Javier Hidalgo
Javier Hidalgo, CEO de Globalia

El verano pasado desde MERCA2 recomendamos a los principales directivos de empresas que operan en España alguna lectura sugerente, serie de moda o cine para pasar el calor. Este mes de agosto, y para ser prudentes con las aglomeraciones, nos llevaremos a CEOs y presidentes a una isla desierta. ¿Qué pensarán en la intimidad? ¿Cuáles son sus preocupaciones? ¿Cómo ven el futuro?

Si el directivo que recalara en la isla desierta hoy fuera el CEO de Globalia, Javier Hidalgo, llegaría con ese sinsabor propio del veraneo escolar de aquellos que se han dejado alguna asignatura para septiembre. Recorrería nadando el último tramo hasta alcanzar tierra. Atrás dejaría un bonito yate fondeado en una cala. Y, en esa travesía a nado por un mar en calma, la tormenta se desataría en su cabeza.

La compra de Air Europa por Iberia no se hace efectiva. Su competidora eleva el tono y lanza un ultimátum a la directiva de Globalia: exige una sustanciosa rebaja -de los 1.000 millones de euros inicialmente pactados a los 500 millones por devaluación de la operación en un contexto de turismo derrumbado- o no habrá compra. Las brazadas se hacen pesadas hasta la playa.

El contacto con la arena rubia de esa cala de aguas cristalinas permite un respiro, levantar la mirada y divisar un paisaje paradisíaco. Tanto en la actividad profesional como en la isla surge un abanico de oportunidades. No sólo del negocio de las aerolíneas vive Globalia. Quedan territorios por explorar, con permiso de la pandemia. La cuestión es cuando llegará el momento de impulsar o ejecutar proyectos ahora suspendidos.

En el segmento de las agencias, de momento, y “hasta que se normalice la situación”, la fusión entre los grupos de agencias de viajes Halcón Viajes (Globalia) y Avoris (Barceló), que estaba prevista se culminara este año, se ha paralizado. Una fusión que sumaría unos 1.500 puntos de venta y una facturación conjunta de 3.700 millones de euros, según estimaciones previas al coronavirus.

Otro de los planes que se ha quedado, como mínimo, a la espera de tiempos mejores, ha sido la línea aérea low cost proyectada para operar en Brasil. Si en mayo de 2019 se oficializaba el anuncio por parte de Globalia, justo un año después se suspendían los trámites.

Pero la soledad de la isla y su silencio, solamente interrumpido por el incesante ir y venir de las olas, también deja espacio a nuevas ilusiones. ¿Y reforzar la división hotelera? Entonces surge la idea de fusionar Be Live Hotels con la cadena BlueBay Hotels y construir así un gigante orientado a la expansión internacional. De ese sueño resultaría un grupo hotelero con 100 establecimientos y más de 21.000 habitaciones salpicados por una quincena de países.

Entonces una leve brisa interrumpe el letargo de Hidalgo, que en su abrupto despertar recuerda a los empleados del holding turístico que lidera, y que se vieron arrastrados por el fuerte impacto económico generado por la expansión del coronavirus. Globalia se vio obligada, primero a aplicarlos y más tarde a acogerse a la ampliación de los ERTEs decretada in extremis por el Gobierno.

Los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo aprobados al inicio de la crisis sanitaria por el sector hotelero en bloque, afectaron a 16.000 empleados de todas las empresas, entre ellas Air Europa, Halcón Viajes, Viajes Ecuador y Travel Plan del grupo de la familia Hidalgo.

¿Cuándo volverá la normalidad? ¿Conseguirá reflotar el turismo? ¿Será capaz el Gobierno de dimensionar el sector en todo su alcance e importancia económica? En este sentido, ¿habrá ayudas públicas?

Cualquier cosa puede pasar. También era del todo imprevisible y ocurrió, que una pandemia, algo que acontece una vez por siglo, coincidiera con los primeros años de Javier Hidalgo al frente de la gestión de Globalia, tras retornar de su periplo empresarial fuera del paraguas familiar.

Hidalgo levanta la mirada y divisa una embarcación en el horizonte. Alguien se aproxima a la isla donde el empresario guarda su retiro. Sólo cabe esperar. Quizá las buenas noticias lleguen esta vez por mar, y no por tierra o por aire, donde habitan sus negocios, ¿por qué no?

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