Hacía falta remontarse a 2012 para tener un comportamiento de la energía eólica tan bueno. Así, este mes de septiembre ha estado en niveles notoriamente altos. En concreto, la generación de eólica cubrió en ese mes un 18,4% de la demanda eléctrica española, 6,2 puntos porcentuales más que en 2018, lo que representa el mejor septiembre desde principios de la década.

Son datos que aporta la Asociación Empresarial Eólica (AEE). Así, desde la organización muestran su optimismo al señalar que el pasado septiembre fue “probablemente” el mes más ventoso de los últimos cinco años y que el aprovechamiento del viento ha dejado cifras de generación eléctrica insólitas en la Unión Europea (UE) y en España.

En la UE (incluida Noruega), la eólica ha pasado de cubrir un 10,9% en septiembre de 2018 a un 12,5% en el mismo mes de este año. Asimismo, este mayor aprovechamiento del recurso eólico en la UE ha supuesto una importante reducción de las emisiones de CO2.

Con los 29,5 teravatios-hora (TWh) generados con el viento en el mes (suficientes para cubrir con creces el consumo mensual español de 21 TWh) se ha evitado la emisión a la atmósfera de al menos 24,5 millones de toneladas de CO2 en toda la región, según la AEE. Solo en España, las emisiones evitadas gracias al viento fueron 3,7 millones de toneladas de CO2.

La Asociación ha recordado que un despliegue de eólica bien planificado en toda Europa que incluya la península ibérica puede facilitar el objetivo de un mercado único eléctrico europeo descarbonizado y los objetivos de reducción de emisiones para 2030 y 2050.

LA ESPERANZA EÓLICA

En este contexto de optimismo, hace unos días en un encuentro sectorial realizado en las oficinas de KPMG, el socio responsable de Energía y Recursos Naturales de la auditora señalaba que “España fue pionera en la adopción de las energías renovables y, tras un periodo de estancamiento, la construcción de instalaciones nuevas se ha reanudado a buen ritmo. Ahora el principal reto será su integración en el sistema y lograr una elevada penetración, para lo que la capacidad de almacenamiento y las interconexiones serán claves”.

En cuanto a la eólica, se señaló durante la presentación, si se cumple el escenario sostenible, esta tecnología evitaría la emisión de 10,75 millones de toneladas de CO2 en 2030, equivalente a las emisiones anuales de una ciudad española de 1 millón de habitantes. Otros beneficios destacables para 2030 son el ahorro de hasta 142 millones de m3 de agua y una reducción en costes relacionados con la salud de aproximadamente el 0,2% del PIB español.