Ikea
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Comprar con el estómago vacío es algo que en Ikea no gusta. De hecho, Juvencio Maeztu, Deputy Director y CFO de la multinacional cree que “un cliente hambriento no es un buen cliente”. La empresa sueca se salta de nuevo el guion de su negocio dedicado al mueble para atacar al consumidor desde el estómago poniendo la comida en el centro de su negocio.

“El próximo paso es que la comida sea la razón para venir a una tienda”, aseguró Maeztu durante la celebración del Congreso AECOC del Gran Consumo. Sus aclamados perritos calientes o sus albóndigas ya son un reclamo para que cientos de clientes peregrinen a algunas de las tiendas de Ikea en España. La oferta es mayor con la comida ecológica.

Y es que la comida va en línea con lo que Ikea quiere hacer de sus tiendas: lugares donde sociabilizar, especialmente en los centros de las ciudades, donde en Madrid ya cuenta con algunos ejemplos. Su objetivo es abrir tiendas de pequeño formato en ciudades europeas, donde el mercado está más consolidado y los núcleos de población presentan menores volúmenes.

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Hace meses, Ikea abrió restaurantes independientes en Londres, París y Toronto. Un formato que, de momento, no se verá en España. “Es más temporal. La gente hacia reservas y cocinaba en ellos con los amigos”, indicó Maeztu, quien aseguró que en la ciudad inglesa “tuvo un éxito brutal”.

Ikea cuenta con la colaboración del laboratorio danés Sapce 10, a través del cual diseña los platos que servirá en un futuro. Insectos, algas u otros tipos de hierbas serán los protagonistas de platos, donde no faltarán ni las albóndigas ni los perritos calientes. En la actualidad, la firma cuenta con cerca de 400 restaurantes en 48 mercados.

58,2 MILLONES DE EUROS EN RESTAURACIÓN

En 2017, Ikea Ibérica (nombre de la sociedad con la que opera en España) facturó 1.326 millones de euros. De estos, 1.267 millones corresponden a la venta de muebles y complementos, mientras que el resto –58,2 millones de euros– procede de su negocio de restauración, según datos del registro mercantil recogidos por Insight View.

Diez años atrás, este negocio recogía 37,2 millones de euros en ventas –21 millones menos que en 2017–. Es cierto que la parte de restauración ha ido creciendo, pero lo ha hecho en la misma proporción que la venta de muebles y, por tanto, que la facturación en su conjunto. Es decir, si Ikea elevaba sus ventas de muebles a 1.235 millones de euros en 2016 por ejemplo, sus restaurantes también crecían hasta los 55,6 millones (3 millones más que en 2015, cuando alcanzó los 52,6 millones de euros).