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El verano pasado desde MERCA2 recomendamos a los principales directivos de empresas que operan en España alguna lectura sugerente, serie de moda o cine para pasar el calor. Este mes de agosto, y para ser prudentes con las aglomeraciones, nos llevaremos a CEOs y presidentes a una isla desierta. ¿Qué pensarán en la intimidad? ¿Cuáles son sus preocupaciones? ¿Cómo ven el futuro?

El consejero delegado de Endesa, José Bogas, comparte disyuntiva comercial y estratégica con el resto de los dirigentes de las grandes energéticas españolas. Por un lado, son cada vez más empresas para un menor trozo de la tarta; y, asimismo, deben acelerar el proceso de electrificación. Y pese a la feroz competencia, Bogas no pierde su carácter sosegado y una isla desierta le viene como anillo al dedo en este extraño verano.

La tranquilidad es su hábitat natural. Presto a la reflexión y el pensamiento, en un paraje aislado, Bogas encuentra calma de sobra y, en su mente, el futuro de la eléctrica, claro, porque la trayectoria de uno no puede contarse sin la historia de la otra… Llevan casi cuatro décadas compartiendo destino.

La transformación digital y la descarbonización de la economía son los dos retos que rondan su cabeza, con permiso del coronavirus. Y no se queja, el balance podría haber sido mucho peor con la que está cayendo. De hecho, en una reciente conferencia con analistas, Bogas subrayó que el grupo cuenta con una “sólida” situación financiera, reforzada por su balance y acceso a los mercados financieros.

A pesar del entorno incierto por la pandemia, Bogas también ratificó las estimaciones del grupo para este año, manteniendo sus objetivos para el ejercicio de un resultado bruto de explotación (Ebitda) de unos 3.900 millones de euros y un beneficio neto ordinario de aproximadamente 1.700 millones de euros.

Asimismo, Bogas señaló el compromiso de la compañía con avanzar en sus planes de inversión, más allá de que algún proyecto en renovables pueda sufrir algún retraso “menor” por la crisis del coronavirus y, en lugar de estar en marcha para este año, lo esté para principios de 2021.

Endesa estudia acelerar sus inversiones para 2021-2022 un 30% si acompañan las condiciones fiscales y regulatorias, para lo que tiene un plan acelerado de 7.500 millones de euros, unos 1.700 millones de euros más, con un efecto multiplicador sobre el PIB del país que estima en 2.700 millones de euros, y capacidad para generar 12.000 empleos directos e indirectos y alrededor de 27.000 empleos inducidos anualmente.

La relativa tranquilidad que aportan las cifras y de la que el CEO de Endesa disfruta en la isla sólo se ve empañada al pensar en el cierre del carbón y en el tránsito hacia el cambio de modelo energético. Y en pleno proceso de clausura de las centrales térmicas y con las nucleares perviviendo con sus últimos permisos en el marco del cierre ordenado y escalonado del parque nuclear, previsto entre 2027 y 2035, Bogas va a aprovechar el retiro isleño para buscar soluciones de futuro para los territorios afectados por la descarbonización.

Una vez en la isla Bogas se da cuenta de que necesitaba un descanso. Asume que lidera la revolución de un grupo energético que está en pleno proceso de reconfiguración. Sus dos principales misiones, la transformación digital y la descarbonización de la economía, se configuran como una nueva religión global. Y todo ello en un sector atenazado por la regulación y las habituales injerencias estatales. Aunque puede parecer (y lo es) una titánica tarea, la responsabilidad no le quita el sueño a Bogas. Por suerte, él es un hombre tranquilo, de mente y espíritu, y afronta la última etapa de su carrera laboral sin cadáveres en el armario.

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La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, está encantada de departir con él y, sobre todo, de no tener que ver más a Borja Prado. La actual cuarta vicepresidenta siempre ha dicho que la relación con el ex presidente de Endesa era complicada y que se entendía mejor con Bogas, un hombre cabal que conoce al dedillo los aspectos técnicos del negocio energético.

En Italia los máximos responsables de ENEL están muy contentos con su labor. Su nombramiento se hizo a propuesta de Francesco Starace, ejecutivo número uno de Enel y consejero también de Endesa. Al final, debe ser una tranquilidad tener a un dirigente moderado y conciliador al frente de una auténtica revolución interna en un entorno desconcertante y que cambia casi por instantes.