cuento infantil sobre la historia de amor de Felipe VI y Letizia y del primer cuento de príncipes homosexuales; pero sobre todo, creador de una serie de superheroínas folclóricas creadas por un tal Doctor Carles que viaja en una barraca voladora. La vida de Carles Recio es cualquier cosa menos aburrida.

¿Pero quién es Carles Recio?

Empecemos por el principio. Carles Recio entró en la sociedad valenciana a través del llamado blaverismo—una palabra a mitad camino entre el castellano y el valenciano que significa ‘azulismo’—, nombre de un movimiento político-cultural que pregona la total independencia de la lengua valenciana de la catalana y es partidaria de un regionalismo extremo que ponga a Valencia por encima de todas las cosas pero sin pedir la independencia.

Recio fue habitual de las instituciones culturales blaveras, se le acusó de formar parte de las juventudes del GAV (Grup d’Accio Valencianista), movimiento frecuentemente acusado de formar parte de la extrema derecha y del que él se considera “amigo como de otras asociaciones valencianas”, presidió el Institut d’Estudis Valencians, al que mantuvo bajo las tesis lingüísticas anticatalanas, y de ahí saltó a Unión Valenciana, el partido blavero por excelencia de Valencia que sería vital para la llegada del PP tanto a la Alcaldía de Valencia como a la presidencia de la Generalitat.

Sus miembros fueron recompensados con suculentos cargos. El perfil cultural de Carles Recio, famoso por sus artículos como historiador entre el blaverismo, le llevó al cargo de Director de Publicaciones de Diputación. La prensa valenciana aseguró que fue destituido de este cargo tras publicarse que un grupo de jóvenes ejercía la prostitución en un piso a su nombre, algo que Recio siempre defendió desconocer, pero que le sometió a una gran presión mediática que aconsejó retirarlo a labores de archivo, función que, paradójicamente, le ha devuelto a la polémica este 2017.

El día que Carles Recio apareció en público con una fallera en bañador.

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Pero sería el año 2000 el que dispararía a Carles Recio a una fama que sólo el lento nivel de penetración de internet de aquellos tiempos impidió que fuera duradera. Carles Recio descubría su faceta como guionista de cómics presentando Fallerela, El Despertar de la Furia, un cómic editado por Bayarri Comunicación en tapa dura, en el que una superheroína enmascarada, con peinado de fallera, y bañador, lanzaba naranjas explosivas en una Valencia en la que el gobierno había prohibido las fallas.

La aparición del libro fue bien recibida por los medios, como un detalle simpático de cara a las fallas que se celebrarían en menos de dos meses, pero con lo que nadie contaba es que Recio no se tomaba aquello como un divertimento, sino como una obra seria que aspiraba poder continuar. Adelantado a conceptos como el cosplay, que no se popularizaría hasta años después, Recio contrató a modelos para que se vistieran con una réplica del traje de Fallerela y le acompañaran, enmascaradas y con bañador, a actos públicos en los que pretendía promocionar la obra.

Fallerela era la creación de Recio tanto en el mundo real como en la ficción, puesto que el origen de la superheroína era el laboratorio de “el doctor Carles” un personaje que viaja en una barraca voladora y está secretamente enamorada de Fallerela. Tampoco debería extrañar puesto que un reportaje publicado en el periódico Levante-EMV sobre la casa del autor ya declaraba su fetiche por coleccionar dibujos y figuras de falleras desnudas, algo, por otra parte, no tan extraño en Valencia, ya que estas figuras están en una de las mas conocidas fuentes de la ciudad, en una prueba más de que la cultura valenciana tiene una relación más directa con su sensualidad que el resto de España.

Españísima: La superheroína que lanza clavelitos explosivos

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La Barraca del Doctor Carles viajaría hasta Madrid para crear en 2001 otra superheroína: “Españísima, la españolaza definitiva”, una superheroína que vuela en una guitarra, lanza clavelitos explosivos, y usa su abanico rojigualda como escudo para protegerse de las balas. Acompañada de un descendiente de Torrente—en homenaje a la serie creada por Santiago Segura—esta heroína se enfrentar a un político sospechosamente parecido a Jesús Gil, que no dudará en lanzarle un arsenal de monstruos que incluyen: La Revoltoxa, una supervillana con mantón de manila y un oso que muerde en la braga de su bikini; un robot con la apariencia de Felipe VI con un misil en su entrepierna, y una hamburguesa mutante.

El tebeo gira en torno a la obsesión de Recio de defender las tradiciones frente a la homogeneización cultural que supone el proceso de globalización—“Muerte a lo clónico, viva lo folklórico” grita Españísima en el tebeo—, pero su combinación con el lenguaje del cómic de superhéroes, y el humor valenciano, que acepta como algo natural la sexualidad y la escatología, da como resultado una combinación extraña que no acabó de ser aceptada del todo por el mercado. Mientras que es prácticamente imposible encontrar un ejemplar de Fallerela, Españísima aún aparece de tanto en tanto saldado en las librerías de cómic.

Españísima también tuvo una modelo con su traje, y que fue llevada a actos públicos.

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E incluso protagonizó alguna fotografía para los albumes.

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Ferminua: La superheroína navarra que combate las fiestas de San Cuernín

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Las escasas ventas no paran a Recio que ese mismo año lanza Ferminua, En el País de los Cuernos. Una delirante aventura en la que Españísima hace equipo con Ferminua, otra creación del Doctor Carles y su barraca voladora. En esta ocasión la historia da una vuelta de tuerca y el problema no es la desaparición del folklore local, sino su cambio de sentido. En el mundo del Doctor Carles Navarra fue escenario de una explosión nuclear que llevó a los toros a evolucionar y convertirse en una raza inteligente que pronto dominó la región. De esta manera Pamplona acoge todos los veranos las fiestas de San Cuernín, en las que los toros celebran encierros de humanos y, cómo no, corridas en las que los humanos son sacrificados tras varios pases de capote.

El tebeo, que se anuncia como una edición sin ánimo de lucro que destina parte de sus beneficios asociaciones de protección de animales, les puede sonar a broma, pero una de las páginas acabó en un museo. Concretamente en la exposición “Un Siglo de Tebeo, retrospectiva de la historieta en la Comunidad Valenciana” que la Asociación Valenciana del Cómic comisionó en San Miguel de los Reyes.

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Españísima volvería a aparecer en “Aventura Trisexual” en la que unía fuerzas con los héroes Antinoo, Chuequina y Lesbianetta, y tres entregas más: Cubalibre, La Isla Aislada; Chuequina, Antívirgenes al Ataque; y Las dos Españísimas.

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Tras el fin de Españísima, Recio vuelve a la Comunidad Valenciana para lanzar dos superhéroes más: Por un lado “Iliicia la Momia Íbera”, un tebeo difícil de encontrar, y Zombiché, el Palleter de Ultratumba.

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Publicado en 2002, un año antes de que empezara en Estados Unidos la colección de cómics de The Walking Dead, Zombiché narra la historia de un palleter—un antigua profesión típica de la huerta valenciana que acabaría convirtiendose en figura mítica tras la guerra del Francés—, que declara la guerra a Napoleón tras la invasión francesa. Tras su captura es ahorcado y enterrado en un marjal pero sólo para ser esclavizado, mediante hechizos vudú, como zombi.

Zombiché regresa en los albores del siglo XXI para proteger a una prostituta en apuros y, de paso, mostrarnos la Valencia menos turística. A pesar de que su condición de no muerto le impide decir nada que no sea la expresión “Xé”, el zombi protagonista se las arregla para acabar conquistando a la chica e iniciando una nueva vida en Benidorm.

Un autor que lucha por las minorías

La intensa promoción de Recio, que incluyó hacerse una foto tratando de regalarle una camiseta de Fallerela a Juan Carlos I, o dedicar sus tebeos a famosos como Tamara, Chicho Ibáñez Serrador o la Asociación Valenciana de Cronistas, no logró mejorar las ventas de sus cómics, y tras el fracaso comercial de su universo superheroico, Recio fue, progresivamente, volviendo a sus escritos más serios, con varias publicaciones en prensa y editoriales. Sin embargo, sí que destaca en sus obras más lúdicas por ser un autor que lucha por dar visibilidad a colectivos que históricamente se han intentado minorizar, y todo ello antes de que la palabra “inclusivista” entrara en nuestras vidas.

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De esta manera podemos encontrar que en 1996 Recio se alía con Josep Sanchis, el creador de Pumby, para publicar Eros, un heroi especial, una de las primeras novelas con presencia de un protagonista con síndrome de Down, y en 2001 lanza “El Príncipe Enamorado” un cuento para niños en el que en pleno siglo XIV el príncipe Alegre, hijo de Jaume II, se enamora de un joven de clase baja y tendrá que decidir si renuncia a la corona, o renuncia a ella para ser feliz en su relación homosexual.

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El cuento de Letizia

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La última vez que una obra de Recio acaparó titulares fue en 2003 cuando lanzó “Letizia, érase una vez”, un cuento para niños que irrumpió en las librerías con una tirada de 5.000 ejemplares, en el que se cuenta el romance entre la periodista y el por entonces príncipe de España, acompañado de un dibujo dulzón, y un texto amable en el que se convierte a la actual reina de España en una moderna cenicienta.