El panorama macro ha virado en los últimos meses. Se ha vuelto más complejo. En este sentido, Elmar Peters, cogestor del equipo Multiactivos de Flossbach von Storch AG junto con Bert Flossbach, habla de lo que se puede esperar de este entorno. También desde el prisma de la inversión. La complejidad nos puede ir acompañando.

El crecimiento sincronizado del año pasado parece haber terminado. Ahora se habla del espectro de una recesión que puede afectar a los mercados desarrollados. ¿Qué opina?

En general nos abstenemos a hacer previsiones económicas. Demasiado a menudo, hemos podido comprobar que los expertos más citados por el mercado también se equivocan. Como inversores a largo plazo, tenemos en cuenta los indicadores macro  correspondientes, pero no nos dejamos llevar por el momento. A largo plazo, nuestra visión macro se corresponde con un escenario de crecimiento mundial solo moderado y unos tipos de interés persistentemente bajos.

La curva de tipos de Estados Unidos se ha invertido, lo que suele ser un indicador de que se aproxima una recesión. ¿Debería preocuparnos?

Una estructura invertida de la curva de tipos se considera con frecuencia un indicador de una recesión que se avecina. Tenemos que matizar esta opinión del mercado. La curva de tipos no es más que una representación de los precios del mercado de renta fija y, por consiguiente, refleja las expectativas de los inversores de que el crecimiento en EE. UU. se está desacelerando. Aunque en los últimos 40 años, cada una de las recesiones estadounidenses ha ido precedida de una curva de tipos invertida, no todas las inversiones de dicha curva han ido directamente seguidas de una recesión. No hay sacar conclusiones precipitadas y asustar a los inversores.

¿Por qué?

Según la teoría económica, una recesión se define como un periodo de como mínimo dos trimestres consecutivos con una tasa de crecimiento negativa. Por lo tanto, desde un punto de vista meramente técnico, basta un mínimo retroceso de la actividad real del -0,1%. Una recesión de este tipo ni se nota: se lee acerca de ella en la prensa cuando ya ha pasado. Las verdaderas recesiones, como las de 2008 y 2001, son de otro calibre; pero en nuestra opinión, un escenario así es en estos momentos muy improbable.

Elmar Peters

Por otra parte, los bancos centrales han adoptado una postura más laxa y parece que este año no habrá variaciones en los tipos (por lo menos al alza). ¿Qué estrategia cree que seguirán los bancos centrales?

Los tipos permanecen persistentemente bajos. Esto continuará así después del mandato de Mario Draghi, porque unos tipos de interés considerablemente más altos son incompatibles con la integridad del euro, ya que si no las finanzas públicas apenas serían sostenibles. En EE. UU., el giro de los tipos podría incluso cambiar de dirección. La inversión de la curva de tipos, que como decíamos, indica una posible desaceleración económica, podría llevar a la Fed a rebajar los tipos en vez de subirlos.

¿Qué efectos tiene la política monetaria expansiva sobre los mercados de divisas?

La política monetaria ultralaxa va acompañada de una carrera de devaluaciones global de las divisas. La opinión generalizada es que cuanto más débil es una moneda, más competitiva es su economía nacional. En esta carrera probablemente habrá pocos ganadores. Los inversores europeos deben aceptar que el euro se está debilitando y podría dejar de ser una moneda fuerte.

¿Qué implicaciones tiene esto para los mercados de renta variable?

Por supuesto, aumenta la demanda de acciones como activos de inversión en este entorno de depreciación de las monedas y tipos de interés negativos. No obstante, dada la fuerte alza de las cotizaciones del primer trimestre, las valoraciones han vuelto a subir, mientras que las previsiones de beneficios empresariales han disminuido un poco últimamente. Es de prever que la incipiente ralentización económica lleve a una moderación de los beneficios. Los precios descuentan en gran medida un ligero retroceso de los mismos, pero no una recesión; en tal caso, habría un desplome más significativo de las cotizaciones. Como resultado, podrían surgir de nuevo algunas oportunidades de compra interesantes.

¿Y en renta fija? ¿Cree que es el momento de olvidarse del mercado de bonos?

Dado el bajo nivel de los tipos de la renta fija, ya no basta con limitarse a comprar bonos y mantenerlos hasta el vencimiento. Hay 9,7 billones de euros de títulos de deuda pública que ofrecen un rendimiento negativo. Los tipos de los bonos corporativos con mejor calificación crediticia apenas se sitúan ahora por encima de cero. Incluso en regiones que antes eran de alto rendimiento, como España, hace falta adquirir títulos con vencimientos largos, con los correspondientes riesgos de precios, para obtener unos rendimientos positivos. No obstante, existen algunas oportunidades.

¿Para quién?

Para los inversores activos con una estrategia de inversión flexible que utilizan de manera selectiva las oportunidades que aparecen en el mercado. Los bonos son activos que se comercian y, por lo tanto, pueden beneficiarse de las variaciones de los niveles de tipos, de calificaciones crediticias u otras evoluciones del mercado. Con nuestro fondo de renta fija enfocado a las oportunidades, hemos conseguido obtener, en los últimos tres años con tipos cero, un rendimiento de más del 4% anual.

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En lo que se refiere a Europa, hay que añadir otros factores de incertidumbre, como el enfriamiento de economías como las de Alemania o Italia. ¿Es ahora el momento de apostar por los mercados europeos?

En nuestra opinión, no se puede responder de forma general con cierto grado de fiabilidad. Nunca invertimos en el mercado global en base a una asignación geográfica o sectorial. En nuestros fondos adoptamos un enforque bottom up y seleccionamos acciones de calidad de empresas con modelos de negocio robustos y balances sólidos que, a su vez, presentan un historial de beneficios estables o incluso, en el mejor de los casos, crecientes. Otro factor que caracteriza el tipo de empresa en la que invertirmos son un equipo directivo competente, que es capaz de «jugarse el pellejo» en ello. Existen acciones como estas en los distintos sectores, en Europa, EE. UU. y también en otras partes del mundo.

¿Cree que es el momento de tener una exposición a liquidez en caso de que repunte la volatilidad?

Un volumen de efectivo adecuado ofrece flexibilidad. A finales del año pasado surgieron numerosas oportunidades en el mercado de renta variable, que aprovechamos de manera selectiva. Tras el alza de las cotizaciones del primer mes del año, materializamos beneficios y redujimos algunas posiciones. Actualmente disponemos de nuevo de suficiente efectivo en las carteras. Si se repite el escenario, tendremos suficiente margen de maniobra para actuar de manera anticíclica.