El mercado inmobiliario español ofrece señales de recuperación tras una paralización casi total de la actividad por la pandemia del coronavirus en nuestro país. Esta crisis ha traspasado lo puramente sanitario y ha tenido un fuerte impacto sobre la actividad económica, con una propagación del sentimiento de inseguridad entre los inversores. Ahora, el sector afronta septiembre con optimismo, y la adquisición de la vivienda se sitúa como valor refugio.

Como explicó en una entrevista para MERCA2 el presidente del Foro de Economistas Inmobiliarios del Colegio de Economistas de Madrid, Julián Salcedo, los activos inmobiliarios “son ilíquidos por definición y, en una situación excepcional como la que vivimos en todo el mundo, en la que no sabemos cuánto va a durar, ni qué intensidad y duración tendrá, lo normal es primar la liquidez, por lo que, en la medida que puedan muchos intentarán deshacer posiciones en inversiones inmobiliarias y situarse en liquidez”.

Pero, tras el parón durante las semanas del confinamiento, la actividad se ha ido recuperando poco a poco. Los datos del Consejo General del Notariado desvelan que en abril la compraventa de vivienda se situó en 14.459 transacciones, en mayo se elevó a las 25.483, y en junio alcanzó las 36.319.

Además, el interés inversor está aumentando en las últimas semanas, y un informe del Instituto de Valoraciones muestra que estos inversores tratarán de beneficiarse de unas condiciones de financiación más atractivas marcadas por la tendencia negativa del Euríbor, así como por el interés del sector financiero por aumentar el número de operaciones y la mejora de sus márgenes.

Pero adquirir una vivienda tiene otra ventaja para los inversores: evitar posibles subidas de impuestos. Ante una futura subida de impuestos que pueda perjudicar la rentabilidad de las inversiones, aquellos que tengan la capacidad económica para invertir ahora, lo harán para evitar pagar más impuestos en el futuro.

De hecho, la incertidumbre generada por el covid-19 ha provocado fuertes pérdidas en las bolsas de todo el mundo. Ante este panorama, surge la necesidad de acudir a los valores refugio, que tienen una alta probabilidad de mantener sus beneficios, e incluso aumentarlos.

Según los expertos del sector consultados por MERCA2, es previsible que se invierta más en valores tangibles como el inmobiliario, teniendo en cuenta la gran volatilidad de los mercados y unos tipos de interés en mínimos históricos.

DEMANDA MÁS EXIGENTE

El mes de septiembre viene cargado de cambios en el mercado inmobiliario. Existe consenso en que el futuro comprador es más exigente, y busca una vivienda específica que cumpla sus expectativas, ya no es viable pensar en la vivienda de reposición. Ahora el cliente busca ‘la casa perfecta’ desde el primer momento y descarta vender más adelante.

Ahora existen nuevas tendencias en las búsquedas según el target. Los jóvenes seguirán prefiriendo buscar una vivienda en el centro de las grandes urbes por las facilidades de comunicación, de ocio y cercanía con su entorno.

Sin embargo, las familias se decantarán por las viviendas unifamiliares en el extrarradio de las ciudades, debido a su oferta de inmuebles más amplios, con espacios exteriores y entornos naturales.

Además, existe un creciente interés por las segundas residencias en zonas costeras y rurales que garanticen un lugar de “escape” y con actividades de ocio durante todo el año. Así, durante esta temporada estival, un 27,8% de las personas que tenían pensado irse de vacaciones, optaron por utilizar su segunda vivienda, según los datos del Barómetro de junio 2020 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

En este sentido, la segunda residencia se ha convertido en la mejor opción para poder teletrabajar o disfrutar de las vacaciones en una vivienda propia, garantizando un menor riesgo de contagio del covid-19.

PLAZOS DE NEGOCIACIÓN MÁS AMPLIOS

Otra de las novedades que trae el nuevo mercado inmobiliario es que los clientes necesitarán más tiempo para la toma de decisión a la hora de adquirir una vivienda. La demanda es más exigente y los compradores cuentan con una idea muy clara de lo que buscan. Esto, sumado a la incertidumbre económica y laboral, prolonga el período de búsqueda y cierre de la operación.

Por último, existe una mayor apuesta por el alquiler tradicional frente al alquiler turístico. En los últimos meses muchos de los pisos que originalmente se dedicaban al alquiler turístico se han pasado al alquiler tradicional, buscando, sus propietarios, alternativas para generar rentabilidad.

Según el portal inmobiliario Vitrio, desde que se decretó el estado de alarma cerca del 20% del total de los alojamientos turísticos en alquiler se ha trasladado al alquiler tradicional, donde la rentabilidad bruta en el último trimestre de 2020 en el conjunto del territorio nacional ha sido de 3,7% según los datos publicados por el Banco de España.