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Iberia y Air Europa no fueron ajenas a los severos ajustes de empleo impuestos por el coronavirus en el debilitado sector de las aerolíneas. En ambos casos, además, a la incertidumbre propia de la situación derivada de la pandemia, se unía el inquietante horizonte de una operación de compra provisionalmente frustrada de la aerolínea de Globalia por IAG, propietaria de Iberia. Con unos ERTEs que tocan a su fin en septiembre, no se han producido avances significativos en las negociaciones, al menos no los suficientes como para hacer efectiva la adquisición. La principal duda ahora para sendas plantillas es, ¿qué ocurrirá cuando acabe el mes?

La irrupción de nuevos actores en una negociación para una transacción, a priori asegurada, ha añadido una tremenda complejidad a un proceso negociador que los trabajadores de ambas aerolíneas observan con gran expectación. Su futuro depende de demasiados factores, difíciles de abordar en un único sentido.

De hecho, la negociación de la compra de Air Europa por Iberia era cosa de dos, hasta que el coronavirus alteró la hoja de ruta prevista en noviembre de 2019 por Globalia e IAG -respectivamente- y que fijaba la operación en 1.000 millones de euros. Sin embargo, y por efecto del covid-19, ahora el desenlace ni siquiera está en manos de sus promotores.

El Gobierno de España, actor necesario para inyectar liquidez a Air Europa; la UE, llamada a autorizar la operación; ejecutivos de algunos países de Los 27; y aerolíneas al acecho -propias (British Airways) y ajenas (Ryanair)- proyectan una densa sombra sobre la mesa de negociación. El sobrevenido overbooking en el proceso deja bastante mermado el poder de decisión de los protagonistas de la operación.

Al tiempo que se evidencia la necesidad de una premura en los plazos para alcanzar un acuerdo, aumentan los obstáculos para hacer efectiva la compra. “Air Europa no tenía la caja que tenía Iberia” cuando el covid-19 impactó de forma abrupta en los planes de ambas compañías, “y puede tener problemas serios, en caso de que la situación se prolongue en exceso”, explica a MERCA2, Chema Pérez Grande, responsable del sector aéreo de UGT.

Por otro lado, los inesperados invitados a la negociación se han ido multiplicando contagiados de los nefastos efectos del virus en la aviación comercial, que ha salpicado también a los intereses de gobiernos y aerolíneas fuera de nuestras fronteras. La negociación depende “no sólo de factores económicos, también estratégicos y políticos que no son sencillos de conjugar” recuerda Pérez Grande, sin olvidar que “además las empresas juegan sus bazas, por un lado Iberia quiere rebajar el precio pactado y Air Europa mantenerlo”, lo que ha generado “muchísimas fricciones” en el proceso.

Air Europa

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En este suma y sigue, de factores encadenados, la operación, a su vez, debe contar con el visto bueno de la UE. “No hablamos sólo de un tema de fondos y de ver cuánto se puede asignar a sectores estratégicos”, además conviene tener en cuenta “las implicaciones legales y políticas” como “resolver el tema de la regulación de la competencia” y también “los retoques de determinados slots, por una cuestión estratégica”, afirma el representante sindical.

En este sentido, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (anterior Ministerio de Fomento) no ha determinado la cantidad a insuflar a Air Europa para solventar la delicada situación económica de la aerolínea de Globalia, pero el rescate del Gobierno se antoja inevitable. En este sentido, la que sí ha dado una cifra ha sido la propietaria que ha solicitado 400 millones de euros al Gobierno para el saneamiento de Air Europa, según una información publicada por Expansión. El dinero se pide con cargo al fondo de rescate de empresas estratégicas en apuros creado a finales de julio.

Además, la intervención del Ejecutivo daría respuesta a otra de las condiciones que ha puesto Iberia para mantener su compromiso de compra. A partir de ahí, Iberia estaría dispuesta a pagar 500 millones por Air Europa, la mitad de lo acordado en 2019. A falta de concretar la cifra para Air Europa, la Sepi dispone de 10.000 millones para ayudar a empresas estratégicas. 

INQUIETUD ENTRE LOS TRABAJADORES

Los trabajadores y sus representantes sindicales permanecen muy pendientes de una, cada vez más previsible, prolongación de los ERTES hasta el mes de diciembre. “Se viene hablando con una probabilidad muy alta de la ampliación de los ERTES en algunos sectores como la aviación comercial, como una medida imprescindible” para la viabilidad de unas compañías cuyas “perspectivas de recuperación siguen siendo dramáticas”, según el responsable del sector aéreo de UGT.

A la expectativa de lo que decida el Gobierno, desde el sindicato confían en que no ocurra como en la última prórroga de los ERTES -hasta septiembre-, que llegó con la antelación mínima a la expiración del plazo del anterior.

Iberia cuenta con 17.000 empleados y Air Europa con algo más 3.000 trabajadores -bailan las cifras de eventuales-. Además, Globalia es el segundo operador de handling a nivel nacional. Y desde ambas orillas se observa la operación con una creciente preocupación. “La inquietud hubiera existido igual con o sin covid-19”, explica Pérez Grande, porque en una operación de este tipo resulta inevitable pensar en la “optimización por parte de las empresas” lo que generalmente se traduce en “hacer lo mismo con menos plantilla”.