La economía española avanza a velocidades muy diferentes. Empieza a ser una triste realidad. Hay una parte del tejido empresarial español que no consigue adaptarse a las nuevas fórmulas de innovación y tecnología. Algo que no le cuesta reconocer al Gobierno.

La última en hacerse eco de esta situación ha sido la ministra de Industria y Turismo, Reyes Maroto, que durante una intervención en el ’33 Encuentro de Economía Digital y Telecomunicaciones’ que organiza Ametic y se celebra esta semana en Santander, ha señalado que apenas se captura un 13% del potencial digital en las pequeñas empresas españolas.

Sin saber muy bien qué significa ese indicador -la ministra no ha hecho mucha incidencia en ello-, lo que sí ha asumido es la “baja digitalización de las pymes españolas”. Además, Maroto se lamenta sobre la falta de capital humano en estas materias.

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El problema es que durante todo el encuentro de Ametic los representantes públicos han hecho el mismo -y peligroso- lamento. Así, tanto la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño; como el subdirector general de Digitalización de la Industria y Entornos Colaborativos del Ministerio de Industria, Jordi Llinares, han alertado sobre la lenta digitalización que existe en las pymes españolas.

Con la cifra estimada en unas tres millones de sociedades configuradas como pymes o micropymes, Llinares destacó durante una de las jornadas del Encuentro de Ametic que apenas un 50% de las mismas habrían iniciado ya los procesos necesarios de transformación digital para hacer más productivas e innovadoras sus empresas. Asimismo, subrayó que esto se acentúa a medida que la pyme tiene menor tamaño.

El subdirector de Industria, señalaba como un problema añadido a todo esto las repercusiones sobre el engranaje corporativo en su conjunto. Es decir, cuanta menor capacidad tienen las pymes provoca que otras empresas deban deslocalizar la producción y el tratamiento con los proveedores.

EL TURISMO SALVA

La digitalización mal; el turismo, bien. De hecho, justo después de que la ministra Reyes Maroto se haya lamentado de la situación, se ha congratulado por la buena salud del turismo.

En concreto se ha hecho eco de que España es el país más competitivo del mundo en términos turísticos, según se refleja en el ‘Informe sobre Competitividad en Viajes y Turismo 2019’ elaborado por el Foro Económico Mundial (World Economic Forum), y que ha sido dado a conocer este miércoles.

Según el World Economic Forum (organización internacional para la cooperación público-privada), “España ha desarrollado una economía focalizada en el turismo, en la que más de la mitad de los ingresos del sector proceden de visitantes internacionales”.

Los principales atractivos de España son sus “excelentes recursos” naturales y sobre todo culturales, que significan una importante ventaja competitiva respecto a otros países. Asimismo, es un importante centro de celebración congresos internacionales y de acontecimientos deportivos, y presenta una gran fortaleza en la combinación de oferta cultural con sitios de interés patrimonial, una combinación que sitúa a España como el mejor país del mundo en este aspecto. En este sentido, el incremento del número de lugares de patrimonio natural reconocidos por Unesco ha contribuido a aumentar el atractivo de los espacios naturales.