Indra

El pasado 2016 fue intenso para Indra. La consultora especializada en servicios de tecnología, transporte, defensa y otras áreas tuvo que enfrentarse a un ERE que acabó con más de 1.500 trabajadores fuera de la compañía. A su vez compró Tecnocom por más de 300 millones de euros. El problema surge cuando al consolidar ambas plantillas habrá que hacer un -previsible- nuevo ajuste ante las duplicidades en la actividad de ambas empresas.

De hecho, esta duplicidad de servicios se pudo comprobar en las elecciones generales de 2015, cuando Tecnocom arrebató a Indra el contrato público para ser la empresa que realiza el recuento electoral. Tras esto, y en un movimiento corporativo que los diferentes analistas del sector no entendieron, dado que Tecnocom no aportaba valor añadido a la actividad empresarial de Indra, en noviembre de 2016 se hizo pública la opa por el 100% de la compañía.

Todo ello en un contexto de ajuste laboral para Indra que echó a 1.500 trabajadores de su plantilla, de un total de 35.000 que tiene Indra a nivel mundial. Para añadir problemática a la situación, la propia Tecnocom también llevó a cabo un despido colectivo en 2014, lo cual demuestra que ambas compañías tienen tensiones laborales con respecto a su actividad comercial.

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Y todo eso ha venido a acentuarse tras la publicación de las cuentas semestrales de Indra, que incluye la consolidación con Tecnocom a 18 de abril de 2017, en el que la compañía absorbe un aumento neto de empleo de 4.483 nuevos trabajadores.

¿Y ahora qué hará Indra?

El pasado mes de febrero, cuando ambas juntas de accionistas ratificaron los pasos para llevar a cabo la fusión, los sindicatos con representación dentro de la compañía ya expusieron que habría problemas laborales al sumar ambas plantillas. Ahora se conoce cuál es el resultado.

Al cierre del segundo trimestre de 2017, la plantilla final total está formada por 39.509 profesionales, lo que supone un incremento del 13% respecto a los primeros seis meses de 2016 (4.483 empleados), debido principalmente a la integración de Tecnocom (6.642 empleados), según explica la compañía

Excluyendo el impacto de la integración, la plantilla final se habría reducido en un 6% con respecto (2.159 empleados menos), lo cual da una imagen del conflicto que hay en la empresa, donde la realidad es que no se necesitan tantos trabajadores. En el caso de España, en concreto, la plantilla final ha aumentado en un 25% (4.886 empleados más) mayoritariamente por la integración de los empleados de Tecnocom.

Un futuro incierto

La sección sindical de CCOO de Indra ya mostró públicamente su preocupación por la complementariedad de las actividades de cada empresa, la cual estimaban de “elevada”. Es decir, mostraban su miedo a que se vayan a producir un importante número de despidos.

Con las cifras sobre la mesa, cuadrar la ecuación será complejo. Además, según se muestra en el balance de resultados, ha habido algunos contratiempos. Los niveles de actividad en el primer semestre de 2017 han estado condicionados por el peor comportamiento relativo de las ventas en España como consecuencia, básicamente, del impacto negativo de la cancelación del contrato de BPO con Vodafone. De hecho, de esta filial de servicios tuvieron que salir más de 400 trabajadores.

Y no es la única rama del negocio que ha tenido retrocesos. Al margen de una mejora en los beneficios que se da tras la consolidación con Tecnocom, la realidad es que tanto la contratación pública como del sector transporte han tenido un comportamiento negativo. Pero su gran problema será el empleo y cómo acomodar a esos más de 4.000 nuevos trabajadores en una empresa que ha necesitado echar a más de 1.500 hace unos meses.