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Luis Gallego, presidente de Iberia, y Javier Hidalgo, consejero delegado de Globalia.

Llega el momento de presionar. Justo en la recta final de la negociación por la compra de Air Europa -pactada en noviembre por 1.000 millones de euros-, Iberia pasa a la ofensiva.

En una repentina exhibición de su sobrevenida posición de poder, la aerolínea de IAG ha trasmitido sucesivos avisos y recordatorios a la aerolínea de Globalia. Los mensajes del, todavía presidente de Iberia, Luis Gallego, se suceden y van subiendo de tono. Si un día se habla de comprar Air Europa por la mitad de lo pactado, 500 millones; otro, se ponen en evidencia los obstáculos para culminar la operación y, al día siguiente, se amenaza con la posibilidad de no ejecutar la compra.

Los titulares se suceden a gran velocidad y aunque sin información definitiva por ninguna de las dos partes que, al menos inicialmente, guardaron una razonable confidencialidad. Ahora las estrategia mutan, sobre todo la de Iberia. En la última fase de la negociación, la guerra se libra en el campo de batalla mediático. Los mensajes se cruzan en forma de titulares, mejor dicho, Iberia los intercala en un proceso negociador que promete sobresaltos.

El último aviso llegaba por parte de Luis Gallego que, por primera vez, abría la puerta a que la compra de Air Europa finalmente no se lleve a cabo, según una información publicada por Preferente. “Si conseguimos llegar a un punto de encuentro que sea bueno para ambas partes haremos la operación y, si no, pues no la haremos”, indicó Gallego, futuro consejero delegado de IAG, en un encuentro con periodistas.

“En el contexto actual, el acuerdo firmado carece de sentido, por lo que se tratará de negociar unas condiciones distintas que se ajusten a la nueva realidad”, asegura el dirigente de Iberia, aprovechando que tiene la sartén por el mango, para meter presión a Globalia, con el fin de rebajar el precio de la compra de Air Europa.

Iberia se enfrentaba a una penalización de 40 millones, en caso de que la compra no llegara a buen término, -algo que también provocaría que su competidora Air Europa pudiera ser adquirida por Air France-, aunque el contrato incluía una cláusula de renegociación del precio por causa de fuerza mayor, como la pandemia del coronavirus, que ha supuesto un enorme impacto en el negocio aéreo.

Y, de la otra parte, era el propio presidente de Globalia, Juan José Hidalgo, el que remarcaba, en la cumbre ‘Empresas españolas liderando el futuro’ organizada por la CEOE, la situación de debilidad del sector en el contexto actual: con la crisis del coronavirus “todo se ha derrumbado” y va a ser “muy difícil” reconstruirlo porque la gente “sigue con miedo” a viajar, manifestaba el máximo responsable de Globalia.

Hidalgo, reclamaba el respaldo público al sector, y aseguraba que, “sin ayuda” el sector turístico “va a durar menos de un telediario” porque no va a poder “pagar todas las cargas”. Por ello, indicaba que les tienen que “echar una mano forzosamente” porque las empresas del sector “no pueden continuar si no ingresan”.

DIÁLOGO ACTIVO CON AIR EUROPA

En paralelo, International Consolidated Airlines Group (IAG) ha anunciado una ampliación de capital de hasta 2.750 millones de euros con el objetivo de “reforzar el balance de IAG, reduciendo su apalancamiento financiero y aumentando su posición de liquidez”. Eso sí, con la aclaración de que no está previsto que los fondos netos captados a través de la propuesta de aumento de capital se utilicen para financiar la adquisición de Air Europa.

La versión oficial mantenida hasta la presentación de resultados de IAG, el pasado viernes, es que, pese al impacto sin precedentes del covid-19 está teniendo en la industria de las aerolíneas, el Consejo de Administración sigue convencido de que la adquisición de Air Europa por parte de IAG tendrá considerables beneficios estratégicos y financieros tanto para IAG como para sus accionistas.

IAG y Globalia Corporación Empresarial han mantenido un “diálogo activo” acerca de la posible reestructuración de la transacción, de cara a tener en cuenta el potencial impacto de la pandemia. “Se realizará un nuevo comunicado al respecto cuando corresponda”, concluye la versión oficial de la compañía.

UNA COMPRA DESCONTROLADA

Se veía venir incluso antes de que entrara en escena el tercero en discordia: el inesperado aunque anunciado coronavirus. Si ya antes de la pandemia, el precio asignado a la operación de compra de Air Europa por parte de Iberia, 1.000 millones de euros, despertaba ciertas dudas, la devaluación de la compañía en el nuevo escenario de movilidad restringida y turismo derrumbado es una certeza. También lo es que la aerolínea de Globalia mantiene su valor estratégico a largo plazo para IAG, el holding al que pertenece Iberia.

Asimismo, lo único en lo que ahora parece haber acuerdo es en que la negociación sigue abierta. El tira y afloja es constante y la tensión entre ambas compañías aumenta.

En la antesala del pacto, los dos protagonistas de la negociación intentan ganar tiempo y jugar sus bazas. Las versiones oficiales por ambas partes lanzan mensajes cada vez más claros y contundentes. Entretanto, fuentes conocedoras de la situación indican a MERCA2 que pese “a los rumores constantes y contradictorios”, especulaciones y titulares opuestos, el desenlace está próximo.