CNMC
José María Marín Quemada, Presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia

Desde el día de ayer se celebra en Madrid el I Congreso AEDEN (Asociación Española del Derecho de la Energía). Se trata de un foro sectorial que pretendía servir como punto de inflexión sobre los acontecimientos que inciden en la definición, construcción y evolución del derecho energético español y europeo.

Desde el sector eléctrico se ha visto con perplejidad cómo José María Marín Quemada, presidente de la CNMC participaba en la Sesión de Apertura. En este foro se reflexionaba sobre la evolución del derecho energético y Marín Quemada es quizá la persona que más ha puesto en duda la seguridad jurídica del sector energético al intentar cambiar traumáticamente y de forma abrupta la normas que rigen la distribución del gas y electricidad en España.

Aún así, nadie puede dudar lo oportuno de la cita, que llega en medio del tsunami provocado por las medidas unilaterales de la CNMC. Su aún presidente declaraba ayer en este foro “que trabaja codo con codo con el Ministerio de Transición Ecológica”. Esto comentarios provocó caras de perplejidad en los allí presentes.

Hoy estaba anunciada la presencia de la ministra del ramo Teresa Ribera para clausuar la jornada, pero ayer, por sorpresa, excusó su presencia. Fuentes cercanas al Ministerio de Transición Ecólogica reconocían a MERCA2 que “la ministra no quiere lios” y por lo tanto lo más apropiado era excusar su asistencía. “Es un papelón aparecer ahora mismo en medio del incendio sin sentido que ha originado la CNMC en el sector”. En su lugar está previsto que finalmente acuda a clausurar el acto el Secretario de Estado, José Domínguez Abascal.

“Es un papelón aparecer en medio del incendio sin sentido que ha originado la CNMC”

En una toma de posición sin precedentes, la CNMC ha decidido cambiar las reglas del juego en el sector gasístico en España, y lo ha hecho sin dialogo prevío, rompiendo una de las máximas del sector. El resultado es la total cuadratura del círculo: caídas de cotización en las principales empresas, destrucción de valor de más de 6500 millones de euros, incertidumbre respecto a nuestro marco jurídico cara a inversores extranjeros, posibilidad inminente de despidos, riesgo futuro para las inversiones en la denominada “España vaciada”.

Todas las medidas anunciadas chocan además con la política del Gobierno en materia energética y medioambiental, que señalan una transición hacía un futuro descarbonizado, y con las principales directrices impulsadas desde la Comisión Europea.

La buena noticia es el singular quorum aunado alrededor de la CNMC. Es la primera vez el regulador pone a todo el mundo de acuerdo. La mala noticia es que están todos de acuerdo… ¡en su contra!. Las empresas del sector, sus empleados, los inversores internacionales, el poder político, los empresarios (con Antonio Garamendi, presidente de la CEOE a la cabeza), sindicatos como CCOO y SIE, la patronal del gas (Conaif) o la Cámara de Comercio.

Desde todos los ángulos, y desde todos los sectores discuten las polémicas propuestas que han creado estupor: “Cada cierto tiempo hay ajustes en el sector y eso es razonable, estamos acostumbrados a ello. Generalmente son suaves como ha pasado en el mundo de la electricidad. Pero lo del gas no es un ajuste, es un cambio de paradigma en toda regla, realizado de forma unilateral y sobre la bocina por unos miembros de la CNMC que toman una medidas temerarias estando en funciones y con su mandato cumplido. Son formas y medidas más propias de otra época”.

Es la primera vez el regulador pone a todo el mundo de acuerdo. La mala noticia es que están todos de acuerdo… pero ¡en su contra!.

La CNMC ha sido objeto de críticas sin fin en los últimos años por su continua exhibición de fuerza estéril. Desde MERCA2 denunciamos desde 2017 que su funcionamiento es de chiste; apenas logra recaudar el 3% de las sanciones que impone. Paradójicamente si el regulador no funciona, habría que “regular al regulador“. Tanto conocen esta debilidad los actores empresariales, que es un clásico pleitear contra la CNMC con singular éxito. Más del 90% de decisiones acaban tumbadas en los juzgados, haciendo que la CNMC sea objeto de bromas y comentarios de todo tipo entre sus iguales europeos.

Esta discutida CNMC, que además hoy cuenta con más de la mitad de los miembros de su consejo cesados y en funciones, parece dispuesta en estas condiciones, de salida, a tomar medidas que regularán drásticamente el sector gasistico hasta el 2026. Grandes inversores internacionales en busca de inversiones estables, que hasta ahora veían el sector como un “bono regulado” con garantía-país, no sólo están discutiendo la idoneidad de seguir en él, sino que se plantean si nuestro ordenamiento juridico en otros sectores es el ideal para proteger sus inversiones cuando organismos como la CNMC pueden tomar medidas contra toda lógica, en contra de todo un sector y del status quo establecido.