Karlos Arguiñano nunca se corta. El popular cocinero guipuzcoano ha criticado esta semana en la revista Rumore a ‘MasterChef’ porque “no es un programa de cocina, es un reality y yo no puedo con los realities”. Tras más de 25 años delante de las cámaras no traga este tipo de formatos porque “les gusta la lagrimita, que llore la madre, que lloren los niños, todo el mundo llorando”. Hace tres años Arguiñano también atacó al concurso de TVE, en este caso por su edición ‘Junior’ que regresa por estas fechas a nuestra televisión: “Los peques a esa edad tienen que jugar al fútbol, a pelota, leer libros o nadar en la piscina”.
A Arguiñano le ofrecieron alguno de estos realities, pero declinó amablemente la propuesta: “Sí, me lo han propuesto, pero es algo que no me divierte lo más mínimo. Lo que a mí me entretiene es ir al mercado a la compra, es meterme en la cocina y disfrutar y no andar a la carrera para eso ya están las carreras de motos. Otra cosa que no me gusta es que me pongan nota. Cuando iba al cole sacaba muy malas calificaciones y lo que no me gusta para mi, no lo quiero para nadie”.
Los otros titulares de Arguiñano
Arguiñano reconocía en ‘Fora de sèrie’ de TV3 esta temporada que había tenido “amigos en ETA y amigos a los que ha matado ETA. Me he comido marrones de una manera bestial”. Estas inofensivas declaraciones provocaron que algunos periodistas como Hermann Tertsch le tildasen de “miserables”, pero el cocinero tiene claro que puede ir con su verdad por delante, y por eso incluso se atreve contra la justicia: “En el mundo mandan los malos. ¿Quién avisa a los corruptos de que les van a hacer una inspección?”.
Tampoco se corta con sus declaraciones políticas, como cuando celebró en su programa el triunfo de Syriza en Grecia en 2015: “Bueno, sorpresa en Grecia con las elecciones. Vamos a ver si tienen suerte estos de Syriza o como se llamen (…) Nos parecemos bastante a los griegos. A ver si tienen suerte porque Europa está rabiosa. Puede haber más cambios. Está la gente muy enfadada. Ha habido mucho recorte y mucho desmadre (…). Y la burbuja inmobiliaria, con esa cantidad de obras sin acabar, con miles de casas que se ve que están paradas por el desmadre de los constructores con los ayuntamientos golfos. Entre todos a ver si vamos haciendo las cosas bien y damos la vuelta a a la historia, para que haya educación, sanidad y para que los jubilados puedan cobrar con fundamento”.
En 2012 también se atrevía sobre la crisis: “15.000 millones de euros para inyectarle a un banco. Pero ¿en qué se han gastado el dinero? Y a las pobres familias, desahuciándolas, sacándolas de los pisos, con abuelos, con niños… Es un disparate. Por eso digo que mandan los malos. Si mandaran los buenos, no pasaría eso. Lo que pasa es que los buenos no van a llegar nunca al poder, porque son buenos. Para llegar al poder, hay que pisar”. Estas declaraciones las hizo en su programa, que se hizo viral en Youtube con más de millón y medio de visitas: “Los bancos se quedan con el rescate y con los pisos”. Y años después proseguía sobre el tema de la corrupción: “Son unos chorizos, espero que los detengan porque son unos chuletas con prácticas de Al Capone (…) Alguno tendrá que tener varias novias porque si no, no entiendo cómo se pueden gastar tanto dinero. No entiendo que unos estén sufriendo tanto y otros sean tan gorileros”.
Arguiñano también se atreve con el fútbol, ya que cuando la prensa publicó que el Real Madrid se puso de obras para no ceder el Bernabéu a la final copera exclamó: “Será porque es la Copa del Rey, porque si llega a ser la del Generalísimo, ¿eh Florentino?”.
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