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Hace siglos que hay mujeres que se quedan embarazadas sin quererlo o que necesitan interrumpir su embarazo. Esto se puede deber a muchas razones, por ejemplo, un fallo en los métodos anticonceptivos o una violación. Siempre ha habido métodos tradicionales para interrumpir el embarazo, pero no hace tanto que se han desarrollado métodos de aborto seguros para la salud de la mujer.

Actualmente hay dos formas de realizar un aborto: farmacológica y quirúrgica. Ambas se aplican en diferentes estados del embarazo. Generalmente, la farmacológica consiste en un cóctel de hormonas y otras moléculas que hacen que el embrión que se había implantado en el útero se desimplante, interrumpiendo así el embarazo. Este método se suele aplicar en etapas tempranas del embarazo, ya que más adelante deja de funcionar. La otra forma es la quirúrgica, más utilizada en etapas más avanzadas del embarazo. Se aplican técnicas quirúrgicas, normalmente intravaginales, para extraer el embrión.

Si tienes dudas sobre cómo se aplican estas técnicas, te dejamos aquí un vídeo que han preparado desde la Clínica Isadora para que las comprendas bien.

Cualquier procedimiento de aborto comporta un riesgo para la persona que se somete a él, aunque sea mínimo. Ocurre lo mismo con cualquier otro procedimiento médico, aunque sea una cirugía mínima para eliminar un lunar. Sin embargo, en el caso del aborto, es especialmente crítico si se deja en manos de personas que no son profesionales o que trabajan en clínicas con equipamiento deficiente.

Una clínica profesional estará limpia, usará equipamiento estéril, tendrá buenos profesionales y te dispensará un buen trato. Todo lo necesario para que el aborto tenga las máximas garantías. Así, las probabilidades de que algo salga mal son mínimas.

Sin embargo, una clínica no profesional comporta muchos más riesgos. Desde material no estéril o en mal estado a malos profesionales que no saben cómo tratar cada caso y toda una serie de factores que pueden hacer que el procedimiento no sea seguro.

Afortunadamente, el aborto en España está permitido, lo cual protege la salud de las mujeres: contamos con excelentes clínicas y mucha seguridad. Sin embargo, esto no ocurre así en todos los lugares del mundo. En un país donde el aborto está prohibido, las mujeres que quieran interrumpir su embarazo y se lo puedan permitir, acudirán a clínicas profesionales en otros países. Sin embargo, las que no puedan pagarse ese viaje no tendrán otro remedio que acudir a clínicas clandestinas, por supuesto no profesionales, y ponerse en sus manos con el riesgo que ello implica.

Así, es esencial que un país desarrollado provea a su población con la posibilidad de abortar de forma segura y gratuita. Está claro que el aborto no es un método anticonceptivo, pero una buena política de abortos puede salvar muchas vidas y contribuir a la igualdad de la población.