Josep Piqué

En escasas ocasiones La Vanguardia ha roto las fronteras de su soberanía mediática en Catalunya para dar que hablar en Madrid. La última ocasión que fue munición en los cenáculos y mentideros de la capital del Reino sucedió hace más de un cuarto de siglo, cuando Godó se desprendió de las acciones de la emisora radiófonica líder, Antena 3 Radio, para hacer caja ante Jesús de Polanco, motivando el consiguiente enfado de los azotes de Moncloa, Antonio Herrero o José María García. Pero a nadie se le escapa que la línea editorial del emblemático decano de la prensa barcelonesa ha circulado en paralelo al viraje de Ciu desde el nacionalismo al independentismo. 

Este volantazo ideológico motivó un evidente enfado desde Zarzuela hacia Don Javier, nombrado como “Grande de España” hace apenas una década. Y también despertó un notable disgusto en algunas empresas del Ibex 35, que veían las generosas subvenciones de la Generalitat (25,3 millones entre 2011 y 2016) como motivación para tal viraje.

Sin embargo, Godó ha ido replegándose e intentando tener puentes con Madrid. Así se leyeron en la prensa rival algunas de las decisiones del editor de La Vanguardia en los últimos tiempos. En especial la destitución en la dirección del periódico de José Antich, que mantiene su vehemencia en favor del procés desde ElNacional.cat (líder digital nativo en Catalunya en menos de dos años de vida).

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También se han producido otros movimientos menores, pero no desprovistos de una lectura ideológica: es el caso de la elección del experto en la Casa Real Màrius Carol como su relevo, o la efímera entrada de Mediaset en el intento privado y fallido que eclipsar a TV3, 8 TV, proyecto que ha arrastrado más de 30 millones de euros en la última década y que tras confirmarse las salidas de sus estrellas, Josep Cuní y Alfonso Arús (esta última se producirá en los próximo días), ha quedado en manos de Ramón Rovira, considerado como cercano al constitucionalismo por su labor en el Banco Sabadell. El periodista también goza de competencia y mando en RAC1, modelo de éxito empresarial que sin embargo podría tener que moderar su discurso para convertirse en una emisora más plural.

HISTORIA, SUCESIÓN, FRIVOLIDAD Y MADRID

En el grupo también se han ejecutado otros cambios tutelados por Don Javier de Godó, que prepara sucesión sin tenerlas todas consigo porque los citados paños calientes no parecían contar con la simpatía de su primogénito, Carlos Godó Valls. Aun así nadie en la beautiful people barcelonesa duda que el trono lo heredará éste, que ha visto con satisfacción como uno de sus hombres de confianza, Jordi Juan, ha sido elegido como número dos de La Vanguardia pese a la mirada despectiva de la vieja guardia del periódico hacia sus quehaceres “amarillistas” y “frívolos” al frente de la edición digital del mismo. 

Aun así el Conde confía en el heredero natural, al que le invita como Franco a “no meterse en política”. En tiempos del dictador La Vanguardia se convirtió en un referente a nivel estatal por su falta de propaganda, hecho que se subrayó tras la caída de Luis de Galinsoga, fue destituido como director del periódico a inicios de los 60 por decir que los catalanes “eran una mierda” tras haber digerido con disgusto una misa de doce en catalán.

Pero ahora La Vanguardia vuelve a Madrid y lo hace con diplomacia. El pasado 17 de mayo se constituyó sin mucho bombo ni platillo el consejo asesor de la presidencia del Grupo Godó en la capital. En este órgano han sido elegidos cuatro hombres de Barcelona (Godó padre e hijo, Carol y Enric Juliana, habitual de ‘Al rojo vivo’ y delegado del periódico en la capital), y cuatro expertos en este tipo de saraos: Jaime Carvajal (presidente de Ferrovial), Santiago Torres (presidente de la Fundación Alianza por la Solidaridad y con experiencia en cargos públicos bajo Gobiernos del PSOE), Carles Casajuana (diplomático considerado como cercano al socialismo) y Josep Piqué, ex ministro de Aznar, consejero delegado de OHL y amante de los consejos de administración. 

La intención de este consejo asesor, o lobby según ElNacional.cat, es acercarse a Madrid sin dejar de mirar de reojo a Barcelona, ya que el rugido independentista contra Godó podría sucederse en las próximas fechas.

El primer síntoma del divorcio o fuego amigo lo protagonizó hace unos días el diputado de ERC Ferrán Civit, que compartió en Twitter una fotografía privada de Godó con Arrimadas, Iceta y García Albiol y le adjuntaba un dardo: “Assemblea extraordinària 155”. Este palo era injustificado, según señalan desde Godó, porque 24 horas antes se había producido una imagen similar del Conde con representantes del PDeCAT, ERC y Barcelona en Comú con motivo de un almuerzo institucional enmarcado en el emblemático torneo de tenis al que la poderosa familia Godó da nombre.

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