Deutsche Bank Capital Group

El Banco Santander, ING, Deutsche Bank, Lloyd, HSBC… los grandes bancos europeos se mantuvieron firmes en la primera ola de la pandemia, pero no han podido hacer lo mismo durante la segunda. Llevan tiempo soportando la caída de los tipos de interés y ahora, crisis mediante, necesitan reducir costes.

En este contexto, el proceso de reestructuración iniciado entre los bancos españoles (Santander, Sabadell e Ibercaja ya negocian con los sindicatos para llegar a un acuerdo antes de Navidad) se extiende también más allá de nuestras fronteras. De hecho, la oleada de ajustes se ha extendido por toda Europa y la pérdida de empleos en el sector bancario supera los 75.000.

Si las entidades financieras siguen a este ritmo, de aquí a que acabe el 2020, se superarán los 80.000 recortes que ya se dieron el año pasado. Así lo explica Bloomberg en un informe que también apunta a que el 80% de todos los recortes de la banca a nivel mundial, son en Europa. Si bien, este mercado, se enfrenta a unas bajas perspectivas de crecimiento económico. Sin embargo, destaca que la crisis del covid-19 es solo `la gota que colma el vaso´, pues la tendencia desde 2008 ha sido constante en cuanto a reducción de personal.

LLEGAN LOS AJUSTES

También Bloomberg destaca que estos ajustes se han anunciado a la par que los bancos europeos han comunicado unas pérdidas menores de las esperadas y presumen de solidez financiera. Además, tratan de presionar al Banco Central Europeo para que levante el veto al dividendo impuesto en el inicio de la pandemia.

Esto ocurrió, por ejemplo, en el Banco Santander. La presidenta, Ana Botín, pedía al regulador que les permitieran volver a retribuir a los accionistas el día de la junta y poco más tarde, durante la presentación de resultados, el consejero delegado, José Antonio Álvarez, anunciaba ajustes en toda Europa para poder ahorrar 1.000 millones de euros en los próximos dos años. Pues su objetivo es convertir al Santander en un único banco en todo el Viejo Continente (“One Europe”). Para ello acometerá ajustes en España (darán cifras este viernes, pero se habla de 3.000), Polonia (2.000 según Bloomberg), Portugal y Reino Unido.

También hace unos días, coincidiendo con la presentación de resultados del tercer trimestre, el holandés, ING adelantaba que como consecuencia de la pandemia del covid-19, reducirán 1.000 puestos de trabajo a finales de 2021.

Su plan es ahorrar costes, al igual que el Santander, así que quiere reducir su unidad de banca mayorista, retirarse de algunas zonas (cerrar la mayoría de oficinas de América del Sur y algunas de Asia) y seguir enfocados en su plan de transformación digital.

LLOYDS, HSBC…

En la misma línea, Deutsche Bank ha retomado los ajustes que ya anunció en 2019. El año pasado, el consejero delegado, Christian Sewing adelantó un plan de reestructuración centrado en eliminar 18.000 puestos de trabajo (la mitad en Alemania) desde este 2020.

Tras el parón de la pandemia (las negociaciones se complicaron porque nadie quiere irse de manera voluntaria en mitad de una crisis) su plan avanza y mientras, continúa con las desinversiones. Precisamente hace unos días ha vendido su unidad de servicios tecnológicos a Tata Consultancy Services, donde se van 1.500 empleados.

También Commerzbank ha anunciado planes para eliminar otros 10.000 puestos de trabajo en todo el mundo durante los próximos años debido a la crisis actual. Junto a los alemanes, los bancos ingleses también se suman al carro. Lloyds anunció a principio de mes una segunda ronda de recortes de empleo, que sumados a los de septiembre, suman 1.900 desde que empezó la pandemia.

Las cifras son mucho más impresionantes en HSBC. Entre los planes de la entidad para reestructurar su negocio se contabiliza la pérdida de 35.000 puestos de trabajo. Antes de que finalice el año, espera reducir la plantilla en 4.000 personas. Más alejado, su rival NatWest anunció recortes de más de 500 puestos de trabajo en la red de sucursales.

La oleada de ajustes entre sucursales y plantilla se traslada por toda Europa motivado por el acelerón digital y la crisis del coronavirus. Y lo hace, a gran velocidad. Habrá que esperar a final de año para ver si en 2020 se superan las cifras del año pasado.