El verano pasado desde MERCA2 recomendamos a los principales directivos de empresas que operan en España alguna lectura sugerente, serie de moda o cine para pasar el calor. Este mes de agosto, y para ser prudentes con las aglomeraciones, nos llevaremos a CEOs y presidentes a una isla desierta. ¿Qué pensarán en la intimidad? ¿Cuáles son sus preocupaciones? ¿Cómo ven el futuro?

En esta ocasión, aterriza en nuestra isla José Ignacio Goirigolzarri. Un valor seguro para la banca española, donde lleva trabajando desde los 23 años. Primero en BBVA , después en Bankia, donde es presidente desde mayo de 2012. Aunque también fue vicepresidente de Telefónica y Repsol.

Hablamos de valor seguro porque las referencias de todas las personas que han trabajado junto a él, ya sea de una u otra empresa, siempre son positivas. Y sobre todo, porque en los últimos ocho años ha desempeñado una labor ejemplar dentro del sector financiero español, consiguiendo que Bankia sea la entidad más solvente en nuestro país, después de que en 2012 tuviera que ser rescatada.

SALUD FINANCIERA

La ratio de capital CET1, que mide la salud financiera de un banco, posiciona a Bankia como son la entidad más solvente a cierre del segundo trimestre. Pues, en plena crisis mundial y tras provisionar 310 millones de euros, ha mejorado en 100 puntos básicos, hasta un CET 1 fully loaded de casi el 14%.

El presidente de Bankia toma aire y respira tranquilo frente al mar, ha aprobado el curso, pero aún hay un tema que le preocupa: la privatización. El Estado inyectó 22.424 millones de euros para rescatar a la entidad durante la crisis económica. El FROB recibió a cambio el 68,3% del capital social del banco. En estos años, las arcas públicas han recuperado parte del dinero invertido en la entidad mediante ventas, colocación de capital o el pago de dividendos.

Y aunque no hay fecha límite para devolver todo lo prestado, si la hay para llevar a cabo la privatización del grupo: finales de 2021.Pero el temor invadió a los accionistas cuando Pablo Iglesias llegó a la presidencia del Gobierno como número dos, pues Unidas Podemos ha defendido siempre que había que impedir la privatización y convertir a la entidad en una banca pública.

APOYO POLÍTICO

El discurso de Iglesias se ha ido moderando, y ahora nomina al ICO para cumplir como banca pública. Además, Bankia también cuenta con el apoyo de numerosos políticos para que pueda seguir por libre. El vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos ha reiterado que Bankia tiene que ser privada, pero hay que buscar “el mejor momento” para maximizar los ingresos para el FROB y para el Estado.

La ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, también ha hablado sobre el asunto. “No se trata de correr, sino de tomar la decisión adecuada, de maximizar el rendimiento”.

Hasta hace cinco meses, el discurso de José Ignacio Goirigolzarri estaba bastante alineado. “Mi recomendación ahora es no hacer nada, no aporta valor y hace ruido” comentaba a principio de año, durante la presentación de las cuentas anuales. “El cómo y el cuándo se privatice es decisión del accionista, nosotros tenemos que gestionarlo de forma independiente y profesional.”

En la misma línea, cada vez que era preguntado por una posible fusión respondía que tras Banco Mare Nostrum no se planteaba una operación financiera con ninguna entidad en los próximos años. De este modo, acababa con los rumores que le posicionaban como candidato a fusionarse con otras entidades como Banco Sabadell o incluso BBVA.

EL DISCURSO CAMBIA

Pero desde marzo, tras el estallido de la pandemia y con el precio de la acción cuesta abajo, el discurso ha cambiado moderadamente. “El BCE ha tratado de clarificar cuales serían sus criterios y es posible que esto genere un caldo de cultivo favorable para los próximos meses”, destacaba el consejero delegado de la entidad, José Sevilla hace un mes. “En el nuevo contexto, queremos ver nuestra situación de mercado. Haremos los ejercicios correspondientes”, añadía.

El rumor de una posible fusión o venta de la compañía, su atractivo tras presentar un balance saneado, la recomendación de compra de los grandes bancos de inversión y el descalabro de Podemos en las elecciones, ha ayudado a su acción a recuperar un 40% de su valor en Bolsa en los últimos tres meses.

Sin embargo, el bilbaíno se muestra preocupado por la crisis sanitaria y económica, ve factores de riesgos de cara al futuro, aunque son comunes a todo el sector bancario y van ligados a la evolución futura de la pandemia. Entre ellos, un incremento “importante” de la morosidad, un descenso en la concesión de nuevos préstamos a particulares (principalmente en consumo), y deterioro del valor de sus activos.

No obstante, espera una paulatina recuperación de las principales líneas de ingresos en los próximos trimestres, ligada al aumento progresivo de la actividad, junto con una contención en costes. De su lado, el fuerte avance en digitalización. A cierre de junio, el banco superaba los 4 millones de clientes digitales. El presidente apuesta por seguir creciendo en este área para ser más eficiente y preservar la fortaleza y solvencia del balance, sabiendo que este año y el que viene se enfrentan a cuentas muy complejas con rentabilidades bajas.

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