Iberdrola
José Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola.

El 4 de junio de 2009, uno de los medios económicos más prestigiosos del mundo pedía “disculpas” por escribir mal el nombre del que era consejero delegado de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. Por aquel entonces, su nombre era todavía poco conocido. Algo más de una década después, ya como presidente, Galán no solo se ha ganado una fama merecida en el sector de la energía, sino que también ha logrado el favor de analistas, inversores y accionistas. La (arriesgada) apuesta del salmantino por las renovables no ha podido funcionar mejor. Pero ahora el reto es todavía mayor.

Iberdrola, de la mano de Galán, aspira a convertirse en el gigante energético más grande del mundo. El nuevo, mejorado y ‘verde’ ExxonMobil. En un plano pragmático, ese deseo, el de ser el mejor, lo comparten infinidad de directivos y empresas en sus respectivos campos, pero en el plano real muy pocos pueden aspirar a tanto. La firma española se ha ganado el derecho hacerlo, aunque para ello necesitará de un nuevo empujón de cara a los próximos años. Ese paso adelante llegará en menos de un mes con el nuevo Plan Estratégico.

Un punto importante dentro de la hoja de ruta será el de la contención del gasto. Sin ir más lejos, Iberdrola dio un fuerte golpe en la mesa en los primeros compases de la negociación colectiva del nuevo convenio con los trabajadores en España. En concreto, la firma presentó a los sindicatos un ERE que supone la salida de hasta 1.450 empleados. “La propuesta inicial siempre parte de máximos (…) se trata de un mensaje que manda al mercado“, apuntan fuentes cercanas a la compañía. Aunque matizan que “lo más probable” es que también se ajuste a través de “recortes en los salarios brutos“.

EL PLAN ESTRATÉGICO DE IBERDROLA SE ADELANTA DOS AÑOS

En menos de un mes, el propio Galán y su equipo darán a conocer la nueva hoja de ruta de la compañía. Un plan maestro que deberá convertir a la actual Iberdrola en un gigante todavía más aterrador. Al fin y al cabo, el sector renovable todavía está muy atomizado. Un esquema futuro que, sin embargo, llega dos años antes de lo previsto. De hecho, las 1.450 salidas que quiere acometer la compañía todavía se circunscriben al que se inició en 2018 y tenía como fecha final 2022.

Entonces, los planes de la firma contenían un plan de ahorro en el que se incluía la prejubilación de unos 3.000 empleados. A día de hoy, ese número asciende solo a 1.580 trabajadores, la mitad del trabajo en la mitad del tiempo, el problema es que al acelerarse todo esto también debe acometerse antes. Por ello, el número ha crecido considerablemente en los primeros compases de 2020 y también, por esta misma razón, Iberdrola ha preferido ir al choque en la primera toma de contacto con los sindicatos.

Así, la reducción de costes será un elemento vital de la nueva Iberdrola. Aunque todavía más lo será su posicionamiento a nivel global como líder en renovables. Hace una década, la compañía española ya era el primer operador de molinos eólicos del mundo. Ahora, es también uno de las mayores constructores del mundo en eólica marina. La próxima hoja de ruta debe reforzar dicha posición y a la vez presentar un ambicioso plan en el tercer elemento (y a priori) más importante: la fotovoltaica. La solidez financiera será clave en este apartado no solo para desarrollar infraestructuras, sino también para comerse a un sector que ahora está muy atomizado.

EL HACHAZO SILENCIOSO DE GALÁN

Las necesidades de inversión y las prisas han acrecentado la obsesión de Galán por la contención de costes. De hecho, la propia compañía señala en sus cuentas semestrales que había logrado reducir los costes de personal en el segmento de Generación y Clientes en un 11% gracias a “los planes de eficiencia puestos en marcha en 2019“. Un esquema de ahorro que se sostiene sobre dos pilares principalmente. “Todos los que se prejubilan con sueldos muy altos son reemplazados por jóvenes con sueldos más bajos“, señalan fuentes sindicales.

Al fin y al cabo, Iberdrola mantiene importantes bonificaciones por antigüedad que van desde los 10 a los 30 años. El segundo es que otros muchos puestos han preferido no cubrise, de tal manera, que se amortiza el ahorro entero por cada vacante. Las dos políticas ejecutadas por la firma ha permitido que reduzca el número de trabajadores en España considerablemente. En concreto, a 30 de junio contaba con unos 8.780 trabajadores frente a los 9.600 que mantenía aproximadamente a finales de 2019. En otras palabras, el plan de eficiencia de Galán ha limado la plantilla en España entre un 15 y un 20%.

Aun así, la empresa también quiere meter mano a otro tipo de compensaciones. En los primeros meses de 2020, Iberdrola señala que logró un importante “ahorro de costes” gracias a “la suspensión de viajes y otros recortes en gastos operativos no básicos”. Pero no será suficiente. El otro punto conflictivo son los servicios de luz y electricidad gratuitos para sus empleados. Un apartado que será más fácil de defender, ya que las 1.450 salidas no son nuevas, sino que vienen de atrás y son la llave para el nuevo Plan Estratégico.