La cadena de tiendas low cost Sqrups! se define por vender restos de stock de alimentación, higiene y bazar de diferentes marcas… y ha sido una de las grandes beneficiadas del confinamiento. Su proximidad (son tiendas de barrio), y sus precios (entre un 20% y un 80% por debajo de la media del mercado), han impulsado sus ventas.

“Nos ha favorecido el confinamiento. Por desgracia, cuando la economía va mal, la gente mira donde ahorrar. Estamos notando un aumento de las ventas y más que va a haber”, señala Iñaki Espinosa, su fundador. Sus ventas, durante 2019, sumaron 10 millones de euros. Y tal es la aceptación que está teniendo su fórmula, que ha lanzado una ronda de financiación para abrir nuevas tiendas (entre 5 y 7 en régimen de franquicia) y continuar con su expansión (cuentan con 48 establecimientos franquiciados y dos propios).

“Somos compra de impulso y proximidad. Con cinco euros te llevas una bolsa que no puedes con ella. La gente viene a diario. Y todo el mundo es repetitivo”, resalta Iñaki Espinosa. Eso sí, su fundador deja muy claro que cuando entran por la puerta, las personas no saben lo que se van a encontrar. “No se viene a hacer la compra, sino a comprar algo”, matiza.

La razón es bien sencilla: el mismo producto puede no estar todos los días. Un día puede haber una leche con calcio, y al día siguiente, o durante una semana, o equis tiempo, puede no estar. “El producto está cuando hay. Es la diferencia con otros negocios”, añade.

EL MÉTODO SQRUPS!

El más desconfiado de los mortales podría pensar que la razón que se esconde tras esa bajada de precios está el hecho de que se trata de productos próximos a caducar en el caso de los relacionados con la alimentación. “La distribución tiene por norma lo que se conoce como dos tercios. Para ellos esa es la vida útil de un producto. Es decir, que si unas galletas tienen 18 meses de vida útil, cuando le quedan seis meses, los almacenistas ya no se la cogen. Ahí es cuando entramos nosotros en juego”, aclara Iñaki Espinosa.

De no ser así, ese producto acabaría en los bancos de alimentos. O exportado a otros países. O destruido. Negociando con Sqrups!, el fabricante mata dos pájaros de un tiro. O, mejor dicho, tres. Porque, primero, se deshace de una mercancía; segundo, se ahorra el hecho de tener que donarla o venderla (con los pertinentes gastos de distribución); y, tercero, consigue un dinero por ello.

Juan Roig

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“Las negociaciones son muy simples. Además, gracias a nosotros, cumplen con su política de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), al no tener que destruir el producto. Además, damos a conocer su marca a otra mucha gente”, resalta el fundador. Algo así como una campaña de publicidad indirecta. “Un porcentaje de nuestros clientes se acostumbra a ese producto desconocido y luego va a otros establecimientos a adquirirlo”, añade.

Ahora están vendiendo productos relacionados con el verano. Por ejemplo, los tintos de verano (valga la redundancia). También aquellos otros que se ofertaban en playa, y destinados a turistas británicos o alemanes. “Cuanta más fecha preferente de caducidad tiene el producto, más le pagamos a los fabricantes o distribuidores. Y viceversa. Con nuestra política lo que conseguimos es que el producto siempre acabe en casa”, matiza.

ECONOMÍA CIRCULAR

La pregunta que surge es: ¿y si no se vende el producto antes de la fecha? “En el último día de venta por su fecha, lo bajamos a un precio ridículo, o lo regalamos. Por ejemplo, hemos vendido paquetes de wraps a diez céntimos, cuando se suelen vender a 1,50 céntimos. Nos parece amoral tirar la comida”, subraya.

Sus clientes suelen ser personas mayores, y prioritariamente, mujeres. Aunque se está produciendo un cambio. “Ahora estamos girando hacia los más jóvenes porque están más concienciados en que no hay que destruir las cosas, sino que hay que recuperarlas”, indica. “Somos la tienda de la felicidad. Así nos definió una clienta a su suegra cuando ésta nos visitó por primera vez. Y lo dijo porque se sentía bien, porque compraba cosas buenas por poco dinero”.

 

Sqrups! no hace publicidad, ni campañas en redes sociales. “Por la protección a nuestras marcas”, manifiesta Iñaki Espinosa. Normalmente, tienen 150 proveedores habituales y no más de 600 referencias en tienda de marcas reconocidas, producto de calidad, a precio atractivo. Su claim es: más por menos.

“Cada mes entran 15 o 20 proveedores ocasionales”, apunta. Y pueden ser de lo más variado. Es el caso de una compañía aérea que, ante la falta de vuelos, les vendió un camión de botellas de agua Solán de Cabras. “Todos los días tenemos ofertas de distribuidores de alimentación”, señala.

La cadena low cost Sqrups! se fundó en 2012 siguiendo los pasos de la francesa Noz. En la actualidad, en sus dependencias trabajan 150 personas. Y una franquicia lleva aparejada una inversión de 40.000 euros, cantidad en la que se incluye canon de entrada, mobiliario, sistema informático… “Los locales suelen ser alquilados y hay muchísimo autoempleo”, concluye.