Inditex ventas campaña verano

El final de los ERTEs, previsto en su gran mayoría para el 30 de junio, traerá consigo una triste realidad: que han sido las mujeres las peor paradas durante la perturbación económica provocada por la pandemia del covid-19. De hecho, en economías que no contaban con dicho escudo social, el número de despidos se ha concentrado en ese colectivo. Pero el problema no es en sí lo que va a ocurrir en el muy corto plazo, sino lo que ha acelerado la pandemia y para lo que no se tiene respuesta. En concreto, el auge del comercio electrónico, donde prevalecen los hombres, y la caída del minorista físico, donde prevalece el empleo femenino, provocará un nueva brecha que irá más allá de lo salarial.

Inditex es el mejor ejemplo de lo que se puede esperar. La multinacional que dirige Amancio Ortega explicó que tiene previsto cerrar entre 1.000 y 2.000 tiendas en todo el mundo, de las que unas 300 serán en España. Dicha actividad actividad económica no desaparece, sino que se transforma con mayores ganancias, según el propio grupo: “Se espera compensarlo plenamente con el aumento de ventas de tiendas cercanas y ‘online’ y por las eficiencias generadas”. Por su parte, el empleo tampoco se pierde, como se suele pensar, simplemente también cambia. Al fin y al cabo, en eso radica la transformación tecnológica que estamos viviendo.

Pero el problema aparece cuando se lee la letra pequeña. En especial, en materia laboral de género. La razón es que los puestos que se pierden, principalmente enfocados a la venta minorista, están copados en un alto porcentaje por mujeres. Mientras que muchos de los nuevos empleos que se van potenciar están acaparados principalmente por hombres. El cambio que viene es, además, importante por dos razones: la primera, porque el paso de Inditex, al que seguirá todo el sector, es el más enérgico que se recuerda. La segunda, que la velocidad del movimiento supera con creces cualquier capacidad de respuesta actual.

EL PERSONAL DE VENTA ES PREDOMINANTEMENTE FEMENINO

La venta minorista es predominante femenina. Pero, no solo es un efecto de las firmas del textil, sino que se extiende por otros sectores con el mismo resultado. Así, si se pone la atención en el personal de tienda, venta y distribución, de las grandes marcas de ropa a nivel mundial se puede apreciar la gravedad del problema. En Inditex, el 81% de las personas que desarrollan dicho puesto de trabajo son mujeres. En Mango el porcentaje sube al 82%, mientras que en Primark alcanza el 84% y, por último, lidera la lista H&M con un 85%, según los datos propios de las compañías.

Los porcentajes se moderan cuando se trata de mandos intermedios, esto es gerente de tienda, aun así siguen siendo predominantemente femenino. Además, dichas cifras, algo más moderadas, se extienden por todo el sector en España. De hecho, casi 7,5 de cada 10 contratos firmados en España durante 2019 bajo la denominación ‘Vendedores en Tiendas y Almacenes’, que superó el millón, fue a mujeres. Aun así, el punto más crítico es que el 86,5% de las personas en paro que tienen esa denominación como primera opción para incorporarse al mercado laboral, corresponden al colectivo femenino. En el caso de ‘Cajeros o Taquilleros’ el 70% de los contratos hechos tenían como protagonista a una mujer.

Sin embargo, en las ocupaciones que pueden crecer gracias al comercio digital -como logística, transporte, ingenierías o informáticos- la presencia femenina es residual. Así, los datos del SEPE de 2019 informan que el volumen de contratos firmados por hombres en los siguientes empleos son excepcionalmente altos: diseñadores de bases de datos (70%), mozos de almacén (80%), ingeniería electrónica (85%), telecos (80%), ingeniería en general (70%). Por último, en el caso del transporte el efecto es todavía más marcado. Así, los conductores de carretillas elevadoras, los de furgonetas, camiones o motocicletas (los llamados riders) superan ampliamente el 90%. Si bien es cierto, en materia laboral como el marketing o el diseño los porcentajes se igualan, pero aun así no bastaría.

LA VELOCIDAD DEL CAMBIO ES MUY SUPERIOR A LA DE REACCIÓN

La otra letra pequeña es la velocidad de crucero que ha cogido el sector. Las informaciones sobre la decisión de Inditex, a las que dio pie la propia firma, parecían indicar que se trataba de un movimiento natural que se venía produciendo desde 2012. Y, es verdad, pero no se ajusta a la realidad. De hecho, la multinacional pretende cerrar las mismas tiendas, unas 300, en el corto plazo que las que ha cerrado en los últimos ocho años. En definitiva, es como si el bueno de Phileas Fog en el día 40 de viaje decide montarse en un F-18.

Al igual que ocurre con Inditex, y las otras grandes, ha pasado en el resto del sector minorista en España. La situación antes del covid-19 era innegablemente de cambio, pero muy pequeño. Así, el volumen de los contratos firmados en actividades como el de Vendedores en Tiendas o Cajeras se redujo en 2019 por primera vez desde 2012. Pero, fue más similar a un frenazo que a un cambio de tendencia con una caída del 0,78% y del 1,06%, respectivamente. Unas cifras que demuestran que el mercado laboral no está preparado para un cambio tan profundo como el que ha acelerado la pandemia.

Por último, este cambio tan profundo y rápido tiene un efecto consolidación (y por ende destructor) todavía más grande. Las pequeñas autónomas que hasta ahora sobrevivían con un local, o varios, se ven con muchas más dificultades para competir en el sector. Al fin y al cabo, la capacidad de los grandes de invertir en tecnología es diferencial. Además, un número importante del sector todavía no está preparado, por lo que en primera instancia lo lógico es que se destruyan negocios, que no actividad económica, y con ello empleo ya sea en retail, pequeño comercio de alimentos, perfumerías y demás.     

¿CRISIS PARA LAS MÁS JÓVENES U OPORTUNIDAD?

Por suerte (o por desgracia), muchos de los empleos que hoy están en riesgo de perderse son muy precarios. De hecho, del millón de contratos firmados en 2019 en el comercio minorista 858.046 fueron temporales y cerca de 650.000 a tiempo parcial. Una inestabilidad que recae sobretodo en el colectivo femenino más joven del país. Así, la mayoría de contratos firmados tenían como protagonista a una mujer joven de entre 18 y 39 años, aunque con especial incidencia entre las de 18 y 24 años. Obviamente, muchos de estos empleos se adaptan a las necesidades de muchas trabajadoras, sin cargas económicas o estudiando prefieren contratos parciales. Pero, la supresión de los mismos podría abrir nuevas puertas y oportunidades como el emprendimiento.

Si bien es cierto que en el corto plazo el sector está obligado a concentrarse, en especial por la virulencia de la pandemia, también es verdad que el auge de la tecnología brinda grandes oportunidades. Para ello, debemos entender Google, u otros buscadores, como calles con una afluencia ilimitada de gente con ganas de comprar, por ejemplo, podría ser como Serrano o Gran Vía. Dichas localizaciones siempre han sido inaccesibles para modestos comerciantes, pero ahora aparecer en ellas puede ser mucho menos costoso.

También, nunca había existido una publicidad tan directa para llegar al público requerido, el target, como en la actualidad gracias a Facebook o el propio Google. Tampoco había costado tan poco dinero arrancar un negocio propio. Además, las redes sociales abren muchas más puertas en la actualidad que cualquier otro tipo de anuncio antes. Todo ello, nos lleva a que el emprendimiento sea mucho más sencillo y lo más importante menos costoso en el caso de fracasar, un requisito indispensable para el avance de la sociedad.

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