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A medida que la pandemia del coronavirus obliga a paralizar medio mundo, las cadenas de suministro en las multinacionales empiezan a peligrar. Ese es el caso del gigante Kraft Heinz (dueño de marcas reconocidas como las salchichas Oscar Mayers, el queso Philadelphia o el tomate Ketchup Heinz) que a sus múltiples problemas financieros, hace un mes fue degradada a bono basura, se enfrentará en las siguientes semanas a problemas en la cadena de suministro, según señala la firma financiera de análisis Berenberg.

Kraft está cerca de ser otra de las compañías que el coronavirus deja en los cimientos. La estructura, antes del colapso mundial, ya presentaba problemas que ahora se han hecho más patentes que nunca. La cadena productiva está en plena reestructuración, la estrategia comercial en revisión y la estructura financiera -en especial de deuda-, es demasiado elevada para una larga temporada con los ingresos muy limitados. Un cóctel explosivo que podría provocar una implosión de la compañía, en el corto plazo, que provocaría una parada en su producción.

El informe de Berenberg, que se caracteriza por ser una firma con diagnósticos duros, sigue esa lectura anterior. En primer lugar, aprecia que la demanda puede caer súbitamente una vez el consumo fuera del hogar desaparezca por el efecto del confinamiento. Lo anterior, una caída drástica de los ingresos, provocaría a su vez “problemas en la cadena de suministro”, se teme la firma de inversión. Por ello, en su última valoración ha bajado su precio objetivo cerca de un 15%.

COSTE POR UNIDAD, Y PROBLEMAS EN EL SUMINISTRO

Kraft no es la única firma amenazada, aunque sí una de las más sensibles dada su débil situación anterior. Pero, hay quién se podría preguntar porqué las caídas en la demanda, que en porcentaje no son tan altos, pueden acarrear tantos problemas: la respuesta son los costes operativos y las economías de escala. En condiciones normales, ambos son grandes aliados, pero en estos momentos son auténticas pesadillas.

La razón es que las empresas, sobretodo las industriales, trabajan con un tamaño que maximizan beneficios y reducen al máximo costes a una determinada demanda. Así, para hacerse una idea grosso modo si la fábrica y las máquinas (costes fijos) consumen para su funcionamiento un millón de euros y con ello consiguen producir otro millón de botes de kétchup, el coste de cada uno será lógicamente un euro. Si se vende a 1,5 euros, los beneficios podrían ser de 500.000. Pero, si en lugar de un millón solo produces 500.000 el coste fijo, que no puedes regular, hace que cada bote le cueste a la empresa 2 euros, lo que provoca que entre en pérdidas.

LAS CAÍDAS EN BOLSA NO PRESAGIAN NADA BUENO

Las últimas noticias de la compañía, es que estaba trabajando a destajo con hasta tres turnos por día. Por lo que se está trabajando como si se produjera un aumento súbito de la demanda, si al final está cae el nivel de stock puede complicar todavía más la situación. Éstas disfuncionalidades operativas se pueden apreciar en Bolsa donde la compañía cae casi un 20% en el mes, mientras que sus competidores directos (Generals Mills o Campbell Soup) se mantienen ligeramente en verde.

Además, la compañía está en una deficiente situación de liquidez. Hace tan solo un mes, prefirió no hacer caso a los expertos y pagó un generoso dividendo que le costó que su deuda cayera al nivel de bono basura. Ambas dos, el gasto de efectivo, en un momento en el que se atesora como oro, y la pérdida del grado de inversión, a menor nivel te refinancias más caro, tensionará todavía más a la icónica compañía.

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